Sociedad
11-09-2019
El ataque al jefe de los federales

El ataque al titular de la delegación Santa Fe de la Policía Federal, sucesor de otro que marchó preso por connivencia con narcos, reavivó el debate sobre la corrupción de uniformados en su vínculo con quienes deber investigar.

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 Alberto Carpintero | Cruz del Sur


“Todavía no hemos podido hacer un análisis un poco más fino, pero pensamos que no pueda ser un ataque normal y común sino un ataque de un carácter más mafioso”. La voz de la ministra Patricia Bullrich aparecía, temprano en la mañana de este martes, menos firme que de costumbre y reconocía, lejos de su habitual política del avestruz, la gravedad del episodio sucedido la noche anterior en la autopista Aramburu: según la versión oficial, el jefe de la delegación de la Policía Federal Argentina (PFA) en la ciudad de Santa Fe fue atacado a tiros, mientras se trasladaba con una subalterna en un auto sin identificación oficial, por encapuchados que se movían en una camioneta.

 

El resultado: el policía resultó con balazos en una pierna y un brazo y, siempre según la narración de voceros oficiales, repelió el ataque y dijo creer que había herido a uno de los agresores. El contexto en que se produjo la balacera es el de una purga en la dependencia donde la víctima fue destinada en mayo pasado luego de que seis uniformados federales fueran presos por connivencia con un narco. Y también después de que en los últimos días un fiscal federal volviera a advertir de la gravedad institucional que observa en cuanto a la corrupción de efectivos que dependen de la ministra Bullrich en la ciudad de Santa Fe.

 

El comisario Mariano Ezequiel Valdés volvía a Santa Fe desde Buenos Aires alrededor de las 20.45 de este lunes en compañía de una suboficial subayudante cuando, según dijo esta uniformada a la Fiscalía, decidieron detener el auto a un costado de la autopista a la altura del arroyo Pavón, un poco antes de la estación de servicios de Fighiera, para “intercambiar” la yerba del mate, según informó el Ministerio Público de la Acusación.

 

Siempre según este relato oficial, junto al Ford Focus oficial estacionó una camioneta 4x4 doble cabina con los vidrios polarizados de la cual bajó al menos un encapuchado; otra versión dice que quienes bajaron eran tres y al mando de la pick up quedó un cuarto hombre.

 

En esa circunstancia, un tirador se paró junto a la puerta del conductor, a la altura de la rueda derecha, y empezó a tirar con una pistola 9 milímetros, mientras que Valdés alcanzó a repeler el fuego y poner en fuga a los agresores.

 

Heridas

 

El oficial recibió dos heridas, en el brazo y en la ingle, ambos del lado derecho, por lo cual fue atendido primero en un centro asistencial de Arroyo Seco y luego en un sanatorio privado de Rosario. Estaba fuera de peligro. El auto quedó con al menos dos impactos de bala.

 

La fiscal de Villa Constitución Eugenia Lasciarandare tomó el caso y dictó las primeras medidas de rigor: relevamiento de las cámaras de seguridad y de las cabinas de peaje de la autopista y toma de declaración a posibles testigos del hecho. Una versión dio cuenta de que un fiscal federal reclamaría el caso para esa jurisdicción.

 

Las bochitas

 

Valdés había asumido la jefatura de la delegación Santa Fe el 9 de mayo último, después de que la anterior cúpula de la repartición fuera desplazada por sospechas de vínculos con el narcotráfico.


Ese día fueron halladas 88 bochitas de cocaína dentro de la delegación cuya procedencia y permanencia en el lugar no estaban claras. Néstor Roncaglia, máxima autoridad de la fuerza de seguridad nacional, encabezó personalmente los operativos. “Vine a dar la cara, no escondimos esta basura bajo la alfombra”, dijo aquella jornada ante la certeza de estar ante un cuadro de corrupción.

 

El entonces jefe Marcelo Lepwalts y otros cinco efectivos federales fueron detenidos y luego procesados en el marco de una investigación por diversos delitos en sus funciones como connivencia con un narco, encubrimiento y falsificación de documento público.

 

Ese escándalo puso a Valdés, hombre de confianza de Roncaglia, al frente de la delegación de Santa Fe y además corrió a los superiores de Lepwalts, los comisarios Gustavo Ghiglione y Fabricio Geist.

 

Ghiglione, era el ex jefe del Área III en Rosario y supervisaba 11 delegaciones de la Policía Federal, entre ellas la de Santa Fe. Otro federal que cayó en la volteada fue el ex director general de la Agencia Regional de Córdoba, el comisario mayor Guillermo Guardia, superior de todos los anteriores.

 

La voz de Pato

 

“Nosotros en Santa Fe hemos luchando contra todas las bandas criminales y esto puede ser parte de esta realidad”, comentó Bullrich en declaraciones a LT8 y añadió: “Esto, por algunos datos que estamos analizando, por ejemplo que en el hecho actuaron personas encapuchadas, no parece ser un robo común”.

 

“Nosotros en Santa Fe tuvimos durante todo este tiempo el que Valdés a estado a cargo de la Policía Federal cambios internos como persecuciones a bandas”, explicó Bullrich, sobre las posibles motivaciones del atentado. “Las tareas que fue a hacer son de ordenamiento interno y continuar el trabajo de detección y persecución de las organizaciones criminales”, añadió.

 

“No queremos adelantar una hipótesis, pero pensamos que este ataque tiene que ver con su tarea”, insistió la funcionaria a cargo del área de seguridad a nivel nacional, y enfatizó: “No nos parece un hecho común sino que nos parece un hecho con características de bandas de narcotraficantes o criminales”.

 

Bullrich aprovechó para afirmar que jamás recibió el informe que el fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez aseguró haberle enviado en 2017, en el que denunció la “corrupción institucional alarmante” de las fuerzas federales que operan en Santa Fe, en especial en su vínculo con narcos, lo que afectaba las investigaciones.

 

El último viernes, al pedir la elevación a juicio por lavado de activos del célebre narco Sergio “Zurdo” Villarruel, reiteró la solicitud a Bullrich para que “adopte las medidas necesarias” destinadas a acotar el “nivel alarmante de corrupción institucional de las fuerzas federales” en territorio santafesino.

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