Sociedad
25-09-2019
A juicio oral por estafas reiteradas
Se ganaba la confianza de sus víctimas, era una mujer agradable y siempre bien predispuesta hasta que llegaba la hora de devolver el dinero. La denunciaron, ahora está presa esperando juicio oral y enfrenta un pedido de pena de 7 años de prisión.
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Carina Ortiz

Se la conoció como la estafadora de carteras. Las denuncias se acumularon contra esta mujer de 51 años que se presentaba como una exitosa empresaria e invitaba a invertir en una fábrica que no existía. Algunas víctimas le entregaron hasta 50 mil pesos con la promesa de recuperarlos con intereses pero a esas palabras se las llevó el viento, también a los billetes. La detuvieron a mediados de julio de 2018, luego de unas 5 denuncias que en ese entonces sumaban una estafa de unos 800 mil pesos. Su casa estaba prácticamente vacía, para los investigadores pensaba irse al viejo mundo. Tras ser imputada por varios hechos de estafa quedó detenida en forma preventiva mientras avanzaba la investigación. Ahora la fiscal Valeria Haurigot la acusó por 13 hechos de estafas con ánimo de lucro y contó en una audiencia preliminar que pedirá 7 años de cárcel para la mujer y una multa de 990 mil pesos. La acusada seguirá detenida hasta la finalización del juicio oral y público.

Usaba diferentes engaños para ganar la confianza de sus víctimas. Aparentaba solvencia económica. Le hacía creer a las personas que tenía empresas que producían indumentaria, especialmente carteras y aseguraba que su firma tenía vínculos con marcas de renombre como XL, Lázaro o Prime. Se hacía amiga, incluso brindaba ayuda o acompañaba a “sus amigos” en las dificultades que tuvieran que atravesar. No tenía inconvenientes en llevar la relación al máximo abriendo las puertas de su casa y vinculando a los miembros de su familia con las víctimas.

Cuando lograba consolidar el vínculo inducía a error a sus víctimas quienes le prestaban dinero o se invertían en su proyecto, sumas que Silvina G. prometía devolver con intereses, explica la acusación. Después empezaban las excusas y la extensión de los plazos de devolución, incluso llegó a decir que sufría de una enfermedad para no devolver la plata. Pero el dato de que pensaba irse del país y vendía sus pertenencias fue clave para “sus amigos” se dieran cuenta del engaño. Muchos de ellos cayeron en la cuenta que todo era una ficción y la denunciaron.

Las primeras denuncias fueron cinco, suficiente para que la fiscalía solicitara una orden de allanamiento a la casa que la mujer. La fiscal contó que al llegar al domicilio estaba casi vacío lo que alimentó el dato de que pensaba irse a vivir al exterior. Finalmente la investigación arrojó 13 damnificados. Uno de ellos es Iván, una de las personas que más contó su situación con la acusada.

Los casos

Una de las víctimas trabajaba en un local en un shopping dónde compraba la acusada, se hicieron amigas y finalmente le pidió su recibo de sueldo para comprar en dos casas de electrodomésticos por una suma cercana a los 45 mil pesos y nunca le pagó las cuotas. Iván es técnico en refrigeración y le instaló un aire acondicionado. Fueron amigos por unos tres años, le dijo que era dueña de una fábrica de materiales para la producción de carteras, que vendía en Buenos Aires. Le hizo creer que era amiga de Benito Fernández. Cuando Iván tuvo dificultades en el trabajo le dijo que le iba a regalar una camioneta pero debía pagar el trámite de transferencia. El hombre le 20 mil pesos y el vehículo nunca llegó. Tampoco le devolvió la plata, cuenta la acusación.

A Juan lo conoció en la aplicación Tinder, se hicieron cercanos. Lo convenció para que invirtiera en su fábrica, con el compromiso de devolverle el dinero con intereses. Juan le dio 300 dólares de los que le devolvió 2 mil pesos. El resto nunca apareció. El hombre se cansó de reclamarle y la acusada terminó por bloquearlo de las redes sociales no sin antes decirle que si seguía reclamando lo iba a denunciar por acoso. A Daniel lo contactó por la misma aplicación y le ofreció el negocio de invertir en su fábrica, el hombre le prestó 10 mil pesos. Luego supo que no existía la firma, explicó la fiscalía.

Martín es el padre de un compañero del colegio del hijo de Silvina G. La fiscalía contó que también fue inducido a error. Entre una compra que le hizo en el exterior y un dinero que “invirtió” en la firma le facilitó a la mujer 45 mil pesos que nunca le devolvió. Siempre había una excusa, el suicidio o la internación de algún familiar, llegó a decirle que tenía cáncer y finalmente lo amenazó con denunciarlo por acoso o violencia de género, cuenta la acusación.

Otras de sus víctimas fue un chofer de transporte urbano. Su hijo viajaba siempre con este conductor para ir al colegio y se hicieron amigos con su madre. En 2017 le pidió un préstamo. Ambos fueron al banco dónde el hombre tenía cuenta y la mujer sacó un crédito a su nombre por 141 mil pesos. Después le dijo que había ganado una camioneta y se la quería regalar pero había que patentarla y le pidió 27 mil pesos. Este hombre además sacó otros dos préstamos para hacer una inversión con esta mujer en una empresa en España por una suma de 70 mil pesos. Y le gastó con una extensión de una tarjeta de crédito 91 mil pesos. Dinero que el hombre aseguró que no devolvió y debió realizar financiaciones para evitar mayores problemas, explica la acusación.

Otra de las denunciantes es Marcela, fueron juntas al colegio y después de muchos años se reencontraron por Facebook. Le prestó 8500 pesos, dinero que no volvió a ver. Esta mujer contó que la acusada llegó a raparse el pelo e inventar que tenía cáncer y que era viuda.

El ofrecimiento de la inversión también se lo hizo a María que le entregó un total de 8500 dólares. Su hermano entregó 6 mil dólares, cuando llegó el momento de devolver el dinero aparecieron las excusas, entre otras le dijo que estaba enferma de cáncer pero a los meses se la cruzo en el shopping haciendo compras. Luis le entregó 2 mil dólares y Manuel 3 mil para invertir en la firma, contó la fiscalía.

Estafa con ánimo de lucro fue el encuadre legal que la fiscal le dio al caso. Haurigot piensa llevar el caso a juicio oral y público. Estima que esta mujer estafó entre septiembre de 2017 hasta junio de 2018 a unas 15 personas lo que se concretó en 13 hechos delictivos. Ya adelantó en la audiencia preliminar, es decir en la previa al debate oral, que pedirá 7 años de cárcel para Silvina G. y una multa de 990 mil pesos.

La defensora oficial Gabriela Vali hizo el intento de pedir el rechazo de la acusación penal y girar el caso a la justicia civil pero este planteo no tuvo asidero para la jueza Silvia Castelli. Para la magistada la acusación es solvente. Entiende que hay evidencia de un obrar delictual de Silvina G., quién generó un ardid en forma paciente, con base en el abuso de confianza y la familiaridad generada a través del trato interpersonal. Exhibiendo una economía solvente y un negocio con proyección que indujeron a error a las víctimas generando un perjuicio patrimonial en las personas que confiaron en ella. Castelli habló de un obrar diagramado e intencionado con tal determinación de lograr su cometido, estafar. Y acepto la acusación fiscal.

En cuanto a la detención preventiva, que ya lleva más de un año, la jueza resolvió extenderla hasta la terminación del juicio oral y público al entender que se dan los requisitos para mantener la medida cautelar. Resaltó la pena efectiva solicitada, lo que permite edificar el riesgo de fuga y la posibilidad cierta de entorpecer la investigación. Entendió que su accionar aparece como patrón de conductas mañosas y ausente de la asunción de toda responsabilidad, lo que se lee como una pauta de descrédito para proyectar compromisos en torno a reglas de conducta.

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