Sociedad
18-12-2019
Un violador en el disfraz de un repartidor
Usaba la moto para buscar a sus víctimas, las estudiaba y cuando estaban solas en los locales comerciales que atendían las atacaba. Una cicatriz en su rostro fue clave para su identificación. Lo condenaron a dos décadas de cárcel
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Carina Ortiz

Un hombre de 24 años fue condenado por abuso sexuales reiterados a 20 años de cárcel tras aceptar un acuerdo abreviado. El violador serial reconoció su responsabilidad en once hechos delictivos –entre abusos sexuales consumados, tentativas y robos– en la primera mitad de este año. Un identikit que hicieron las víctimas, muchas de ellas mujeres al frente de la atención al público de locales comerciales, brindaron las características físicas del agresor, en especial una cicatriz que tenía en su rostro que llevó a su identificación entre otras evidencias. El atacante fue detenido durante un allanamiento en julio pasado y tras consentir el acuerdo el viernes pasado, en una audiencia oral y pública, los jueces María Trinidad Chiabrera, Román Lanzón y Héctor Núñez Cartelle lo condenaron a dos décadas tras las rejas.

Uno de los lugares elegidos por el atacante eran las veterinarias, hacía una tarea previa dónde ingresaba al lugar para tener un contacto con su víctima, se hacía pasar por cliente o les ofrecía servicios como colocación de alarmas. Regresaba cuando la mujer estaba sola. Allí la atacaba, le robaba, la ataba y se iba. Una de sus víctimas logró resistirse y al dar a conocer el hecho se dio cuenta que había otros casos similares. Un grupo de whatsapp de veterinarias hicieron circular el dato y realizaron un identikit.

Metodología

La forma de moverse siempre era la misma: llegaba solo a los locales, usaba una moto con una caja de trasporte de mercaderías como las utilizadas por los cadetes que transportan alimentos y estudiaba a sus víctimas. Una cicatriz que le recorre la mejilla izquierda y sus gruesos labios fueron otro de los datos que brindaron las mujeres atacadas. EL identikit se viralizó. Cuando a mitad de año atacó a una mujer que logró evitar el abuso tras defenderse con una tijera en una veterinaria de barrio Agote, un domo municipal tomó parte de la secuencia cuando salió del local. El mejoramiento de las imágenes logró captar los números de la chapa patente y así llegaron a la titular de la moto. El vehículo era usado por dos de los hermanos de la mujer que realizaban repartos en una pizzería familiar ubicada en Zeballos al 2200.

Con este dato los investigadores detuvieron a ambos en el negocio a mediados de este año y al día siguiente allanaron las casas dónde vivían estos hombres y secuestraron la moto y la caja de reparto. Donde vivía Pablo Barreto encontraron ropa similar a las usadas en los hechos y algunos objetos robados a las víctimas. Ambos fueron sometidos a rueda de reconocimiento dónde al menos cinco de las mujeres atacadas reconocieron a Pablo Barreto como el atacante. La fiscalía lo imputado y quedó detenido por disposición de un juez en forma preventiva.

Hechos

El primer ataque ocurrió el 9 de enero del 2019 cerca de los 11 cuando el atacante entró a un local de calle Buenos Aires 3400 obligó a la víctima a dirigirse al baño. La ató de pies y manos y le tapó la boca. Intentó abusarla y al irse se robó 1500 pesos. En marzo se escodió detrás de un árbol con su moto Santiago del Estero entre Saavedra y Uruguay, esperó a la víctima y cuando la vio acercarse se le avalanzó pero ella logró correr y pedir ayuda. Luego determinaron que el al menos otras cuatro oportunidades estuvo rondando la zona esperando que la mujer llegue a su trabajo y la amenazó.

A mediados de abril entro a otro local comercial ubicado en calle Rodríguez entre Mendoza y 3 de Febrero. Dijo que tenía un arma de fuego. Llevó a la víctima hasta el baño dónde la maniató con precintos en el cuello, las muñecas y los tobillos. Volvió al salón, tomó la recaudación y el celular de la víctima y volvió al baño dónde intentó bajarle los pantalones a la víctima y ante sus gritos se escapó.

El 14 de mayo cerca de las 13:15 en pasaje Blanque casi esquina Mitre, se le presentó a una mujer que estaba por subir a su auto y le mostró un arma. Le exigió que le entregara lo que tenía y la abusó sexualmente. Seis días más tarde a las 19 aproximadamente se presentó en un local comercial de calle Sarmiento al 4300 como un cliente y cuando vio que la víctima estaba sola dijo tener un arma, la redujo, la abusó y la encerró. Luego fue a la caja y se llevó la plata.

El mediodía del 6 de junio del 2019 entró a un local comercial ubicado en calle Virasoro esquina Suipacha. Otra vez simuló tener un arma y cuando la víctima se dió cuenta que en realidad era un celular forcejeó con el agresor que se escapó del lugar en una moto. Cuatro días más tarde entró a un negocio en Mitre y Casablanca, se hizo pasar por cliente hasta que sacó un arma, amenazó a la víctima a la que ató de pie y manos. Intentó abusarla pero algunos ruidos lo pusieron nervioso y se fugó llevándose el dinero de la caja.

Catorce días después en Uruguay al 1100 robó en un local comercial y dos días más tarde entró a un negocio en Londres 3300 de con un arma, golpeo a la víctima se llevó unos 6 mil pesos. El mediodía del 27 de junio en San Nicolás al 300 entro simulando ser un cliente, sacó un arma, ató a la empleada de pies y manos e intento abusarla pero ella logró defenderse al zafar de las ataduras y agarrar una tijera. El atacante escapó con 5 mil pesos y algunos efectos personales de la víctima. El último hecho se registró el 10 de julio a la mañana, esta vez en España al 3800 dónde entró simulando tener un arma y se robo el dinero de la caja y algunos productos del local.

Este viernes Pablo Barreto aceptó su responsabilidad al consentir un acuerdo abreviado al que llegó su defensor Rodrigo Mazzuchini y la fiscal Nora Marull. Tras hacerse cargo de la comisión de los 11 ataques, los jueces Chiabrera, Lanzón y Núñez Cartelle lo condenaron a dos décadas tras las rejas.



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