Sociedad
23-10-2019
El Brujo, una voz en el teléfono
De Tablada y Grandoli a Villa Gobernador Gálvez; así se extendió el área de influencia de René Ungaro, preso desde hace ocho años en la cárcel de Piñero por el crimen de Pimpi Caminos, ahora imputado, otra vez, de liderar una asociación ilícita
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Alberto Carpintero

El 11 de agosto pasado una balacera en las puertas de la cárcel de Piñero, donde familiares de los internos esperaban para la visita dominical, dejó dos heridos y puso sobre la lupa la venta ilegal de turnos que no era más que la punta de un entramado mafioso que la Fiscalía venía investigando desde octubre del año anterior: la omnipresente violencia con diferentes actividades ilegales en barrios como Tablada, Grandoli y Municipal a partir de un conflicto entre grupos. Así, el rol de René “Brujo” Ungaro, condenado por el crimen de Roberto “Pimpi” Caminos y acusado como jefe de una asociación ilícita que disputó negocios y broncas viejas con el hijo de Pimpi, Alexis, terminó sumando días atrás una nueva acusación en el mismo rol, el de liderar una banda que en este caso llevó sus intereses a Villa Gobernador Gálvez y siguió peleando con otros grupos su hegemonía en la zona sur, ahora enfrentado con su viejo socio, Alan Funes, también preso en la unidad de Piñero.

Según la pesquisa del fiscal Matías Edery con el auxilio del Organismo de Investigaciones, al menos nueve personas integran la asociación ilícita liderada por el Brujo Ungaro en el último año. Este hombre cumple condena, unificada con sentencias por otros delitos en 13 años de prisión, por el crimen de Pimpi (ocurrido en 2010) y ya estaba en proceso como jefe de un bando que en alianza con el clan Funes regó de muerte la zona sur desde marzo de 2016.

Llamada desde la cárcel

El último miércoles el fiscal le atribuyó a Ungaro impartir a través de un celular órdenes desde la prisión para la comisión de actividades ilegales, como extorsión, ataques armados sobre inmuebles y personas, comercialización de armas, usurpaciones y el mencionado negocio de los turnos en las colas de la cárcel de Piñero.

“El objeto fundacional, prioritario y aglutinante de la banda es la defensa del territorio, lo que les permite desarrollar los diferentes tipos de negocios ilícitos que, a su vez, le generan beneficios económicos y los ascienden en poder respecto de bandas antagónicas”, describió Edery.

Según la acusación, Ungaro extendió su influencia a Villa Gobernador Gálvez a través de un compañero de pabellón, el también convicto por homicidio Julio Albornoz, y sigue ordenando a tiros su histórico bastión de barrio Grandoli, también conocido como Fonavi del Parque del Mercado, a través de su tradicional mano derecha, Ariel “Teletubi” Acosta, quien está preso desde principios de 2017 por tentativa de homicidio.

Administradora


Ramona Ávalos, una mujer conocida como Gringa y mencionada en el último lustro como una activa operadora de narcomenudeo en Tablada, fue detenida en agosto pasado. Para el fiscal, era administradora de recursos y transmisora de órdenes. Junto con otras dos mujeres, dice la acusación, también manejaban la venta de turnos entre las visitas a la cárcel de Piñero, lo que detonó el violento incidente en disputa con Alan Funes, preso en la misma unidad bajo acusación de cometer dos homicidios: los de Eugenio Solaro y Marcela Díaz.
Para la pesquisa, la pareja de la Gringa, Daniel Balaguer (ex convicto por robo calificado), es el encargado de guardar las armas de la banda, para que gatilleros como Claudio Alves y Marcelo “Pala” Gorosito impongan terror en las víctimas.

Prueba de ello, dice la acusación, son los crímenes de Patricio Patiño, ultimado en enero pasado en Medici al 4800, y Juan “Beto” González, asesinado en abril en Villa Gobernador Gálvez, casos por los que está imputado Gorosito, y el homicidio de Osvaldo Fernández, en el mismo mes y también en la vecina ciudad.

Carrito baleado

La Fiscalía describió que una de las víctimas de extorsión fue el cantante tropical y dueño del tradicional carrito de 27 de Febrero y Buenos Aires Beto Riba (quien a la vez está acusado de extorsión en otra causa). Según quedó registrado, Ungaro amenazó con balearle un carrito a Riba, titular del sindicato de vendedores ambulantes, si no ponía 50 mil pesos por semana como lo que al parecer paga al clan Cantero, líder de la banda de Los Monos. Como el pago no se concretó, hubo un ataque a tiros en el comercio, en Villa Gobernador Gálvez.

Así se concretó el apriete: “Escuchame: vos le estás pagando a los Cantero. Ahora me vas a tener que pagar a mí, o mafia. Te vamos a matar. Todo mal. Ya sabés cómo es, yo soy la mafia. Dame 50 mil por semana y no te molesto más. Queda acá. Si no, te cierro el de 27. Te mato a dos mañana. Vos sos Cantero, te mato. Ya vas a ver”.

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