Ciencia
26-04-2012
“Como abuelita aspiro a que haya planeta para mis nietos”
La físico-química, pionera en la Argentina, define a los científicos como partes de modelos culturales que determinan el curso de las sociedades, imbuidos de un “estilo tecnológico”, al decir de Oscar Varsavsky, que determina un tipo de vida asociado con un bienestar transitorio que amenaza al planeta.
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Antonio Capriotti | Edición impresa

 

El pasado 10 de abril se realizó un encuentro en Rosario, en el marco de las VI Jornadas de Divulgación Científica, organizadas por el Consejo de Investigaciones de la UNR (CIUNR). Un momento de reflexión y debate sobre el estado de la ciencia en Argentina y un modo de conmemorar el día del investigador científico. Uno de los invitados fue Sara Rietti, quien se avino a esta charla con Cruz del Sur.

 

Se trata de una mujer menuda. Mira a los ojos con una mirada transparente. Escucha. Y vale la pena que se la escuche. Se autodefine como una persona vanidosa: “Fui abanderada en la primaria, en la secundaria y entré a la facultad de ciencia con el segundo promedio. Siempre fui una buena alumna: es algo como un karma que arrastro”. No puede ocultar su emoción cuando recuerda el duro resentimiento con que los militares trataron a su facultad: “Los militares le tenían un odio feroz a Exactas”; Sara Rietti hace mención a la Facultad de Ciencias Exactas de Buenos Aires. “Por eso, primero la intervinieron en la Noche de los Bastones Largos y, diez años más tarde, la arrasaron con una topadora. Junto con ella, destruyeron a la universidad de excelencia de los años cincuenta y sesenta, que había colocado a la investigación científica del país en el primer plano internacional”, describe. Sara Rietti fue la primera química nuclear recibida en la Argentina, con su última materia rendida en la Comisión Nacional de Energía Atómica, en 1953.

 

—Su presencia en Rosario, ¿a qué se debe?

 

—A una invitación del Consejo de Investigaciones de la UNR (CIUNR), a instancias de Alejandra Lapalma, para que hable de democratización del conocimiento. Con Alejandra trabajamos juntas. Estudiamos los temas de Oscar Varsavsky; es decir el sentido de la democratización del conocimiento pasa a ser un tema central. Es algo a compartir con la gente. La ciencia y el conocimiento en general no es el patrimonio de los que saben y hay que compartirlo con la ciudadanía. En ciencia y tecnología las decisiones son tan decisivas sobre el destino humano que no debe quedar sólo en manos de “los que saben”. Es necesaria la opinión de la gente que serán los usuarios que pueden ser sus beneficiarios o sus víctimas.

 

—¿Qué acciones prácticas se deben tomar para que la sociedad gestione el conocimiento? ¿Es esto posible?

 

—Esto que usted pregunta tiene mucho que ver con una política educativa. Y de una política en la que los científicos y también los tecnólogos asuman con mayor humildad y responsabilidad lo que significa tener cierto poder y una manera de manipular aquello que los transforma en personas que determinan las consecuencias del conocimiento al que han accedido.

 

—Sara, ¿hay en la Argentina una “corporación científica” que opera como tal?

 

—No sé. Creo que no en el sentido de un grupo cerrado que se reúne para “trenzar”. Son parte de modelos culturales que les han permitido acceder a cierto saber. Y, usted sabe, saber es poder. Y determinan un poco el curso de nuestras sociedades. Yo estoy bastante preocupada. Es lo que Oscar Varsavsky llamaba el “estilo tecnológico”. Este estilo refleja el tipo de vida que elegimos y que está asociado a un bienestar transitorio que amenaza a la vida humana y a su futuro sobre el planeta. Tendríamos que preguntarnos: ¿qué dejamos nosotros?

 

—¿Cuál es el estilo que se le opondría al estilo tecnológico actual?

 

—Hay que oponerle el consenso. En este estilo tecnológico intervienen los que más tienen. La gente común recibe lo que queda. Ve por televisión y aspira a acceder a los que se les muestra y con lo que se les tienta. Por eso nosotros pensamos que para cambiar el estilo tecnológico se requiere de la democratización del conocimiento. Como para que la gente sepa qué significa adoptar un cierto estilo.Mire: debemos tomar conciencia que estamos arriesgando a las generaciones futuras. Que estamos arriesgando la vida en la tierra. Que estamos malversando un bien que nos tocó en suerte recibir.

 

—¿Y la alfabetización de la ciencia?

 

—La democratización del conocimiento sigue siendo un instrumento importante; porque fíjese, necesitamos de una alfabetización pero no para enseñarles “a los tontos” lo que es la ciencia. Sino que sea un instrumento que les brinde herramientas para que puedan elegir profundamente. Por eso, aquellos que son los responsables de darles esas herramientas también tienen que convencerse de que estamos arriesgando mucho.

 

—¿Cómo puede la gente del común, la que no está en el cenáculo del poder del conocimiento, intervenir en la agenda de los temas de ciencia?

 

—Bueno, es una acción política. Hay gente que tenemos ese mandato y somos muchos. Mire: yo soy varsavskiana, pero también tenemos otra gente; Jorge Sábato lo planteaba antes de morir; lo quería mucho a Oscar (Varsavsky) y a mí me lo dijo: “Oscar tiene razón, Sara”. Yo creo que el estilo tecnológico hace a la continuidad de la vida, pero nosotros no nos ponemos límites. Usted fíjese, las poblaciones originales tienen una relación con su ambiente y con los recursos mucho más conservadora que esta cultura nuestra que “barre con todo”. Tenemos algo de omnipotentes, y eso es peligroso. Yo como abuelita aspiro a que haya planeta para mis nietos. ¡Es lindo este planeta! Pero lo estamos destruyendo.

 

—¿Y qué estilo le oponemos al tecnológico?

 

—Un estilo conservador. Mire: a mis años yo justamente tomando las consignas conservadoras –bromea, para advertir– es decir, un estilo que tome en cuenta el futuro.

 

—¿Por qué la ciencia en una sociedad, para qué, para quién?

 

—Vaya preguntita —hace una pausa–; una sociedad necesita de la ciencia, de la literatura, del arte. Es un aspecto humano digno de ser cultivado. Es una actividad que muestra aspectos relevantes de lo humano. Lo del para qué está muy vinculado al para quién. Para mejorar las condiciones de vida de la gente, para tener un intercambio razonable con todo lo que nos rodea. A mí lo que me preocupa es que sobre todo sea inclusiva, es decir ¿para quién? Para todos; y creo que requiere un enorme esfuerzo para ser respetuoso de los recursos naturales, del ambiente.

 

—Sara, ¿quién debe fijar qué investigar?

 

—Ahí entra mi tema obsesivo: el de la democratización del conocimiento. Claro, venía lo de inclusivo. Creo que la ciencia es demasiado determinante del modelo económico, político, humano que se va a cultivar como para que sea propiedad de grupos de privilegiados. Me parece que es fundamental la democratización del conocimiento.

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