Mundo
09-10-2019
Ecuador: otra crisis con la marca del FMI
Protestas masivas y represión en el país después de que el presidente Lenin Moreno anunciara un aumento de combustibles impulsado por el Fondo y decretara el estado de excepción. Ya hay un muerto. Ayer el gobierno trasladó su sede a Guayaquil.
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El caos y la violencia se apoderaron de las principales ciudades de Ecuador la semana pasada y continúan en estas horas. En Quito, en los últimos días se puede respirar un fuerte olor a llantas quemadas y gas lacrimógeno tras los violentos enfrentamientos entre policía y manifestantes de la noche anterior, pese a que el jueves el presidente Lenin Moreno decretó el estado de excepción. Ayer (martes), rodeado de manifestaciones y disturbios, el mandatario decidió mudar su sede a Guayaquil.

Más allá de la capital, donde hubo 19 arrestados, las protestas también se extendieron a ciudades como Cuenca y Loja. En Guayaquil, además de bloqueos de carreteras se reportaron saqueos a locales comerciales. La policía detuvo allí a 159 personas. Los detenidos, esta semana, ya suman más de 500 personas.

Liderados por el sector del transporte, indígenas y estudiantes, los manifestantes protestan contra las medidas de ajuste económico anunciadas el martes por el presidente, Lenin Moreno, quien respondió el jueves decretando el estado de excepción.

Se suspendieron las clases y el paro del transporte entró en su segundo día consecutivo. El sábado pasado la represión se cobró la primera víctima fatal.

El origen de las protestas

Las protestas tuvieron su germen el martes, cuando Moreno anunció en cadena nacional una serie de medidas de ajuste económico:

–Contribución especial a las empresas con ingresos de más de 10 millones de dólares al año. Según el gobierno se recaudaría un total de 300 millones que se destinarán a seguridad, educación y salud.

—Baja de salarios de hasta un 20% en contratos temporales del sector público.

—Reducción de vacaciones de 30 a 15 días para empleados públicos y un aporte de 1 día de salario mensual.
Pero la medida que causó más polémica de todas fue la eliminación de los subsidios a los combustibles que regía en el país en los últimos 40 años.

“Compatriotas, es necesario corregir graves problemas de la economía ecuatoriana (…). Ese subsidio ha beneficiado durante décadas principalmente a los que no lo necesitaban y a los que viven del contrabando”, justificó Moreno en la cadena nacional.

Ecuador destinaba más de 1.300 millones de dólares al año a subsidios al diésel y a la nafta.

Luego de liberado el precio, el galón de la nafta menos refinada, pasó de costar 1,85 dólares a 2,30. El galón de diésel pasó de 1,08 a 2,27 dólares.

La justificación

El ministro de economía y finanzas, Richard Martínez, dijo que las medidas responden al acuerdo que alcanzó en febrero el gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En ese acuerdo, el FMI le dio al país acceso a créditos por 4.209 millones de dólares en tres años (menos que el último desembolso que el FMI postergó en Argentina para después de las elecciones), de los cuales 900 millones ya fueron entregados.

El FMI dijo en un comunicado que las medidas económicas de Moreno “tienen como objetivo mejorar la resiliencia y la sostenibilidad de la economía ecuatoriana”.

Pero los críticos denuncian que la subida del precio del combustible provocará un excesivo aumento del costo de la vida y algunos analistas apuntan que el incremento en el precio de los combustibles provocará inflación en los alimentos.

También se puede reflejar en un aumento de tarifas del transporte público. De hecho, el sector transportista es el protagonista de un paro en el país que se extendió durante tres días.

Pero el gobierno ecuatoriano dice que su decisión está “en línea con la agenda mundial contra el cambio climático”. “Y permite liberar recursos para apoyar a nuestros emprendedores”, aseguró Moreno.

Algunas de las medidas económicas de Moreno, como las relacionadas con las vacaciones de los empleados públicos, por ejemplo, requieren la ratificación de la Asamblea Nacional de Ecuador.

Pero no es así en el caso del alza de combustible, eso es competencia del gobierno y comenzó a regir desde el 3 de octubre.

El estado de excepción que declaró Moreno le permite, entre otras cosas, establecer zonas de seguridad, disponer el empleo de las fuerzas armadas y de la policía nacional y censurar a la prensa.

Lo que viene

El presidente se trasladó a Guayaquil sugiriendo que hay un intento de desestabilizar a su gobierno. No está de más recordar que Ecuador tiene un historial reciente de protestas masivas que en algunos casos han llegado a derrocar al gobierno de turno.

En 2005, una movilización protagonizada por indígenas y a la que se fueron sumando otros sectores, denominada la “rebelión de los forajidos”, terminó con la salida del entonces presidente, Lucio Gutiérrez.

Y cinco años antes, el presidente Jamil Mahuad fue derrocado un día después de decretar la dolarización del país. El descontento lanzó a miles de personas a las calles para pedir su renuncia.

Mahuad había tomado drásticas medidas económicas como la elevación del precio de los combustibles y el congelamiento de los depósitos en la banca, el llamado “feriado bancario”. Algo muy parecido al corralito argentino.

Ahora, el gobierno de Moreno insiste en que no dará su brazo a torcer y que las medidas están en firme. Los manifestantes critican al gobierno de criminalizar la protesta social tras la violencia.

Mientras, el sector del transporte sostiene que mantendrá el paro hasta que el gobierno baje los precios del combustible.

Fuentes: BBC Mundo / LID

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Miércoles 16 de Octubre de 2019
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