Política
04-12-2019
El conductor

El próximo lunes Omar Perotti presentará su gabinete en Santa Fe. No se trata solo de gobernar la provincia, también de conducir la política y el peronismo en el pos-cristinismo.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

Omar Perotti hizo del silencio una estrategia y dejó abierta la puerta para todo tipo de especulaciones, eso generó murmullo interno y rispideces que molestaron a todos. La pelea con los seis senadores del peronismo y el enojo de otros sectores del PJ por no ser convocados se quiere saldar con una demostración de fuerza, aunque hay heridas que solo el tiempo mostrará si cicatrizan.


Por lo pronto, si se confirman los nombres que el mismísimo perottismo hizo filtrar en los medios, quedará claro que el nuevo gobernador apostará a la experiencia de ex funcionarios de Jorge Obeid y Carlos Reutemann, con poco espacio para independientes, para el kirchnerismo y para las mujeres en la conducción de ministerios. Allí puede haber algunas sorpresas de último momento.


Una fuente inobjetable indicó que Perotti se niega a dejar un ministerio (y su caja) en poder de un o una dirigente que arme política por su cuenta, y por eso el gabinete tiene el perfil que tiene. Esa misma persona refirió que el obrar político del futuro gobernador se puede ver en su historia en Rafaela, donde siempre tuvo la rienda corta de todo y él mismo se encargó de que nadie crezca más de lo debido.


Ofrecimientos de ministerios a dirigentes con experiencia, pero con colaboradores propios de “Omar” es una constante, según dejó entrever un dirigente político convocado a un área de seguridad pública. Hay desconfianza en el accionar político del futuro gobernador por su alto grado de concentración de poder, y donde la posibilidad de negociar nombres y lugares parece no tener lugar.


Orgánicamente, el PJ emitió un comunicado en respaldo a los seis senadores peronistas que aprobaron el Presupuesto 2020 –que armó Miguel Lifschitz y criticó con dureza el perottismo. Fake news y páginas de noticas truchas donde aseguraban que levantaron la mano porque el PS compró sus voluntades se hicieron notar, más aún se notó que esas mismas vías de comunicación se usaron en campaña.


El justicialismo criticó las “difamaciones anónimas” a sus legisladores pero nadie ensayó quiénes serían los responsables de las embestidas. Los senadores están seguros que fue “la gente de Perotti”, pero el partido prefirió una solución salomónica para atender esta crisis: un documento donde no se acusa a nadie, pero se dice que “ninguna posición política justifica las agresiones que sufrieron los compañeros”.


Mientras todo ello sucede, son innumerables los dirigentes (principalmente el presidente del partido, Ricardo Olivera, y la vicegobernadora electa Alejandra Rodenas) que están tratando de acercar posiciones y encaminar una relación que está rota. Si surte efecto el diálogo y todos ceden, una nueva foto del peronismo unido se verá en la presentación del gabinete. Caso contrario…


Un avezado dirigente del justicialismo santafesino explicó el asunto con claridad. No se trata solo de administrar la provincia, sino también, de conducir en política y el peronismo en el poscristinismo. Ser el jefe del PJ con un presidente de la Nación que deja jugar, con autonomía territorial y sin el corsé que imponía el kirchnerismo es la garantía para hacer perdurar no un gobierno, sino un ciclo de varios años.


Esa conducción cerrada y con poquísimo diálogo orgánico, es lo que más molesta a los senadores y a un sector del PJ que se vinculaba a María Eugenia Bielsa. En su mayoría, recuerdan que cuando el gobernador se quedaba con el partido, el que perdía era el partido y la militancia porque la concentración de poder cerraba toda posibilidad de negociar y discutir políticas y posicionamientos.

 

Rienda corta, transición perdida

 

En el propio peronismo están sorprendidos por la forma en que Perotti manejó su llegada a la Casa de Gobierno en estos meses. Todos reconocen la capacidad de gestión del rafaelino en los lugares que transitó durante su carrera y la experiencia política en más de 40 años de trayectoria, pero la mayoría entiende que se perdió tiempo para trabajar en aspectos específicos de cada área.


A siete días de la asunción hay ministerios donde nunca hubo reunión de transición o coordinación. Temas complejos como la salud, si no hubiese sido por la intervención de Ginés González García, no han sido motivo de ocupación por parte de los equipos de Perotti. El lunes de esta semana fue el primer encuentro y, más allá del material entregado, no tendrán tiempo para procesar toda la información.


Los empleados de carrera del Ministerio de Salud, muchos de ellos afiliados a la UPCN, se quejaron de esa falta de interés para articular el trabajo. “Si no hubiese sido por las licitaciones que los socialistas dejaron en marcha, en enero Perotti se quedaba sin medicamentos en los hospitales”, dijo un delegado gremial que pidió estricto off para referirse al caso.


Situaciones similares se vivieron en todas las dependencias del gobierno y hubo dirigentes del peronismo, principalmente de la ciudad de Santa Fe, que se encargaron de calmar los ánimos. A todo eso se suma la preocupación de cientos de contratados que esperan el pase a planta o la renovación de los contratos para el próximo año, con lo cual la efervescencia es alta en la administración pública.

 

Empleo público

 

Por su parte, el gobernador Miguel Lifschitz remarcó que a pedido de Perotti no pasará personal a planta porque la exigencia política del justicialista es que no incremente el gasto corriente del Estado santafesino. El futuro mandatario tendrá la potestad de resolver todas esas situaciones laborales, algunas de larga data, apenas asuma y cuente con el respaldo inequívoco de la UPCN y de ATE.


Es de recordar que las conducciones gremiales de Jorge Molina y Jorge Hoffmann, respectivamente, colaboraron con la campaña de Perotti y fueron parte de los festejos del 16 de junio. Todo hace prever que desde el 11 de diciembre las incorporaciones al Estado dependerán de los filtros que disponga el Poder Ejecutivo, pero también de los mismísimos sindicatos de la administración pública.


Más allá de los aspectos laborales, hay situaciones de operación diaria y logística que nunca fueron discutidos entre el gobierno que se va y el que llega. Esta misma semana el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, criticó la falta de transición con los equipos especializados del gobernador electo y remarcó que esa falta de diálogo lo único que provocó es una pérdida de tiempo que atenta contra los santafesinos.


La especulación que tienen en la actual administración es que Marcelo Saín, ex asesor de Pullaro, se hará cargo de la cartera y tiene un conocimiento de lo que se ha venido haciendo, por lo tanto, la transición es menos urgente. También creen que una parte importante de la Policía ya está trabajando con el perottismo y por eso el futuro gobernador tiene la información que necesita.


“Prometimos Paz y Orden y eso la gente no lo olvida, más aún en esta provincia, donde la violencia, los homicidios y el narcotráfico crecieron escandalosamente”, indicó un diputado del PJ que termina su mandato, y agregó: “El 12 de diciembre se acaban las excusas y la responsabilidad de resolver los problemas que vamos a heredar será del nuevo gobernador, pero desconocemos qué quiere hacer”.


Es una constante el reclamo de dirigentes justicialistas sobre la falta de diálogo interno, también es cierto que critican a los seis senadores peronistas por exponer públicamente la pelea y haber votado junto al FPCyS. “Mientras en la Nación sabemos cuáles serán los proyectos, las políticas de emergencia y buena parte de los futuros ministros de Alberto (Fernández), acá no tenemos idea”, manifestó el mismo legislador del PJ.


Pero, además, consideró que Omar Perotti debe recuperar en los primeros días de su gestión la iniciativa política para evitar que siga habiendo murmullo y la “futura oposición” aproveche para “hacer su juego”. Este diputado, de larga trayectoria en la Legislatura, supone que la presentación del gabinete el próximo lunes ayudará a acomodar el mapa interno y a ensanchar “la finita masa crítica”.


Un dato: en Comunicación Social se avanzó rápido con un trabajo concreto para que el cambio no perjudique su funcionamiento. Miguel Altamirano, ex funcionario de José Luis Manzano, estará a cargo de la negociación política con los medios; mientras que la agenda diaria dependerá de Leo Ricciardino. En definitiva, más de 1.000 millones de pesos para publicidad tendrá Perotti entre Comunicación y Lotería.

 

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