Rosario
29-05-2020
Las apps que se llevan más de lo que traen
Este viernes se realizó una protesta de trabajadores de reparto. Firmas internacionales de delivery duplicaron sus ganancias durante la cuarentena, cobran tarifas abusivas y ponen el dinero en la bicicleta financiera. Los comercios son los que más tributan y tardan hasta sesenta días en cobrar. Mientras, los repartidores están precarizados y ven sus salarios cada vez más reducidos.
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Redacción Cruz del Sur

 

Este viernes los repartidores de Rosario se sumaron a un paro que se realiza en Buenos Aires, La Plata y Córdoba y en países como Ecuador, México, Costa Rica y Chile. Los trabajadores de deliveries se convocaron en la esquina de Mitre y Pellegrini, para movilizarse en caravana por la avenida hasta España y realizar allí una conferencia de prensa.

 

Además, la protesta está convocada por diversos sectores en conflicto, desde gastronómicos, cadetes y repartidores de las aplicaciones, hasta trabajadores de empresas como La Virginia, que no tienen garantizado condiciones de higiene, y docentes reemplazantes.

 

Este jueves, en su editorial en una radio porteña, el periodista Alejandro Bercovich sintetizó la situación de abuso que ejercen hoy, tras dos meses de aislamiento, las aplicaciones más frecuentes con sedes internacionales, que mantienen a sus trabajadores precarizados y ni siquiera llama empleados, sino “socios”.

 

Antes de cuarentena, si alguien pedía una pizza a una pizzería, el 50 por ciento de lo que pagaba era costo del pizzero, el 35 por ciento era la ganancia, el 15 por ciento era lo que “mordía” la app. Ahora, a dos meses y medio de la cuarentena, el 50 por ciento sigue siendo costo pero cambió la relación con la app: si antes esa aplicación “se comía una porción y un mordisquito, ahora se come tres porciones de ocho, las app se quedan con mucha más renta de lo poco que venden los locales, a pesar de que los locales abren para vender a distancia o delivery porque no están habilitados”.

 

Al menos en Buenos Aires, de donde obtuvo los datos el periodista, “hoy los gastronómicos trabajan al 20 ó 30 por ciento de su capacidad. Desde que comenzó la cuarentena la facturación de Rappi aumentó 67 por ciento, de Glovo, 73 por ciento. Antes cobraban el 10 o el 15 por ciento del total de la compra. Mantuvieron convenio con los que ya tenían acuerdo, pero a los nuevos les cobran entre el 30 y el 40 por ciento del ticket de venta. Aunque el que factura es el comercio, si es una rotisería y cobra 800 pesos, 750 corresponden a la comida y 50 el servicio de delivery. “Pero la app –señaló Bercovich– se lleva los 50 y la comisión que le cobra al dueño del comercio, entonces se lleva prácticamente la mitad de lo que factura el comercio. Los empleados no cobran más en relación a estos aumentos, apenas si recibieron un plus, ni están contratados. Pero además, hacen bicicleta financiera con el dinero, un comercio que recibía el dinero en tres semanas a los sumo ahora está cobrando hasta en sesenta días. Las ventas que hicieron algunos comercios en los primeros días de la cuarentena recién están cobrando ahora, que es dinero que facturan y por el cual pagan impuestos: hay negocio financiero porque retienen el dinero, hay comisión abusiva y fraude laboral. Dueños de locales gastronómicos llamaron a ‘apagones’ por esta situación”.

 

De acuerdo a una nota sobre la situación en Buenos Aires, publicada en Infobae, “Con la nueva regulación para las actividades comerciales exceptuadas, se estableció que en el caso de locales gastronómicos solo pueden vender con servicio de envío a domicilio, algo que la gran mayoría no tiene implementado, por lo que depende casi exclusivamente de las aplicaciones de delivery. De acuerdo con un relevamiento realizado por la consultora Focus Market entre 1.000 consumidores en las grandes ciudades, las aplicaciones más utilizadas en ‘cuarentena’ para pedir sus productos son: Pedidos Ya (40%), Rappi (15%), Glovo (10%), Uber Eats (7%), entre otras”.

 

Y agrega: “Desde la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (Afadhya) explicaron que de la venta de un kilo de helado por un monto de $700, la aplicación de envío cobra 25%+IVA ($221,70), a lo que se le debe restar el IVA del ticket final ($122). Por lo tanto, el importe que recibe el heladero es $366,30. En el caso de una pizza, sobre un precio de $500, hay que restar el IVA ($105), la comisión de la app de 25%+IVA ($151,25) y el importe que recibe el pizzero es de $243,75. “De este monto hay que descontar los costos de alquiler, empleados, materias primas, servicios e impuestos nacionales, provinciales y municipales. “Por su parte, el volumen de operaciones de venta en envíos a domicilio respecto de las ventas con visita a locales en tiempos normales es de apenas un 20% de lo normal”, detalló Focus Market. Además, en los ejemplos mencionados sólo se toma el impuesto más relevante, el IVA: además hay que sumar Ingresos Brutos, Ganancias y otras cifras que impactan en el precio, como el alquiler del local, etc. O sea, el precios final es más bajo aún... si queda algo”.

 

En Rosario

 

Ivana Aquino, una de las manifestantes de este viernes, declaró: “Hace muchos años trabajo en la gastronomía de la ciudad. Es un sector que cuando todo marcha te piden ponerte la camiseta, pero cuando los números no cierran somos los primeros en ser descartados. Si bien estamos ante una situación excepcional que se hace insostenible, nosotros y nuestras familias necesitamos seguir comiendo. Por eso pedimos un salario universal de 36 mil pesos para todo trabajador que lo necesite y evitar los despidos y las suspensiones.”

 

Entre los diversos reclamos de la protesta del viernes, “se exige 100 por ciento de aumento de tarifas a cargo de las empresas en caso de las App de delivery, elementos de seguridad e higiene, Justicia por Emma, Franco y Miguel, trabajadores de reparto que murieron producto de los altísimos niveles de precarización, y ART para todxs”.

 

Ignacio Mancini, trabajador precarizado y referente de la juventud socialista del MST-FIT Unidad agregó: “Vemos que con la excusa de la pandemia se está favoreciendo a las empresas mientras a los trabajadores nos recortan los salarios y en mi caso nos despiden por la pandemia. Las cadenas de comida rápida hoy pagan el 20 por ciento del sueldo, el otro 80 por ciento lo paga el gobierno con la plata de los jubilados. Es decir, los trabajadores nos estamos autopagando los salarios mientras ellos ganan millones. Como los sindicatos burocráticos pactan y no hacen nada, no nos queda otra que salir a la calle como hoy”.

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