Rosario
04-05-2020
“La salud debe estar por encima de las ecuaciones comerciales”

El secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, sintetiza así la postura del Estado local ante la creciente demanda de sectores de la sociedad que piden abandonar la cuarentena y que –en algunos casos– cuestionan el abordaje “sanitarista” de la pandemia por el Covid-19. En esta entrevista con Cruz del Sur analiza la primera semana sin nuevos casos positivos en Rosario, pondera el sistema de salud de la ciudad y detalla las acciones que se vienen realizando para combatir al dengue.


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Sebastián Stampella | Cruz del Sur


“El camino debe ser siempre el de la salud como defensa de la vida, como un derecho humano. Por eso siempre tiene que estar por encima de las ecuaciones comerciales o productivas. Yo entendiendo que es necesario que se reanuden los aspectos sociales y económicos de una ciudad, pero nunca sobre la base de una saturación de su sistema de salud”. La definición corresponde al secretario de Salud de la Municipalidad de Rosario, Leonardo Caruana. Mientras la ciudad acumula ocho días sin reportar nuevos casos de Covid-19, sus palabras ratifican el modo en que su gestión asume el rol del Estado ante la pandemia y trazan un límite al reclamo de buena parte de la sociedad –en gran medida magnificado por referentes del neoliberalismo– que plantea que son excesivas las medidas restrictivas que se vienen aplicando y que ya es tiempo de reanudar las actividades para evitar mayores complicaciones económicas.


“Esta pandemia desmorona, pone en cuestión, el postulado del Estado chico y de la salud como mercancía”, dice en esta entrevista con Cruz del Sur en la que, entre otras cosas, destaca el abordaje interdisciplinario en las distintas áreas municipales y detalla las acciones que se vienen llevando a cabo para contener la propagación del Covid-19  y del dengue, el otro flagelo que ya suma 595 casos confirmados en la ciudad.


—Rosario transita su octavo día consecutivo sin registrar nuevos casos positivos de Covid-19. ¿Cómo evaluás ese dato y qué escenario plantea?


—Para nosotros es un elemento muy importante llegar a esta cantidad de días sin casos confirmados. Eso habla de un escenario que pudimos reflexionar y analizar desde aquel primer caso que contaba con un antecedente de viaje a Inglaterra hasta la actualidad, y de todo lo que significó el distanciamiento preventivo y obligatorio. Tiene que ver con la preparación y la organización del sistema de salud y las distintas áreas en relación a la ampliación de camas críticas, al protocolo de trabajo con los equipos de protección personal para cada uno de los trabajadores, a la reconfiguración de las empresas textiles para la producción de estos insumos críticos como los barbijos, las batas, las máscaras de acrílico. Ampliamos las terapias intensivas para tener un 50 por ciento más de camas críticas en nuestro hospital, profundizamos el trabajo con los geriátricos, en los centros de salud barriales y con mucho énfasis en la detección rápida del caso confirmado de la búsqueda de casos sospechosos. Habla también del compromiso de la población y de la participación de las organizaciones sociales en los barrios, de los centros de salud. Todo esto nos lleva a este dato positivo y nos sigue haciendo jerarquizar que la planificación y el cuidado del distanciamiento es fundamental para seguir teniendo números de casos que no vayan por encima dela oferta sanitaria de la ciudad, que es la diferencia con lo que está pasando en otros lugares.


—En los últimos días comenzó a ganar terreno el pedido de flexibilizar la cuarentena para reanudar actividades comerciales o productivas que se encuentran restringidas. Al margen de la preocupación lógica por el impacto en los empleos y en la economía en general, se percibe también una avanzada neoliberal que privilegia la economía por sobre la salud y plantea poco menos que el retiro del Estado ante la pandemia. ¿Qué lectura hacés de esta situación? 


—El camino debe ser siempre el de la salud como defensa de la vida, como un derecho humano. Por eso siempre tiene que estar por encima de las ecuaciones comerciales o productivas. Yo entendiendo que es necesario que se reanuden los aspectos sociales y económicos de una ciudad, pero nunca sobre la base de una saturación de su sistema de salud. Eso generaría dificultades con la vida delas personas, y en definitiva, no hay nada superior a la vida humana. Lo que yo planteo a partir de las lecturas y los análisis internacionales, de las propias referencias de países donde vinieron planteando en los últimos años una mercantilización de los sistemas de salud, un achicamiento del Estado, que todo eso pone en una crisis mayor a esta pandemia. Es decir, esta pandemia desmorona o pone en cuestión el postulado de Estado chico y de salud como mercancía. Se van a volver a discutir el rol de los sistemas públicos de salud, de los sistemas articulados de salud donde el rol del Estado es ineludible y tiene que ser fuerte, coordinando, conduciendo las políticas. La pandemia nos va a dejar esa enseñanza de que no es lo mismo esa matriz ideológica que pensaba en un Estado pequeño o en propuestas organizativas delos sistemas de salud fundamentalmente de una práctica neoliberal sino entender la salud como derecho y, en ese sentido, financiar las ofertas en salud con infraestructura pública.


—¿Cuáles son las principales fortalezas que rescatarías del sistema de salud de Rosario para abordar esta pandemia?


—Yo rescato el abordaje de la pandemia en su mayor complejidad. Creo que acá se ponen a prueba las fortalezas de tener sistemas de salud donde se piensen los distintos roles y las jerarquías en todas sus dimensiones: desde un centro de salud en el territorio, desde las miradas interdisciplinarias de los problemas como el campo de la salud mental, del trabajo social, del aporte de la mirada de los infectólogos y epidemiólogos, de los recursos de camas críticas de terapia intensiva. Hay que valorar que todos son importantes a la horade abordar esta pandemia. Esa es la mirada con la que trabajamos los problemas de salud en general y de esta pandemia en particular. Pensar en un problema de salud-enfermedad- atención con todos los eslabones aceitados para abordarlo cada uno desde su especificidad, desde lo que más sabe, en forma interdisciplinaria. Porque no hay dudas de que los problemas complejos como este hay que asumirlos, pensarlos y actuar con el aporte de todos.


—¿Qué tanto alteró la irrupción del coronavirus las prioridades que se habían planteado para este año en materia de salud pública? ¿Creés que va a costar, en este contexto, retomar en la agenda temas como la salud sexual y reproductiva, por citar un ejemplo de una política en la que se venía avanzando?


—La pandemia cambio la agenda de todas las políticas estatales, privadas, le cambió la vida cotidiana a todas las personas. Para nosotros es un desafío seguir sosteniendo todo lo que está a nuestro alcance, y por eso nunca planteamos que podíamos dedicarnos a abordar sólo este problema sino seguir garantizando el funcionamiento de los centros de salud, o la entrega de anticonceptivos, por poner un ejemplo. Es decir, posponer aquello que se pudiera posponer, pero que era necesario seguir garantizando la salud sexual y reproductiva como tantos otros problemas de salud. Por eso seguimos trabajando en el acompañamiento prenatal, en la salud perinatológica, con los protocolos de trabajo. Todo esto más allá de la organización del sistema, que priorizó todo en función de la pandemia. Pero creemos que cuando esto se supere se retomará con la propia agenda local, con el propio rol de las organizaciones sociales que defienden los derechos sexuales y reproductivos y del propio Estado. No es posible garantizar la entrega de los anticonceptivos en plena pandemia si no se tiene una política en salud sexual y reproductiva clara de hace muchos años, por eso lo pudimos sostener. Creemos que todas las agendas de los derechos tienen que ver con esa historia de construcción de derechos del sistema de salud que, seguramente, cuando se retomen, se van a ir agendando paulatinamente y se tomarán desde las distintas dimensiones.


—En Rosario el dengue causa más estragos que el Covid-19 ¿Considerás que es necesario generar una mayor conciencia en la ciudadanía para prevenirlo? ¿Qué acciones vienen llevando a cabo?


—Con el dengue venimos teniendo una situación compleja en relación a la epidemia en Latinoamérica, con gran cantidad de fallecidos en países limítrofes, y con gran cantidad de casos en más de 15 provincias. Cuando uno ve el mapa actual en Argentina es mucho más alarmante el impacto del dengue que el del Covid. Eso obliga a seguir trabajando, porque la aparición de una pandemia desconocida concentró la atención de los medios y, como el tema del dengue ya estaba más instalado, quizás hasta se lo minimiza. Pero hay que seguir trabajando. Nosotros tenemos 595 casos confirmados, y posiblemente sean más porque muchos se subestiman. En ese sentido el lema “quedate en casa” funciona como un retardador de la consulta y el caso no se notifica. De hecho, hay en la ciudad una circulación de dos serotipos, lo que pone en riesgo la reinfección por otro serotipo por una persona que ya tuvo y con mayores complicaciones y más porcentaje de complicaciones hemorrágicas. Por eso hay que seguir trabajando fundamentalmente en el autocuidado, con el uso de repelente, de telas mosquiteras, de eliminación de lugares donde se multiplica el mosquito. Nosotros estamos trabajando con la fumigación con termoniebla, con las mochilas para lugares donde hay que circular en pasillos en algunos barrios. También trabajamos en el uso de repelente en la población más vulnerable con la entrega en centros de salud. Hasta que no tengamos descensos sostenidos de la temperatura, algo que se puede dar en la segunda quincena de mayo, vamos a seguir teniendo dengue.

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