Mundo
22-06-2020
China e India tienen sus primeras bajas en combate en 45 años

Las dos potencias más grandes de Asia se enfrentaron en las montañas de Galwan, una frontera de 3.500 kilómetros, donde tienen una larga disputa cuya tensión es poco probable que disminuya pronto. Se suma el apoyo de EEUU al gobierno de Nueva Delhi y la presencia de buques de guerra chinos en el océano Índico.

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The Economist *


Los dos ejércitos tenían fusiles, artillería y tanques escondidos. Pero empuñaban en el frente sólo palos y gomeras. Hasta que cayó la noche del 15 de junio. Y resultó lo suficientemente mortal. Cuando se disipó la polvareda y se arrojaron las últimas piedras, al menos 20 soldados indios yacían muertos en el pintoresco valle de Galwan, en lo alto de las montañas de Ladakh. Las bajas chinas se desconocen. Fueron las primeras muertes en combate en la frontera montañosa entre China e India en 45 años, cerrando una era en la que las dos potencias más grandes de Asia habían manejado sus diferencias sin derramamiento de sangre.

 

Los ejércitos indio y chino habían estado encerrados, en pausa, en tres sitios en Ladakh –territorio indio en el extremo más septentrional del país–, durante más de un mes. En abril, el Ejército Popular de Liberación (EPL) salió de sus ejercicios y ocupó una serie de puestos fronterizos remotos a lo largo de la frontera en disputa, conocida como la Línea de Control Real (LCR). Las dos partes movieron rápidamente tropas y armas pesadas hacia la LCR. A medida que las tropas tomaban posición, las escaramuzas estalaron dos veces en mayo, en el lago Pangong, en Ladakh, y en Naku La en Sikkim, 1.200 kilómetros al este, que arrojaron severas heridas para ambos lados. En total, el EPL se apoderó de alrededor de 40 a 60 kilómetros cuadrados de territorio que India considera propio, estima el teniente general HS Panag, ex jefe del comando del norte del ejército indio.

 

Incluso entonces, el gobierno de la India restó importancia a la gravedad de la crisis, ansioso por evitar dar la impresión de que lo habían agarrado dormido en la frontera, y consciente de que una reacción nacionalista dificultaría la desactivación de la situación. Mientras los diplomáticos y generales hacían chillar los teléfonos y se reunían en la frontera, las cosas parecían calmarse. El 9 de junio, el gobierno de la India dijo que China había retirado tropas, carpas y vehículos del valle de Galwan y de otro sitio (aunque no en el lago), y que la India había correspondido. El 13 de junio, el general MM Naravane, jefe del ejército de la India, declaró alegremente que las conversaciones habían sido "muy fructíferas".

 

El choque mortal dos días después sugiere a las claras no fueron lo suficientemente fructíferas. El ejército de la India dijo al principio que un oficial y dos soldados habían muerto "durante el proceso de desescalada", aunque fuentes del ejército luego reconocieron en privado un número mucho más alto. El ejército agregó que "ambas partes sufrieron bajas". Los informes de la prensa india sugieren que las tropas se habían reunido para discutir los detalles de una retirada cuando estalló una pelea, lo que provocó que los soldados indios cayeran por una pendiente. "Los chinos parecen haber traído varillas de hierro, palos tachonados con puntas de metal y piedras", dice Nitin Gokhale, un analista de defensa indio. "Los indios también tenían algunos de sus equipos". Incluso 24 horas después del enfrentamiento se informó que un comandante indio y un capitán estaban bajo custodia china.

 

El gobierno de China no se arrepintió. Dijo que India había regresado a acuerdos anteriores y "cruzó dos veces la frontera por actividades ilegales y provocó y atacó al personal chino". Hu Xijin, editor del Global Times, un tabloide estatal, reconoció las bajas chinas en un tweet. Si los soldados del EPL fueran asesinados, estas serían las primeras muertes de China en combate, por fuera de las misiones de paz, desde las escaramuzas con Vietnam en la década de 1980.

 

La causa inmediata de la crisis actual parece haber sido la ampliación de infraestructura de la India en el este de Ladakh, incluida una carretera clave de norte a sur, lo que facilita el movimiento de tropas y corrige la ventaja de China en logística. "Lo que estamos viendo en este momento es la fricción de ambas partes ajustándose a un enfoque indio más capaz y resuelto para la LCR", dice Rohan Mukherjee, del Yale-NUS College. Pero los dos países también han sido llevados a este punto por corrientes geopolíticas más amplias.


Aunque India y China han sido rivales durante medio siglo (el EPL derrotó al ejército de India en una breve guerra fronteriza en 1962), su rivalidad se ha intensificado en la última década. La frontera se ha vuelto más tempestuosa, con incursiones chinas en Ladakh en 2013 y 2014, y un enfrentamiento de 73 días al borde de Bhután en 2017. El año pasado, China se molestó por la decisión de India de revocar la autonomía constitucional de Jammu y Cachemira, y dividir a Ladakh en un territorio separado, gobernado directamente desde Delhi. Los funcionarios indios también pasaron por encima de la retórica al retomar la totalidad del antiguo estado principesco –incluida una pequeña porción territorial entregada a China por Pakistán en 1963. India está ansiosa por la creciente influencia económica y política de China en la periferia de India: en Pakistán, Nepal, Bután, Bangladesh y Sri Lanka, y por la afluencia de buques de guerra chinos en el Océano Índico.

 

En respuesta, los sucesivos gobiernos indios se han inclinado más hacia Estados Unidos, con el cual India firmó un acuerdo de armas de 3.5 mil millones de dólares en febrero, y los rivales de China en Asia, como Vietnam. Un cuarteto de países escépticos de China conocidos como "Quad", que comprende América, Australia, India y Japón, ahora se reúnen regularmente. Aunque India se esfuerza por enfatizar que el Quad no es una alianza, Australia pronto puede unirse a los ejercicios navales que involucran a los otros tres países, prestando una dimensión naval al grupo.

 

Es probable que el giro violento en la disputa fronteriza acelere estas tendencias. "Estamos en un punto de inflexión preocupante y extremadamente serio en nuestras relaciones con China", dice Nirupama Rao, ex jefa del servicio diplomático de India y embajadora en China. Ella observa una "clara asimetría de poder" entre los dos países. Es probable que India profundice su relación con Estados Unidos y aumente su presupuesto de defensa, dice Mukherjee. A medida que ambas partes trasladan recursos a la frontera, "habrá un período de ajuste en el que las cosas van a calentarse particularmente", dice.

 

Sin embargo, India ahora enfrenta turbulencias militares y diplomáticas con tres de sus vecinos. El 12 de junio, un ciudadano indio fue asesinado por guardias fronterizos nepaleses, en un desfiladero limítrofe que separa India y Nepal. Las relaciones con Pakistán también están tensas después de que un soldado indio fuera asesinado por disparos pakistaníes en Cachemira el 14 de junio y, al día siguiente, dos funcionarios indios en Pakistán fueron presuntamente secuestrados durante más de diez horas y torturados por "agencias pakistaníes". Y luego, más soldados desfilaron hacia su muerte a manos de las tropas chinas.

* Traducción: P.M. | Cruz del Sur

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