Provincia
06-11-2019
Condenados a la austeridad
Desde el entorno del gobernador electo siembran dudas sobre el estado en que hallarán la provincia en diciembre y pregonan prudencia con el gasto. En tanto, Perotti es también políticamente austero con su tropa, recompone con Cleri, habilita a Lewandowski y Castelló y socava el liderazgo opositor de Lifschitz.
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Orlando Chircaz

El futuro gobernador pidió a todos los dirigentes con los que se reunió para ofrecerles un lugar en el gabinete que sean austeros. “No sabemos con lo que nos vamos a encontrar el 11 de diciembre y hay que ser prudentes con el gasto”, es lo que manifestó Perotti en los encuentros. Lo mismo reproducen otras personas de su entorno al momento de graficar cómo será el inicio del rafaelino en la Casa Gris.
Al respecto, los senadores electos de los departamentos Rosario y La Capital, Marcelo Lewandowski y Marcos Castelló, respectivamente, se encargaron de manifestar que el socialismo dejará una provincia en rojos y que la nueva gestión tendrá que acomodar los números. Por venir del ámbito periodístico y musical, entienden en el perottismo, los legisladores amplifican un reclamo y se hace más extensivo entre los santafesinos.

A su vez, el presidente del PJ, Ricardo Olivera, mencionó que podría resolverse una “emergencia económica y social” producto de los problemas que van a quedar cuando Miguel Lifschitz deje la gobernación. E inmediatamente mandó a intendentes y presidentes comunales del PJ a realizar una conferencia de prensa para quejarse de presuntas deudas en Samcos y del Fondo de Obras Menores.

El cálculo que hacen en el equipo de transición de Perotti es que el déficit operativo superará los 19.000 millones de pesos. Autoridades actuales reconocen que el fin de año cerrará de una manera compleja pero también aclaran que gran parte de ese rojo fue generado por la Nación, ya sea por el descuento compulsivo de coparticipación como por el incumplimiento de acuerdos específicos.

Es decir, estiman en 10.000 millones de pesos menos de recaudación por la rebaja del IVA y el retoque en Ganancias (la Corte Suprema exigió a Mauricio Macri que devuelva esos recursos, pero no puso plazos ni formas de hacerlo); y otros 5.700 millones de pesos que se adeudan a la Caja de Jubilaciones de Santa Fe. La explicación no conforma al PJ y aseguran que el problema fue el gasto y no las detracciones.

Mientras ello sucede en el plano de la escena pública, en el microclima político hay un objetivo manifiesto de Perotti de marginar rápidamente a los sectores peronistas que quieren discutirle espacios de poder. El principal apuntado es Armando Pipi Traferri y eso no incluye a todos los senadores, aunque todavía estén bajo la conducción del oriundo del departamento San Lorenzo.

Por ese motivo, el futuro gobernador mandó a hacer prensa a Lewandosky y Castelló, a quienes presentan como su leal bloque en el Senado de Santa Fe a partir de diciembre. Entre los dos sumaron casi 400 mil votos en las últimas elecciones provinciales y pertenecen a los distritos más grandes; dar volumen a ellos dos también significa potenciarlos a costa de otras figuras de la misma Cámara alta.

Una jugada fuerte de Perotti, quien espera que el resto de los senadores lean mejor la situación y se acomoden rápidamente en el incipiente oficialismo. Eso incluye a la vicegobernadora electa Alejandra Rodenas, que proviene del sector de Traferri y hasta ahora prefirió mantenerse alejada de la pelea y dedicarse a la campaña de Alberto Fernández. Ahora también le llegó un tiempo de definiciones.

La foto

Distinta es la situación de Marcos Cleri. El diputado nacional que revalidó su título el 27 de octubre tuvo dos chispazos con Perotti: criticó el intento de reforma constitucional exprés para garantizar la reelección del rafaelino dentro de cuatro años y advirtió que él mismo sacó más votos que el futuro gobernador. Olivera fue el único que salió a cruzarlo, pero quedó en off side a las pocas horas.

Cleri es La Cámpora y por lo tanto es CFK, nadie quiere una pelea con ese actor, mucho menos Perotti. Por eso, el fin de semana el diputado nacional y el gobernador electo sellaron su reconciliación con una foto de ambos donde se comprometen a trabajar juntos para poner de pie a Santa Fe y a la Nación. El nuevo gobernador también vive de gestos y está dispuesto a poner la otra mejilla para conseguir la unidad.

No se trata solo del elemento simbólico sino de la necesidad de garantizarse gobernabilidad y la inauguración de un ciclo político que lo trascienda. “Quiere dejar su marca en Santa Fe y en el peronismo. No es Reutemann, que prácticamente cerró la sede del PJ, y quiere demostrarlo, se nota que quiere el bronce y que lo vean como un estadista”, dijo en off un diputado que continuará en diciembre.

También contó que Perotti está pensando en abrir el balcón de Casa Gris el día de la asunción para desde allí saludar a los militantes que se acercarán a la Plaza de Mayo, incluso ahí podrían jurar los ministros. “Racionales en el gasto, austeros, con la impronta en generar empleos y atender a la producción, de puertas abiertas para dialogar con todos”, semblanteó esta fuente sobre el nuevo gobierno.

Lo único que puede trastocar ese cuadro de situación es la confirmación del gabinete. Cada sector quiere tener una representación real en el Ejecutivo y hay nombres que despiertan enojos y malestar. Incluso, hay dirigentes peronistas que andan con notas periodísticas en la mano para mostrar lo malo o deshonestos que son algunos posibles ministros y secretarios.

Después de todo, una cosa es tratar de juntar lo que está dividido y contener a la mayoría; otra es conseguir que el atomizado justicialismo santafesino asuma que hay un solo conductor y jefe. Eso último demanda más tiempo y también depende de cuál va a ser el juego que desplegará el kirchnerismo y el “albertismo” desde diciembre en cada una de las provincias.

El traje de la oposición

En el actual gobierno de Miguel Lifschitz están molestos con Perotti porque aducen que todo lo que hace es para “la tribuna”. “En lugar de mandar a sus técnicos o dirigentes a armonizar la transición en cada ministerio, en cada área, sacan comunicados de prensa donde dicen que nosotros no cumplimos con entregarles información. Se quejan por el gasto pero no se sientan a ver nada”, se quejó un diputado del Frente Progresista Cívico y Social.

Más claro fue el propio ministro Pablo Farías, quien solicitó que “antes de hacer comunicados y operaciones de prensa” Perotti mande a sus dirigentes a juntarse con las actuales autoridades para “hacer lo que hay que hacer”: “Ponernos en contacto funcionarios que hoy estamos con los que van a estar, no los conocemos todavía, para que realmente empiecen a ver lo que significa la gestión y lo que hacemos día a día”, dijo.

Hay oficialistas que interpretan todo lo que sucede como una estrategia de Perotti para acotar los márgenes de acción de Miguel Lifschitz, que va a ser el presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe en diciembre. O sea, dejarlo como el culpable de todos los males en la provincia y así dividir a la oposición porque no se podría referenciar en un único jefe político.

“Los rumores u operaciones sobre la falta de votos dentro del Frente Progresista para que Miguel (Lifschitz) sea el futuro titular de la Cámara baja y la instalación de que era inminente la aprobación de la reforma constitucional salieron de la oficina del diputado Leandro Busatto”, contó un dirigente del PS que pidió no ser mencionado y agregó: “Hasta crearon una fanpage trucha para que la gente opine”.

“Parece que así serán las cosas durante los próximos cuatro años. Primero querrán echarle la culpa de todos los problemas al socialismo, luego tratarán de dividir al FPCyS, si no alcanza eso irán por las operaciones de prensa y las difamaciones. Nada de eso alcanzará cuando no se den respuestas reales, y con Perotti vuelve la vieja guardia del PJ, los mismos que ya gobernaron”, remató el legislador.

Un dato que no pasa desapercibido para el actual oficialismo es que Nación adeuda varios miles de millones de pesos por los ajustes en IVA y Ganancias, además de no mandar el dinero de la Caja de Jubilaciones, y que quedará un crédito de unos 100.000 millones de pesos del juicio que Santa Fe le ganó a Nación por una deuda de coparticipación que se generó cuando Alberto Fernández era jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.

El mismísimo presidente electo, cuando visitó la provincia, se comprometió a cumplir durante su gestión con ese fallo de la Justicia federal. Aquel reclamo lo inició Hermes Binner y contó con el respaldo de Omar Perotti, que en 2008 y 2009 estaba bastante distanciado del kirchnerismo y hasta sonó como candidato a diputado nacional del reutemanismo en el ya extinto Santa Fe Federal.

Ya lo dijo el ministro de Economía Gonzalo Saglione: “Santa Fe hoy tiene más dinero por cobrar que deudas”. Desde esa perspectiva, el socialismo también deja a la gestión de Omar Perotti miles de millones de pesos a cobrar, de una deuda que el presidente electo dijo que va a pagar. En cuanto al déficit, si realmente queda en 19.000 millones, ese monto representaría menos del 6% del presupuesto 2019 ejecutado.

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