Mundo
04-05-2020
Qué nos deja el coronavirus según Bill Gates
El multimillonario y filántropo reformuló su fundación para dar respuesta a una pandemia que predijo en 2015. En esta extensa entrevista contesta cuáles pueden ser las políticas más adecuadas para combatir el covid-19, asegura que va a haber una vacuna y lamenta las teorías conspirativas que surgieron en torno a su figura.
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Bill Gates fue durante muchos años el hombre más rico del mundo y hoy detenta la segunda fortuna del planeta. Gracias a su intenso filantropismo, en 2015 alertó con precisión la inminencia de una mortífera pandemia. Desde entonces se convirtió en uno de los principales conocedores de la problemática y con su Fundación coordina estrategias millonarias para frenar al covid-19.


Ezra Klein no es la primera vez que entrevista al dueño de IBM. El fundador y editor de VOX, uno de los medios mas innovadores y exitosos de los últimos años, formula preguntas relevantes y precisas sobre lo que viene durante y mas allá de la emergencia. Un anhelo temerario resume el propósito de Gates: borrar las pandemias de la faz de la tierra, para mantener al mundo tal cual es.


Ezra Klein | Vox (acá el original)*


En 2015, le hice a Bill Gates una pregunta simple: ¿a qué le tiene más miedo? Me respondió con las estadísticas de muertes en el siglo XX. Están los picos de la la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Pero en el medio hubo un pico tan grande como la Segunda Guerra: la pandemia de gripe española de 1918, que mató a unos 65 millones de personas. El mayor temor de Gates era una gripe como esa, que arrasara nuestro mundo hiperglobalizado.

 

Gates había financiado modelos que imaginaban precisamente ese escenario. En cuestión de días, estaría en todos los centros urbanos del mundo. En unos meses, decenas de millones podrían morir.

 

Bill Gates vio venir esto e intentó advertir al mundo. Hizo charlas TED y entrevistas con los medios. Publicó en revistas médicas. Hizo propuestas de políticas y gastó millones en investigación de vacunas. Y falló. El virus llegó y no estábamos listos. Ahora todos vivimos en las postrimerías de la pesadilla de Gates.

 

Gates reorientó su fundación y comprometió cientos de millones de dólares para la lucha mundial contra el coronavirus. Recientemente publicó un largo ensayo que detalla lo que sabemos y no sabemos sobre el virus y la enfermedad que causa, el covid-19, y lo que necesitamos inventar y desplegar para volver a la normalidad de manera segura.

 

Hablé con Gates el viernes para explorar esos interrogantes, y algunos más. ¿Qué se siente estar en el centro de tantas teorías de conspiración sobre el coronavirus? ¿Qué sucede si reabrimos demasiado pronto? ¿Por qué las distintas ciudades ven resultados tan diferentes? ¿Los países ricos y pobres necesitan respuestas diferentes? ¿Cuáles son las posibilidades reales de una vacuna en 18 meses?

 

Pero, sobre todo, quería hacerle la pregunta inversa a la que le hice en 2015: ¿qué espera? ¿Cuál es su visión de la vida después del coronavirus?

 

—El 28 de febrero escribió en el New England Journal of Medicine que el covid-19 “ha comenzado a comportarse en gran medida como el patógeno que ataca una vez en un siglo que tanto nos ha preocupado”. Han pasado dos meses. ¿Lo que hemos aprendido desde entonces lo tiene más o menos preocupado?

 

—Lamentablemente, la enfermedad tuvo un crecimiento exponencial en gran parte de Europa y Estados Unidos. Así que la mortalidad es allí mayor de lo que esperaba. Todavía estamos aprendiendo sobre cómo hacer pruebas. En los Estados Unidos, incluso los números exageran donde estamos porque no estamos priorizando a las personas adecuadas, no estamos obteniendo resultados de manera oportuna. Así que fue una mezcla de cosas. El hecho de que el aislamiento social realmente derribe los números, son buenas noticias. Pero, por supuesto, eso viene con costos increíbles.

 

—Cuando hablamos en 2015, usted mencionó un modelo que puso en marcha, con el que descubrió que una gripe similar a la de 1918 podría matar a 33 millones de personas en todo el mundo en seis meses. No parece que estemos por llegar a ese número de muertos. ¿Cree que es porque esto no es tan mortal o contagioso como lo que se vio en 1918, o porque nosotros, como comunidad global, estamos haciendo dando una mejor respuesta de la que los modelos pudieron predecir?

 

—Realmente no sabemos qué va a pasar en los países en desarrollo, donde vive la mayor parte de la población mundial. Los casos reales reportados fuera de esos países son bastante pequeños hasta la fecha. Pero a menos que haya algún factor mágico, la probabilidad de que la gran mayoría de las muertes ocurran allí es muy alta. Para ellos es más difícil aislarse socialmente y hacer lo que hemos hecho. Así que creo que es prematuro predecir el eventual número de muertos.

 

—Hablemos de la imagen del mundo en desarrollo por un momento. Hace un mes, me preocupaban los reportes de que Brasil estuviera a punto de ser un desastre; que Sudáfrica, con su población altamente inmunocomprometida, sería un desastre; que India estaría en una forma terrible. Hasta ahora, no ha sido tan malo como a mucha gente le preocupaba que resulte. ¿Por qué cree que es así?

 

—Eso, para mí, es lo más misterioso. Espero que haya otras razones además de que simplemente no están testeando suficientes personas y que las personas temen ir a hacerse tests, o que las personas que viajan por el mundo están separadas de la mayor parte de la población, por lo que el contagio de un trabajador que vive en el barrio pobre puede haber tomado un mes extra o dos.Tienen una mejor estructura de edad, pero tienen más contaminación del aire, mucho VIH, mucha desnutrición, lo que se asocia con muy malos resultados. Hay una ciudad en Ecuador que está experimentando un crecimiento exponencial. Así que estoy averiguando, ¿tienen un metro en Guayaquil?

 

Ya se sabe que en Nueva York y Londres todo resultó incluso peor que donde se tomaron medidas por la pura densidad pura, o incluso de lo que la relación con los viajes internacionales predecían. ¿Qué actividades conducen a estos eventos de súper propagación?

 

—Para mí esta es la parte difícil. Las piezas no encajan entre sí. ¿Por qué la ciudad de Nueva York se ve como se ve, pero San Francisco ha mantenido esto bajo control? Y si la respuesta es solo un distanciamiento social temprano, ¿por qué Florida, que cerró mucho más tarde y tenía un liderazgo político muy pobre y una población mucho mayor, se ve peor? Es lo mismo con algunos de los países en desarrollo. Me parece que hay variables aquí que no estamos viendo o que no estamos midiendo correctamente.

 

—La gripe, que ha existido durante mucho tiempo, mata a un promedio de 40,000 personas cada año. Y es asombroso lo mucho que no sabemos sobre la gripe. No entendemos por qué la gripe es estacional. Es algo muy profundo esto de que hay un período de tres meses en el que es muy activa y casi nueve meses en los que es difícil encontrarla, dependiendo del hemisferio en el que se encuentre.

 

Las enfermedades infecciosas no han recibido la profundidad [de atención] que tiene, por ejemplo, el cáncer o las enfermedades cardíacas, porque en gran parte se ha ido de los países ricos que impulsan las prioridades científicas. Eso es una gran parte de lo que hace nuestra fundación: trabajar en las cosas que matan a la mayoría de las personas, incluida la carga de enfermedades infecciosas restante. Entonces no es algo que me impresione. Este es un síndrome muy novedoso al que nos enfrentamos.

 

—Una cosa que aprecio de su trabajo es que tiene una sección sobre lo que no sabemos. ¿Cuáles son las grandes cosas que desearías que supiéramos y que simplemente no sabemos?

 

—La estacionalidad y los efectos climáticos. Parece cada vez más certero que la infección en los interiores es la parte dramática de la infección, y que la forma en que funciona nuestra circulación en espacios cerrados como el metro realmente funciona en contra nuestra.

 

¿Los asintomáticos están ligeramente expuestos y, por lo tanto, no se encuentran tanto en la cadena de infección? El mejor estudio sobre eso en Singapur muestra que alrededor del 6 por ciento [de los casos provino de una transferencia asintomática]. Pero otras personas han realizado los estudios de diferentes maneras que dan, creo, cifras irrealmente altas. Todavía no sabemos lo suficiente sobre la respuesta inmune humana. Eso es muy importante, porque si es una respuesta muy débil, entonces no estás protegido de una segunda infección. No creo que sea probable. Hasta que realmente estemos mirando este plasma sanguíneo para ver cuáles son las respuestas de los anticuerpos, no esta cosa de serología binaria que no es útil, estamos en un territorio completamente desconocido.

 

—Para volver a lo que acaba de decir sobre las pruebas serológicas binarias. Hemos visto algo de eso en los condados de Santa Clara y Los Ángeles. Para aquellos que no están familiarizados con este debate, lo que encontraron es una prevalencia mucho más alta de la enfermedad y una tasa de mortalidad mucho más baja. ¿Por qué cree que esos estudios no son confiables o útiles?

 

—La tasa de falsos positivos en esa prueba de serología es muy, muy alta. Así es como funcionan las estadísticas. Cuando se tiene un 98 por ciento que ciertamente no está infectado, los falsos positivos abruman por completo los datos reales. Entonces, ese estudio daría que hay 10 veces más personas que han estado expuestas que quienes han mostrado síntomas. La mayoría de las otras cosas –como Diamond Princess, Singapur, donde se estudian las cargas virales–, mostraron más o menos dos o tres veces [la cantidad de personas expuestas].

 

Eso se resolverá. Tenemos pruebas serológicas cuantitativas que se están aplicando a nivel de población en aproximadamente cinco países diferentes, incluido un trabajo que estoy patrocinando. Así que llegaremos al fondo de eso. De hecho, sería mejor si más personas hubieran estado expuestas, si eso está asociado con la inmunidad, pero eso también se desconoce.

 

—Estaba mirando un artículo que publicaste en 2015 sobre la preparación para las pandemias. Y el punto que destacabas fue revelador: constantemente ensayamos para la guerra contra un enemigo de otro país. Ensayamos constantemente como parte de los juegos de guerra militares de la OTAN o los Estados Unidos.

 

Las pandemias son algo bien conocido, han sucedido a lo largo de la historia. Sabíamos que una iba a llegar eventualmente. Y no estábamos haciendo estos ensayos previos. ¿Por qué cree que estamos mucho más centrados en las amenazas mutuas que en las amenazas que provienen de la naturaleza?

 

—Creo que en parte es porque las epidemias menores que tuvimos realmente no afectaron a los Estados Unidos. Si nos fijamos en los países asiáticos que lo hicieron bien, muchos de ellos tomaron nota: primer paso, identificar todas las máquinas de PCR. [Máquinas de reacción en cadena de polimerasa (Polymerase chain reaction machines), usadas por laboratorios para copiar pequeños segmentos de ADN.] Paso dos: obtener suministros para máquinas de PCR. No lo hemos hecho de manera razonable hoy, a pesar de que tenemos más máquinas per cápita que nadie.

 

Lugares como Taiwán o Corea del Sur, porque fueron golpeados con MERS o SARS, tenían el manual. Abrieron ese manual, siguieron esos pasos y les ahorró el 10 por ciento del PBI y el inmenso sufrimiento humano por haber tomado las enfermedades respiratorias de manera seria.

 

El hecho de que [una nueva enfermedad infecciosa] no haya estado en este país durante tanto tiempo nos permitió no pensar en ella como una prioridad. Desearía haber tenido más éxito en hacer que estas inversiones se realicen por adelantado. Pienso en el pasado: ¿cómo podría haber sido más fuerte, más articulado? Se hizo muy poco.

 

—En tu ensayo del 23 de abril argumentabas que no solo necesitamos una política para reabrir, hay innovaciones que necesitamos pero que aún no tenemos. ¿Cuáles son algunas de las innovaciones que necesitamos?

 

—Hay tres categorias. Debe haber una escalada de tests y, si se alcanzara un nivel milagroso, es posible que quieras testear a todos antes de que suban a un crucero o entren a un parque temático, o vayan a trabajar a un almacén. Estamos lejos de eso. . El test es la primera gran categoría. También pondría el rastreo de contactos porque es gran parte del régimen para reducir la infección.

 

Luego están las terapias o las drogas. Y finalmente, la vacuna.

 

—Comencemos entonces con los tests. Se ha informado de escasez de cosas como reactivos e hisopos. En su opinión, ¿qué hay entre el que tenemos y el tipo de régimen de prueba que desearía tener?

 

—Le estamos mostrando a la FDA (Adminsitración de Drogas y Alimentos de EEUU) que básicamente cualquier hisopo funciona. Se puede tomar un hisopo, ponerlo en una bolsa de plástico y enviarlo de regreso, siempre que llegue a la máquina en un plazo razonable. Así que con qué hacemos el test no debería ser un factor limitante.

 

—Pasemos al siguiente grupo de innovaciones. A falta de vacunas, ¿hay medicamentos en este momento que crees que son prometedores y que podemos tener en un tiempo más rápido que las vacunas?

 

—Absolutamente. Una terapéutica es más fácil. Esto está sucediendo en este momento, tenemos estudios en curso. El Reino Unido está haciendo un buen trabajo en esto. Alemania está haciendo un buen trabajo.

 

Hay compuestos particulares, y no necesariamente los que se mencionan, que parecen muy prometedores. Hay uno en el que se observa la sangre de pacientes recuperados y se encuentran los mejores anticuerpos. Y luego se usa directamente esa sangre o se fabrica ese anticuerpo. Ese es bastante prometedor. Así que nos estamos organizando, ¿quién tiene los mejores anticuerpos? ¿Quién tiene esa capacidad de fabricación? Y tratando de ponerlo en marcha antes de fin de año.

 

—Dado lo que acabamos de hablar, ¿cuánto cree que el factor limitante aquí resulte la capacidad de fabricación de la cadena de suministro dentro de seis meses?

 

—Para algunas de estos proyectos de vacunas, es difícil ampliar la fabricación, en parte porque son novedosas o simplemente porque la química es muy compleja. Y estás en un nuevo régimen cuando se habla de fabricar miles de millones de vacunas. No fabricamos miles de millones de ninguna vacuna. Hacemos cientos de millones, e incluso pero eso hemos tenido décadas de trabajo eficiente.

 

Incluso el acabado, cuando al final se llena un frasco de vidrio: se trata de un vidrio especial de grado farmacéutico; el mundo no tiene suficiente de eso. Así que estamos trabajando para lograrlo porque todos las aproximaciones a la vacuna deben ponerse en una frasco en algún momento. Espero que lleguemos al punto en que se trate de la pieza de fabricación, porque allí las inversiones son como máximo de miles de millones y se ahorran billones.

 

—Déjeme hacerle una pregunta tonta sobre las vacunas. Veo bastante confianza en que habrá una vacuna en, digamos, 18 meses. Y, sin embargo, no tenemos una vacuna contra el VIH/SIDA. Hay muchos coronavirus contra los que hemos querido vacunas para siempre. ¿Qué posibilidades hay de que en dos años, 3.000 millones de personas hayan sido vacunadas de manera efectiva?

 

—Muy probable.

 

—¿Por qué?

 

—Este objetivo no es tan difícil como el VIH. Es decir, la proteína de la corona no está cambiando su forma como con el VIH. Y para el SARS, realmente recibimos una vacuna. Entonces la enfermedad desapareció. Y entonces nunca hicimos un ensayo de fase tres. Incluso tenemos un antiviral para el ébola.

 

Así que no creo que el coronavirus sea un objetivo imposible, pero no puedo garantizarlo. Incluso ahora, estamos empezando a ver datos de animales. Entonces, para fines del verano (septiembre), será bastante claro. Y creo que al menos algunas de los 10 proyectos principales se verán muy prometedores.

 

—Cuénteme un poco sobre su proyecto para establecer diferentes plataformas de fabricación de vacunas por adelantado, sabiendo que aún no estamos seguros de qué tipo de instalación vamos a necesitar.

 

—Bueno [la Coalición para las innovaciones en preparación para epidemias –CEPI, por las siglas en inglés–] es el grupo que creamos para hacer mucho de este trabajo. Hemos estado financiando directamente a estas personas. Algunos de ellos tienen nuevos enfoques de ARN y uno tiene un enfoque de ADN. Estos nuevos enfoques tienen ciertas ventajas, pero no es la idea apostar totalmente por uno de ellos porque nunca antes se había hecho una vacuna de esa manera. Entonces, si se observa el nivel de riesgo, es probable que se trate de las vacunas de subunidades más clásicas, aunque se inicien un poco más tarde. Comprender los mecanismos y la fabricación es sencillo para el caso.

 

—Hábleme sobre algunos de estos nuevos enfoques. ¿Qué los hace diferentes y qué podría mejorarlos?

 

—Por lo general, se coloca una parte de la forma del virus, el sistema inmunitario lo detecta, se da cuenta de que es algo extraño y se prepara de inmediato para producir anticuerpos. Por lo tanto, generalmente se inyecta al menos parte del virus. A veces todo el virus, pero está atenuado, por lo que no se multiplica demasiado. A veces se toma el virus, se lo mata y se lo pega.

 

La mayoría de las vacunas nuevas son vacunas de subunidades, en las que no se inserta el virus completo. Simplemente se coloca un pequeño trozo, como la proteína de la corona en el caso del coronavirus. En lugar de poner todo el virus, lo que se hace es poner el código, las instrucciones para lograr esa forma. Lo que tienes que fabricar es solo ARN, lo cual es trivial porque son solo estos códigos conocidos los que se unen.

 

Por eso es un enfoque prometedor que están tomando estas nuevas empresas: si funciona, será la plataforma para una respuesta rápida en futuras pandemias.

 

—Si hubiéramos estado invirtiendo fuertemente en la capacidad de producción de vacunas en los últimos cinco o 10 años, ¿cree que hoy estaríamos en un lugar diferente?

 

—Oh absolutamente. Podríamos hacer esto en un año.

 

Hay una serie de cosas que hay que poner en práctica para entender: ¿Quién debe intensificar y tomar las decisiones? ¿Dónde agrupamos este dinero? ¿Cómo van a hacer los reguladores para llegar a una solución rápida en lugar de tener una gran base de datos de seguridad?

 

Existe un instinto político de las personas de verse bien o no verse mal. La crisis es un momento difícil para pensar en todas las piezas que son necesarias. Es bueno no tener esa respiración sobre ti mientras tomas estas decisiones científicas.

 

—¿Existen enfoques regulatorios que podríamos tener en cuenta para que esto se mueva mucho más rápido? La gente habla, por ejemplo, de “pruebas de desafío humano“. ¿Le parece posible algo de eso?

 

—La decisión depende de los reguladores. Sobre todo cuando de tiene una enfermedad grave como esta, no es ético usar pruebas de desafío en humanos. Así que no creo que se use aquí. En papel, sí, eso le brinda una forma más rápida de ver si la vacuna es efectiva para que pueda acortar el cronograma. ¿Pero quiénes son esos voluntarios? ¿Están completamente informados? Para la malaria está permitido porque tenemos medicamentos que son completamente curativos. Pero para la tuberculosis, el VIH, no está permitido. Y a menos que haya alguna innovación descollante, no debería permitirse.

 

—En este momento en los EEUU, no terminamos con los tests y la estructura de rastreo de contactos o las innovaciones, y mucho menos estas innovaciones terapéuticas o de vacunas secundarias. Y, sin embargo, varios estados están avanzando hacia la reapertura. ¿Qué tan preocupado estás por los graves problemas de un segundo pico?

 

—Estoy súper preocupado por eso. A menos que sean muy graduales y elijan las cosas que sabemos que no elevan la tasa de infección a más de uno, entonces tendrá esta heterogeneidad donde algunas partes de los Estados Unidos estarán bien y otras tendrán un mal desempeño. La tentación de prohibir el viaje entre esas partes será muy difícil.

 

Sin los tests, [la reapertura] es realmente algo ciego. Odio tener un récord roto en esto, pero, ¿dónde está la priorización de las pruebas? Para la mayoría de los lugares, a fines de mayo, principios de junio, tendremos los números de casos bajos. Entonces, si se usa ese tiempo para arreglar las pruebas, iniciar el rastreo de contactos, entonces la apertura tendrá sentido. Y eso no debería ser algo político. Debería ser una cosa científica.

 

—Mencionabas un par de veces el problema de priorizar testeos, que creo que es un problema con el que las personas están menos familiarizadas. ¿Puedes hablar sobre lo que debería ser versus lo que es?

 

—Algunas personas tienen acceso a testear a los que no tienen síntomas, y algunas personas con síntomas no tienen acceso a los tests. Por lo tanto, un porcentaje sustancial de los tests no es útil. Es casi corrupto en el sentido de que si tiene una relación cercana con su médico en un hospital, ingresará a su máquina de PCR sin importar cuáles sean sus circunstancias. Y si no tiene ese tipo de conexión, incluso si es un trabajador de la salud, puede volver a hacerse las pruebas cinco días después. Por lo tanto, es difícil entender por qué la gente no está indignada por esto.

 

—Como tecnólogo, ¿qué opina de estas ideas de rastreo de contratos para hacer una vigilancia digital a gran escala, utilizando teléfonos y Bluetooth para imponer la cuarentena con información digital?

 

—Es complejo de caracterizar. Algunos son más bien como una ayuda de memoria para recordarte dónde estuviste. Entonces, si te llaman para una entrevista, se puedes con precisión: sí, fui a esa tienda, y a esa otra. Eso puede ser útil.

 

Si solo se usa Bluetooth, la distancia es demasiado grande, por lo que los falsos positivos serán abrumadores. Sería cientos por persona en muchos casos. Algunas personas van más allá y usan un sonido ultrasónico para ver qué teléfonos están cerca. Pero incluso eso no es perfecto porque muchas de las infecciones ocurren en un lugar donde se dejó una partícula de virus en una superficie. Una persona se va con su teléfono; alguien más aparece una o dos horas después y toca ese virus y se infecta. No hay proximidad telefónica allí.

 

Pero el enfoque alemán, que requiere mano de obra, puede funcionar muy bien. Mientras esa base de datos se administre correctamente, no interferirá con el tema de la privacidad de la manera en que lo hacen algunos de los enfoques asiáticos.

 

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* Traducción Pablo Makovsky, Cruz del Sur.

 

Nota bene: Se respetaron todos los hipervínculos de la edición original en inglés. Se agregaron aclaraciones para la mejor comprensión del contexto.

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