Política
09-10-2019
Una sombra ya pronto será
Cambiemos Santa Fe, o como se llame, atraviesa los últimos días de vida como alianza política. Por un lado, hay una dura interna en el mismísimo PRO; por el otro, los radicales amarillos prefieren cerrar rápido este proceso electoral y buscan rearmar un partido roto. Mientras ello sucede, hay dirigentes que están pensando en nuevos horizontes antes de ser consumidos por el posmacrismo.

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Orlando Chircaz

Dejó de ser un secreto la pelea entre el actual presidente del PRO y primer candidato a diputado nacional, Federico Angelini, y el concejal rosarino Roy López Molina. El primero es un macrista leal, un dirigente que nunca dejó de defender al Presidente de la Nación; el segundo, evitó en su última campaña a intendente de Rosario cualquier tipo de referencia sobre Mauricio Macri.

Esto último fue más por estrategia electoral que por convicción, puesto que López Molina siempre ha demostrado ser un ferviente intérprete de las políticas del Frente Juntos por el Cambio. Lo que subyace en la contienda interna es la forma de conducción, porque a Angelini lo acusan de no abrir el juego y arrogarse toda la representación presidencial en territorio santafesino.

Lo único claro en el PRO es que hay una tregua hasta que pasen las elecciones del 27 de octubre próximo y luego cada uno hará su propio juego. Incluso están aquellos que piensan en armar un nuevo partido, que no tenga ningún tipo de referencias con lo que –creen– será el fin del ciclo de Mauricio Macri. Los diputados provinciales Sergio Más Varela y Germán Mastrocola pican en punta con esa idea.

También trascendió que el bloque de concejales en Rosario se dividirá en dos o tres partes, mientras sus diputados electos se pelean por el quinto lugar de la próxima Legislatura. En esa posición está Sebastián Julierac, dirigente de Carrión y quien estuvo investigado en una causa por trata, pero la sexta en la lista es Cesira Arcando y reclama el lugar bajo el argumento de que se respete el cupo femenino.

Cambiemos tendrá menos diputados que el frente de Amalia Granata a partir de diciembre y cada uno de ellos tiene distintos jefes políticos; una verdadera Torre de Babel que jugará según se pueda acomodar cada uno. En las últimas horas, además, surgió el rumor de que Anita Martínez está pensando en desembarcar en el Frente Juntos de la mano del massismo.

En algún momento, hace más de cuatro años, Massa tuvo cierto éxito en Santa Fe cuando se presentaba como la tercera opción entre Mauricio Macri y el kirchnerismo, primero, y Daniel Scioli después. En ese armado provincial la cara visible era el periodista Alejandro Grandinetti y el efecto arrastre de la boleta sábana ayudó a su Frente Renovador a conseguir más votos que el Frente Progresista, que terminó cuarto.

Con la victoria de Cambiemos en el país el ex intendente de Tigre acompañó durante varios meses todas y cada una de las iniciativas de Macri presidente. Para 2017, la imagen de Massa como opositor estaba totalmente desvirtuada y su armado en Santa Fe era muy pobre. En ese período, la relación entre el jefe del Frente Renovador y Grandinetti se erosionó hasta extinguirse.

Pese a la unidad del PJ, en los comicios de este año el periodista no figuró en ninguna lista provincial ni nacional y desde Buenos Aires indicaron que ya no tiene nada que ver con Massa. Su lugar como lugarteniente del tigrense lo ocupa Vanesa Massetani y, en off, hay quienes acusan a Grandinetti de haber operado para ser candidato a vicegobernador de Perotti y también coquetear con el socialismo.

Ahora, la propia Anita Martínez reconoció que habló con Massetani y la valoró por no ser K ni de La Cámpora. Apenas se conoció la noticia, la ex conductora de TV y candidata a vicegobernadora de José Corral en Cambiemos tuvo que aclarar que no está pensando en pasarse de vereda al peronismo. No es el caso de otros dirigentes macristas, más ligados al viejo reutemanismo, que sí quieren volver a las fuentes.

No de nuevo, decía


Un sector radical, el que aún conduce José Corral, tiene una lectura política que es digna de una novela de ciencia ficción para la Argentina actual. Estiman que el posmacrismo puede consolidar como principal partido de la oposición a la UCR o depender de la figura de Rodríguez Larreta. En cualquier caso, creen que Corral podría quedarse con esa representación en Santa Fe por ser el único con votos propios.


El denominado grupo Universidad no ve a ningún otro dirigente del PRO que tenga chances reales de construir un proyecto provincial para dentro de cuatro años. En ese contexto, pretenden reamar a la deshilachada UCR: recortar las distancias internas y las diferencias ideológicas, y después tratar de confluir en una propuesta que dispute su lugar de oposición al socialismo santafesino.


Otros radicales, los que permanecen el Frente Progresista, esperan con tranquilidad los movimientos de Corral y las elecciones del 27 de octubre. “Todo lo que toca lo destruye, entonces cuanto más lejos esté, mejor”, dijo un dirigente radical sobre el intendente de Santa Fe y que promueve al actual vicegobernador Carlos Fascendini como próximo presidente de la UCR. Esa pelea recién comienza.


Corral, por lo pronto, tiene una imagen negativa similar a la de Mauricio Mauricio Macri en la ciudad que gobierna. El Frente Progresista, de hecho, está pensando en judicializar aspectos administrativos que surgieron de las reuniones de transición por la situación económica caótica en la que está el municipio. Cambiemos dice que dejará una deuda de más de 450 millones de pesos.


El futuro intendente de Santa Fe, Emilio Jatón, dijo muy seguro que hasta fines de julio pasado la deuda llegaba a los 1.500 millones de pesos. En la proyección estiman un rojo de más del 20% del presupuesto de este año, con proveedores al borde del quebranto, obras inconclusas y servicios como el transporte y la recolección de basura en un estado de absoluta fragilidad.


Sin embargo, el ex candidato a gobernador está convencido de que ocupará el rol de opositor en la provincia y que es el más y mejor preparado para competir contra el PJ en los próximos años. De eso mismo quiere convencer al resto de los radicales y pretende que se extinga cualquier tipo de vínculo con el socialismo, de quien es muy crítico y dice que ya no tiene territorialidad luego de perder Rosario.


José Corral quiere dejar atrás al socialismo y está tratando de entablar una línea directa de diálogo con Pablo Javkin, con quien compartió campañas electorales y la UCR. El intendente electo de Rosario tiene en la intimidad palabras muy duras para con el PS, por la situación en la que está el municipio, pero Corral le genera más problemas que soluciones en su búsqueda de masa crítica dentro del FPCyS.


Otros radicales –rosarinos que estaban en Cambiemos– también quieren recostarse sobre Javkin y tampoco están dispuestos a acercarse al PS. Así las cosas, aquello que en algún momento amenazó con gobernar la provincia y la ciudad se desplomó por su propio peso, ínfimo a nivel territorial y dependiente del éxito de un Presidente al que ya nadie defiende ni menciona, salvo Angelini y Corral.

 

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Miércoles 16 de Octubre de 2019
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