País
04-09-2019
Que paguen los que endeudaron
Alejandro Olmos Gaona, historiador como su padre, docente universitario y como asesor del senador de Proyecto Sur Fernando Pino Solanas, repasa en esta entrevista los últimos datos sobre la deuda que, una vez más, deberán pagar la mayoría de los argentinos que jamás vieron un solo beneficio de esa monumental deuda contraída en menos de cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.
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Pablo Makovsky

Hasta el 24 de abril de 2000, cuando murió, Alejandro Olmos dio una dura pelea para que la Justicia reconociera la ilegalidad de la deuda externa argentina, contraída por empresarios del sector privado, entre ellos Franco Macri, y estatizada por el gobierno de la última dictadura en 1981. Tras 18 años de investigación, el juez Jorge Ballestero emitió un fallo que no tiene precedentes en el mundo, y que corrobora la ilicitud de la Deuda Externa, estableciendo la responsabilidad de los funcionarios de la dictadura que la contrajeron y la corresponsabilidad de los organismos internacionales como el FMI, que aprobaron prestamos ilícitos y fraudulentos. Olmos había muerto ya y Ballestero remitió el fallo al Congreso, pero la mayoría parlamentaria nunca se ocupó del tema.

Alejandro Olmos Gaona, historiador como su padre, continuó la tarea como docente universitario y como asesor del senador de Proyecto Sur Fernando Pino Solanas. En esta entrevista repasa los últimos datos sobre la deuda que, una vez más, deberán pagar la mayoría de los argentinos que jamás vieron un solo beneficio de esa monumental deuda contraída en menos de cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.

—¿Cómo funciona ese concepto de la deuda que siempre interfiere con la política?

—Hay un concepto sobre la deuda: que si se puede pagar se paga y si no se puede pagar se reestructura. Esos son los criterios que manejan los economistas y no les interesa si los contratos de deuda son legales o no, si se ha violado el orden constitucional. Directamente eso no existe para ellos. Y esta es una deuda probadamente ilegal. Ahora se está emitiendo desaforadamente, se le ha pagado a los buitres y se ha seguido pagando siempre sin que se le cuestionara en ningún caso la ilegalidad.

—Su padre demostró la ilegitimidad de la deuda tomada por la última dictadura. ¿Puede decirse lo mismo de la deuda que contrajo el gobierno de Macri en tan sólo un período?

—Mi padre inició un juicio en la justicia Federal en el que el juez, en el año 2000, estableció que la mayor parte de la deuda de la dictadura adolecía de una serie ilegalidades, irregularidades, etcétera. No es una cuestión de ilegitimidad sino de ilegalidad. La deuda del gobierno de Mauricio Macri no es una deuda ilegal porque fue autorizada por el Congreso de la nación. Desde que asumió Macri hasta hoy la mayoría de la dirigencia política con representación parlamentaria en ambas cámaras autorizó el endeudamiento.

—¿Cambió en algo el mecanismo de endeudamiento del macrismo del de otros períodos de la historia reciente?

—El endeudamiento de Macri es distinto a los otros endeudamientos, primero porque tiene la legitimidad de la autorización parlamentaria, más allá de que uno pueda considerar que tiene visos de ilegitimidad porque no es una deuda que haya sido contraída y que haya sido utilizada en beneficio de la población, sino que se han fugado capitales de manera descomunal se ha pagado parte del déficit fiscal con la deuda, etcétera. El mecanismo de endeudamiento es el mismo, los decretos son parecidos las renuncias también son parecidas; es decir, todo el esquema legal diría que es casi idéntico.

—Esta deuda externa –superior, según señalan muchos, a la tomada en momentos anteriores– ¿tuvo algún otro destino que la fuga de capitales? ¿Y qué significa eso?

—Respecto a la fuga, sí, ha habido una enorme fuga pero también se pagó deuda anterior –cosa que los que responden al gobierno anterior no lo dicen: pareciera que en toda la deuda que se tomó no entra que el gobierno de Cristina Kirchner dejó una deuda de 240 mil millones de dólares (ver recuadro). La fuga de capitales es cuando se compran dólares y se llevan al exterior. En algunos casos se pueden hacer por obligaciones que tiene una empresa. Pero en general aquí la fuga es porque se han realizado operaciones especulativas y se han comprado dólares que fueron remitidos al exterior, lamentablemente. Es una vieja política argentina de los especuladores, de los agentes financieros que juegan con estas cosas y por supuesto el único perjudicado es el pueblo argentino.

—¿Cuáles fueron sus críticas al gobierno de los Kirchner por los pagos de la deuda?

—Es que cuando se habló del proceso de desendeudamiento yo sostuve: desendeudarse es pagar una deuda y no deber más. Ahora, si pago una deuda y me endeudo con otra persona para pagarla no me estoy desendeudando, sino que cambio de acreedor. Y eso hizo el kirchnerismo, le pidió plata a la Ansés y al Banco Nación para pagarle a los acreedores privados. Se endeudó con Ansés y el Nación. Y a mí me pareció inmoral endeudarse con el Ansés para pagarle a los bancos acreedores una deuda probadamente trucha. Y además de pagar esa deuda trucha, se está pagando deuda de empresas privadas que le transfirieron deudas fraudulentas al estado en el 82. Y esto que digo de deuda fraudulenta no es algo que se me ocurre. Hubo una auditoría que se hizo en el Banco Central en 1984, apenas asumió Raúl Alfonsín, que fue desarticulada en el 85, porque ya mostraba los fraudes de todas las empresas privadas que le habían transferido esa deuda al estado. Y con estos criterios es como que no tenemos salida.

—¿Cómo funcionan las deudas?

—El sistema de la deuda es un fenómeno del capitalismo: necesita que haya deuda para poder controlar a un país, condicionar sus políticas; por eso ahora se está generando un endeudamiento agresivo como el de otras épocas. Si no cambiamos de sistema, de estado, esto sigue indefinidamente así. El kirchnerismo tuvo indicadores sociales que mejoraron la situación, sin dudas, pero la estructura quedó intacta.

—Hay quienes proponen un “Nunca más” de la deuda, ¿le parece posible? ¿Qué acciones civiles requeriría algo así?

—Respecto al nunca más de la deuda, para mí puede ser un eslogan, un cliché. Para mí la deuda eventualmente había que auditarla bien y sobre esa base ver en su totalidad cuál es la parte ilegal y cuál, la legal. Hay un gran componente que tiene que ver con la estatización de la deuda privada en 1982 que significó transferirle al pueblo argentino todas las deudas de empresas que en la mayoría de los casos no eran deudas reales sino ficticias. Esas deudas ficticias ingresaron al Estado nacional 1982 y el gobierno de (Raúl) Alfonsín se encargó de perfeccionar la estatización. Desde 1985 hasta hoy Argentina pagado, pagado y refinanciado una deuda que no debería haber pagado o, por lo menos, reclamarle ahora o en otros momentos a estos señores que pagaran lo que la Argentina había pagado por ellos.

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Miércoles 18 de Septiembre de 2019
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