Mundo
31-05-2020
Las dos pandemias de EEUU: violencia policial y coronavirus
El presidente Trump conedenó como "organizaciones terroristas" a grupos antifascistas, mientras funcionarios de Seguridad del estado donde comenzaron las protestas por el asesinato de un hombre negro en manos de un policía blanco, hablan de enfrentar a los manifestantes en el marco de una "guerra urbana". Una escalada que acaso recién comienza en todo el país.
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Pablo Makovsky | Cruz del Sur


El ministerio de Seguridad Pública del estado de Minnesota, cuyas ciudades gemelas principales, Minneapolis y St. Paul –epicentro de los conflictos raciales que se extendieron a todo el país luego de que un policía blanco asesinara a George Floyd tras ahogarlo aplastándole el cuello con la rodilla contra el pavimento–, comunicó el domingo que dará intervención a la Guardia Nacional (una suerte de policía militarizada semejante a la Gendarmería argentina) para controlar una situación altamente inflamable en la que quedó expuesta no sólo la violencia policial, sino las enormes desigualdades que atraviesa la sociedad estadounidense, sumida también en un letal pico de casos de coronavirus que afecta, sobre todo, a negros y latinos. De acuerdo al comunicado difundido a través de Twitter, las fuerzas policiales se triplicarán en tamaño para enfrentar la “sofisticada red de guerra urbana” (“urban warfare” en inglés, donde el término “warfare” describe algo más que guerra).

 

El mismo domingo, cuando las protestas ya se habían cobrado al menos dos víctimas fatales, el presidente Donald Trump declaró que el grupo Antifa (por anti fascista), que lidera algunas de las protestas contra la criminalidad policial en varias ciudades del país, sería declarado “organización terrorista”.

 

Que una agencia estatal haya denominado “guerra urbana” a la situación por la que la policía y la Guardia Nacional enfrentará a manifestantes no pasó inadvertido para Nick Baumann, editor político del diario bostoniano The Atlantic. “La policía y el ejército de los Estados Unidos son instituciones separadas porque se supone que vigilar a una comunidad y pelear una guerra son trabajos separados. En las ‘guerras’ tradicionales, ambas partes están fuertemente armadas. En Minnesota, solo los agentes estatales parecen llevar armaduras y armas largas. Y sin embargo: los funcionarios estatales llaman a esto ‘guerra’ en los canales públicos oficiales”, escribió Baumann en su columna.

 

En tanto, en un artículo del New York Times, bajo el título “Dos crisis convulsionan la nación: la pandemia y la violencia policial”, Jack Healy y Dionne Searcey –quienes lo firman– tiran datos estremecedores sobre esa doble crisis en Minneapolis, donde fue asesinado Floyd. “Según estimaciones –escriben– la gente negra constituye por lo menos el 29 por ciento de los casos conocidos de covid-19 en Minnesota (el estado), a pesar de ser sólo alrededor del 6 por ciento de su población. Los afroamericanos llegan al 35 por ciento de los casos de coronavirus en Minneapolis, aunque son menos del 20 por ciento de sus habitantes”.

 

Guerra

 

“’Guerra’ –escribe Baumann– no es el modo en que los oficiales públicos se refirieron a las potestas de los pro-Confederación y los grupos blancos nacionalistas en años recientes; esos encuentros por lo general no fueron dispersados con gas alcrimógeno y balas de goma. Así como tampoco fueron sacados por la fuerza los manifestantes armados de ‘Liberate’, que coparon la casa de gobierno de Michigan a principios de mayo. En cambio, la legislatura sí debió cancelar su sesión. Aunque tal vez era inevitable que los funcionarios escogieran el lenguaje militar a medida que se esparcen las manifestaciones en todo el país durante esta semana. En ciudades pequeñas y grandes, la policía está disfrazada ahora como si fueran unidades militares. Cuando se maneja un vehículo armado por la calle principal, puede que los civiles comiencen a verse como insurgentes”.

 

Y continúa: “La militarización puede hacer que los conflictos escalen las situaciones ya tensas. Las manifestaciones en Ferguson, Missouri, después del asesinato de Michael Brown en 2014, escalaron dramáticamente el segundo día, cuando la policía se mostró en Humvees [vehículos militares de patrullaje], usando ropa camuflada y portando ametralladoras”.

 

El argumento del editor de The Atlantic es claro: la guerra, daclarada de un solo lado, comienza con la presencia de un ejército. “La mission de la policía es proteger y servir. Pero la premisa del soldado es enfrentar al enemigo en un combate cercano y destruirlo. Cuando se borronean esas líneas con ese tipo de declaraciones se produce un quiebre absolute de la sociedad civil”, le señala al periodista un asesor en temas de seguridad.

 

Los columnistas del New York Times cierran su nota sobre la doble pandemia, la del covid-19 y la de la violencia policil con un cita del sociólogo Rashawn Ray, quien señaló una crucial diferencia entre las dos plagas: el coronavirus, como otras enfermedades del pasado, podrá disiparse con una vacuna o tratamientos médicos. “Pero –cierra– nunca alcanzamos un lugar donde el racismo no sea una parte importante de la vida de todos en los Estados Unidos”.

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