Política
16-10-2019
En todo estás vos
Omar Perotti arma la agenda en Santa Fe. Su reunión con Fernández y Javkin en Rosario no sólo apuesta a tender puentes entre ciudad, provincia y nación, también a elegir su oposición.
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal

Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

Si algo caracteriza a Omar Perotti es que en la pública escapa a dar definiciones políticas fuertes que luego lo condicionen en alguna negociación o en un vínculo político. Incluso el propio peronismo lo catalogó de menemista, reutemanista, kirchnerista, antikirchnerista y hasta macrista para encasillarlo, puesto que el silencio muchas veces sirvió para evitar posicionarse claramente en un lugar.

 

Mal no le salió. En enero Cristina lo eligió para que sea el candidato a gobernador de Santa Fe y el peronismo en su totalidad salió a apoyarlo en una victoria significativa el 16 de junio. Desde esa fecha, dirigentes justicialistas esperan llamados, propuestas, sentarse a negociar, pero esas expectativas no siempre se cumplieron y Perotti gambeteó el murmullo al decir que está enfocado en ganar la Nación.

 

Es que Alberto Fernández, más moderado que CFK, respetó el lugar que se ganó el rafaelino en la provincia y le dio la jefatura de su campaña. Ni La Cámpora ni Agustín Rossi, ni ningún otro: es Omar Perotti el encargado de armar agenda en Santa Fe. Recién en las últimas semanas quedaron algunas tareas específicas en manos de María Eugenia Bielsa, quien integraría el gabinete nacional.


De todas formas, la ex vicegobernadora solo está abocada a temas de hábitat y desarrollo urbano, más no de aspectos políticos ni territoriales.

 

Perotti sabe que puede tener un papel preponderante en la escena nacional en los próximos años y antes que cerrar puertas prefiere mostrarse como componedor, de allí que sugirió una reunión entre él, el candidato a presidente y Pablo Javkin.

 

Elegir la oposición

 

No se trató solo de tender un puente entre gobernantes de distintas jurisdicciones, sino también de elegir a la oposición. Perotti estima que ponerse de acuerdo con Javkin aportará mucho más a su gobernabilidad que tener que discutir cada paso o política pública con el socialismo (no excluyentemente), que tendrá mayoría en la Cámara de Diputados de Santa Fe.

 

El gesto del gobernador electo con el intendente electo de Rosario ni por asomo apareció con el intendente electo de Santa Fe, Emilio Jatón, quien está bastante más identificado con el partido de la rosa roja, aunque creó su propio sector dentro del Frente Progresista. No articular con la ciudad de Rosario es un riesgo que no está dispuesto a tomar Perotti cuando en la Legislatura está más condicionado.

 

Además, la lectura que hacen hombres cercanos al futuro gobernador es que Javkin no buscará la gobernación dentro de cuatro años sino repetir en la intendencia, y que acompañarlo significaría dejar con menos poder territorial a Miguel Lifschitz, en caso de que quiera volver a competir por la Casa Gris en 2023. A su vez, ven en el titular de Creo una mayor cercanía con la Universidad Nacional de Rosario.

 

El rector de esa casa de estudios, Franco Bartolacci, tiene estrechos vínculos políticos y personales con Javkin. Omar Perotti estuvo en la asunción en la UNR y dentro de ese esquema universitario el peronismo también tiene su participación institucional. El socialismo se quedó con menos peso específico y sin poder retener la intendencia rosarina. Todo eso no es desconocido por Alberto Fernández.

 

De allí que no extraña la convocatoria de Perotti al futuro intendente para mantener una charla con el candidato presidencial, en una ciudad donde al peronismo le fue muy bien en las PASO. Desde lo estrictamente institucional, Javkin reconoció que hablaron sobre “la situación social en el municipio, la seguridad y las prioridades frente a la crisis que sacude a la Argentina”.

 

Si bien el ex concejal no conocía a Alberto Fernández, desde junio a esta parte tuvo varias definiciones que lo acercaron bastante. Por ejemplo, desde un principio se distanció del socialismo en su alianza con Roberto Lavagna (sobre quien dijo que no representa al Frente Progresista) y no ha tenido palabras elogiosas –ni mucho menos– sobre el Frente Juntos por el Cambio.

 

En junio, de casualidad, porque estaba caminando con su hija cuando pasó frente a un hotel donde estaba la ex Presidenta, según contó, tuvo un encuentro con Cristina. Esta vez para no generar rispideces internas ni levantar otras suspicacias, Pablo Javkin aclaró que más allá de las diferencias lo importante es “unir” y trabajar en conjunto con la provincia y con la Nación, gobierne quien gobierne.

 

El frente interno

 

La primera gobernación socialista, 2007-2011, se caracterizó por la muy mala relación del Poder Ejecutivo con el Senado. En aquel momento la mayoría justicialista, que respondía a dos fuertes defensores del reutemanismo, Juan Carlos Mercier y Ricardo Spinozzi, trabaron cuanto proyecto envió Hermes Binner a esa cámara e incluso rechazaron propuestas sin mediar negociación (reforma tributaria).

 

Antonio Bonfatti tomó nota y durante su gobierno, donde, además, tuvo las dos cámaras legislativas en contra, logró tejer un muy buen vínculo con los representantes departamentales del peronismo. Por un lado, se incrementó el Fondo de Fortalecimiento Institucional para que los senadores tengan más recursos para subsidios; por el otro, empezaron a negociar las obras en cada distrito.

 

Para 2011, las salidas de Mercier y de Spinozzi allanaron el diálogo y las partes lograron algo importante: garantizar gobernabilidad. Mientras tanto, Miguel Lifschitz era senador por Rosario y consiguió aceitar sus propios vínculos con sus pares de la mayoría; cuando llegó a la gobernación en 2015 no tuvo más que hacer un par de llamados para activar los canales políticos e institucionales de negociación.

 

Con Perotti esperaban una relación mucho más fluida y acordar ahora marcos de entendimiento para los futuros cuatro años; no sucedió. Y no son pocos los senadores que están convencidos de que el rafaelino ganó, principalmente, por el aporte que ellos hicieron en la construcción de la lista (Alejandra Rodenas responde a este espacio) y por los votos que aportaron desde sus distritos.

 

Entonces llegó la ruptura. Primero, Traferri pegó el portazo en la comisión de transición, después valoró a Lifschitz y sus políticas. Además, el senador por San Lorenzo está convencido de que Perotti está tratando de romper el homogéneo bloque que conduce (se llama Juan Domingo Perón) y que quiere de interlocutores en la Cámara alta a lo que sería su propia tropa.

 

Allí se contabiliza a Alcides Calvo, histórico dirigente perottista de Rafaela y representante del departamento Castellanos; Marcos Castelló, de La Capital, cantante popular de cumbia y muy ligado al futuro gobernador desde hace cuatro años; y Marcelo Lewansdosky, que proviene del bielsismo pero lo quiere tener cerca (más aún porque llegó con 268.000 votos).

 

A su vez, en las huestes del próximo gobernador están convencidos de que la buena relación que mantiene con Alberto Fernández le dará mucha llegada a la Casa Rosada y mayor visibilidad nacional, con lo cual no habrá lugar para internas y todos terminarán tributando con él. Eso también incluye a intendentes y presidentes comunales que podrían empezar a “puentear” a sus propios senadores.

 

Desde ese lugar, donde ninguna de las partes cede, es que hoy está la relación dentro del justicialismo. No obstante, la prioridad de todos es que el 27 de octubre se produzca una victoria resonante y contundente a nivel nacional. Luego llegará el momento de volver a negociar posiciones políticas, lugares en el gabinete y acuerdos presupuestarios.

 

Lo que sí dejó claro el gobernador electo es que busca incrementar su masa crítica, es decir, conformar lo que pasaría a llamarse perottismo dentro del amplio espectro que tiene el PJ santafesino. Después de todo, compartir cuotas de poder no ha sido el estilo político del rafaelino y aguantar que alguien le marque la cancha tampoco. Qué quiere, cómo, con quiénes y desde cuándo es un misterio.

 

Hay dirigentes del PJ provincial que aseguran que conocen más lo que quiere hacer Alberto Fernández en el país que lo que va a hacer Perotti en la provincia, y eso genera incertidumbre y dudas. Los hombres encargados de contener demandas y ansiedades son dos: Roberto Mirabella, principalmente, y Ricardo Olivera, el presidente del partido, que generalmente tiene un rol de mediador.

 

En algún punto, esto mismo es lo que manifiesta el Frente Progresista en relación al cambio de mando en diciembre. Hay ministros del actual gabinete de Miguel Lifschitz que aseguran que no arrancó nunca la transición, entonces al no existir un interlocutor específico deben tomar decisiones que afectarán a la futura gestión. Sin embargo, después leen que el socialismo quiere condicionar a Perotti.

 

Todos estiman que luego de las elecciones presidenciales del 27O, donde aseguran que quedará consagrada la fórmula Fernández-Fernández por amplísimo margen, estará más claro el perfil del gabinete del nuevo gobernador y cada área ya tendrá a un responsable para un traspaso más ordenado y armónico. Esos tiempos son los que plantea el perottismo a quien quiera escuchar.

Dejanos tu comentario...

Martes 12 de Noviembre de 2019
Comunicar sin contenido
La gente flotante
Citas
Libros en alpargatas
Sasturain
Charlie Egg
Mujica
Sietecase
Erotismo del poder femenino
Scher
Salud Pública
Todo caso policial
El año de la división
Hockey con futuro
Tessa
Bricco
Acquarone
podo
ricciardino
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Villanos y empresarios
foto