Mundo
30-10-2019
La revolución no se televisa
Los grandes medios no están interesados en los movimientos de protesta que estallaron en el mundo. Los haitianos se rebelan contra un sistema político corrupto; en Ecuador, las grandes manifestaciones públicas obligaron al presidente Lenín Moreno a dar marcha atrás en su paquete neoliberal; en Chile la popular frustración con la administración conservadora de Piñera se convirtió en protestas masivas. Los medios miran para otro lado.

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Alan MacLeod | Fair.org*

Se desmadró en todos lados en 2019. Los haitianos se rebelan contra un sistema político corrupto y su presidente Jovenel Moïse, a quien muchos ven como un títere cleptócrata de Estados Unidos. En Ecuador, las grandes manifestaciones públicas obligaron al presidente Lenín Moreno a dar marcha atrás en su paquete neoliberal respaldado por el FMI que habría reducido drásticamente el gasto público y aumentado los precios del transporte (FAIR.org, 23/10/19).

 

Mientras tanto, la popular frustración chilena con la administración conservadora de Piñera se convirtió en protestas masivas que se encontraron de inmediato con la fuerza represiva. “Estamos en guerra”, anunció el presidente Sebastián Piñera, haciéndose eco de la famosa frase del ex dictador fascista Augusto Pinochet. Piñera afirmó que los responsables de resistirlo violentamente “iban a pagar sus acciones” cuando ordenó el avance de los tanques a través de Santiago. (Ver FAIR.org, 23/10/19.)

 

Enormes manifestaciones antigubernamentales aún en curso también están afectando a LíbanoCataluña y el Reino Unido.

 

Sin embargo, las acciones que han recibido la mayor atención en los medios corporativos son las de Hong Kong, donde las manifestaciones estallaron en respuesta a un acuerdo de extradición propuesto con el gobierno central chino que los opositores consideraron que socavaría las libertades civiles y el estatus semiautónomo de Hong Kong. Una búsqueda de “protestas en Hong Kong” el 25 de octubre de 2019, arroja 282 respuestas en el último mes en el New York Times, por ejemplo, en comparación con 20 para “protestas en Chile”, 43 para Ecuador y 16 para Haití. La cobertura desigual es aún más pronunciada en Fox News, donde hubo 70 resultados para Hong Kong durante el mismo período y cuatro, dos y tres para ChileEcuador y Haití, respectivamente.

 

Esta disparidad no puede explicarse debido al tamaño o importancia de las protestas, el número de víctimas o la respuesta de las autoridades. Dieciocho personas murieron durante las protestas en curso en Haití, 19 (y en aumento) en Chile, mientras que en Ecuador, los manifestantes capturaron a más de 50 soldados que habían sido enviados cuando Moreno efectivamente declaró la ley marcial. En contraste, nadie ha sido asesinado en Hong Kong, ni se ha llamado al ejército, y Beijing expresó su plena confianza en las autoridades locales para manejar los procedimientos. El gobierno chileno anunció que había arrestado a más de 5.400 personas en solo una semana de protestas, una cifra que duplica el número de detenidos en meses de manifestaciones en Hong Kong (Bloomberg10/4/19). Además, las redes sociales han estado inundadas de imágenes y videos de la supresión de las protestas en todo el mundo.

 

Una forma de entender por qué los medios de comunicación están obsesionados con Hong Kong y menos interesados en los demás es ver quién protesta y por qué.

 

Víctimas dignas e indignas

 

Hace más de 30 años, en su libro Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media (en español: Los guardianes de la libertad), Edward Herman y Noam Chomsky desarrollaron su teoría de víctimas dignas versus indignas para explicar por qué los medios corporativos cubren ciertas historias y por qué otras son descartadas. Compararon la cobertura mediática de un solo sacerdote asesinado en un estado enemigo (la Polonia comunista) con los más de 100 mártires religiosos, incluidos algunos ciudadanos estadounidenses, asesinados en estados clientes centroamericanos durante un período de dos décadas. Descubrieron que el New York TimesTimeNewsweek y CBS News no solo dedicaron más cobertura al asesinato del sacerdote, sino que el tono de cobertura fue muy diferente: al cubrir el asesinato del padre Jerzy Popieluszko, los medios expresaron indignación, exigieron justicia y condenando la barbarie del comunismo. Los asesinatos de figuras religiosas en América Central por parte de grupos gubernamentales pro-estadounidenses, por otro lado, fueron reportados de manera práctica, con poca indignación retórica.

 

En otras palabras, cuando los enemigos oficiales pueden presentarse como malvados y los aliados como víctimas comprensivas, los medios corporativos van a estar muy interesados en la historia. Por el contrario, mostrarán mucho menos entusiasmo por una historia cuando las personas “equivocadas” sean los villanos o las víctimas.

 

Editoriales

 

El New York Times publicó tres editoriales sobre Hong Kong (6/10/198/14/1910/1/19), cada uno elogiando al “pueblo de mentalidad democrática” que lucha por limitar “el gobierno represivo de los chinos Comunistas”, condenando la respuesta comunista como evidencia del retrasado “paternalismo brutal de ese sistema”, en el que China “equipara la grandeza con el poder y el disenso con la traición”. Hong Kong, por otro lado, gracias a la bendición de haber sido una colonia británica adquirió “una cultura política occidental de democracia, derechos humanos, libertad de expresión y pensamiento independiente” (The Times eligió no publicar ningún editorial sobre las otras protestas).

 

The Times también ridiculizó la idea de que las “fuerzas extranjeras” (es decir, el gobierno de EEUU) podrían estar influyendo en las protestas, calificándolas de una “patraña gastada” utilizada por el gobierno comunista. Sin embargo, el Fondo Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos invirtió oficialmente más de 22 millones de dólares en “identificar nuevas vías para la democracia y la reforma política en Hong Kong” o China desde 2014. Los editoriales del Times no mencionaron que este financiamiento podría complicar su rechazo de la participación extranjera en las protestas de Hong Kong como una “fake news” (“canard”, en el original).

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Martes 12 de Noviembre de 2019
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