Provincia
04-09-2019
Pesando la herencia
El perottismo agita las aguas con el déficit de la actual gestión de Miguel Lifschitz –que tendrían que saldar después del 11 de diciembre–, aunque Rubén Michlig, representante de Perotti en la transición, aclaró que “no hay pesada herencia” del FPCyS. Las cuentas están ordenadas aunque van más de 16 meses de recesión en el país y la inflación crece más que la recaudación.

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Orlando Chircaz

Sin la estridencia que tiene una declaración pública, que además generaría un fuerte cortocircuito político, en el perottismo no esconden su opinión respecto a que el socialismo gastó mucho y mal durante sus 12 años en el poder. También afirman que en un ciclo económico como el que tuvo el país hasta 2015 Santa Fe no pudo despegar y se desaprovechó un momento histórico.

La crítica se asemeja bastante a la opinión que tenía la oposición durante el gobierno de Cristina Fernández, cuando se llegó a instalar la idea de que el viento de cola favoreció al kirchnerismo. No obstante, es cierto que la soja ya no tiene el precio de la década pasada y que el financiamiento en dólares –con el nivel de endeudamiento que quedará en Argentina– será un dolor de cabeza para el próximo presidente.

En ese sentido, Omar Perotti encontrará una provincia con un nivel de endeudamiento muy bajo (aproximadamente el 1,5% del presupuesto) y con posibilidades reales de poder tomar créditos si así lo necesitase. Otro dato favorable para la nueva gestión es que tendrá para cobrar los 80 mil millones de pesos que Nación le debe a Santa Fe por la deuda de coparticipación que generó CFK y que no pagó Macri.

El diputado nacional y candidato a la reelección, Marcos Cleri, dijo que Alberto Fernández se comprometió a abonar en cuatro años el monto que resulte del cálculo que está haciendo la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Por otra parte, el perottismo también agita las aguas con el déficit de la actual gestión de Miguel Lifschitz y que tendrían que saldar después del 11 de diciembre.

El cómputo que hizo Rubén Michlig, representante de Perotti en la transición, es que el rojo sería de unos $20 mil millones en 2019, pero aclaró que “no hay pesada herencia” del FPCyS. El contador, ex ministro Coordinador de Jorge Obeid, sabe que son más de 16 meses de recesión en el país, que la inflación crece más que la recaudación y que las cuentas están ordenadas. Lo macro incide fuerte en Santa Fe.

Terminar el año con un déficit menor al 7% del total del presupuesto en ejercicio y una deuda de menos del 1,5% no parece ser un escenario de crisis, aunque un sector del perottismo intente instalar una idea de caos en los números. A su vez, analizar el fin de la gestión de Obeid en 2007 con este período de la historia tampoco es sustantivo, pero puede ayudar a encontrar excusas y ganar tiempo.

De todas formas, el gobierno provincial ya explicó que dos decisiones nacionales perjudican de manera directa a las cuentas públicas: adeudan 5.800 millones de pesos a la Caja de Jubilaciones y Pensiones y los cambios fiscales dispuestos por Macri (reducción del IVA y levantar el tope del impuesto a las Ganancias) representan unos 3.000 a 4.000 millones de pesos menos para Santa Fe.

Son aproximadamente 10.000 millones de pesos que la Casa Rosada recortó a la provincia y por ese motivo el gobernador Miguel Lifschitz presentó la semana pasada un amparo ante la Corte Suprema para que se suspenda la detracción de recursos coparticipables. Los diputados y senadores nacionales brillaron por su ausencia en este reclamo, incluso Perotti que aún es senador.

Continuidad o efecto fundacional

A nadie le agrada empezar una gestión con problemas, en un diciembre que siempre trae tensiones con las organizaciones sociales, con proveedores que quieren cobrar y contratistas que reclaman actualizaciones de precios. Ordenar esa agenda es un tema que preocupa a Perotti y desde allí que están buscando que los costos políticos de esas respuestas recaigan en la gestión que termina.

Los especialistas en marketing político suelen aplicar algunas máximas para estas etapas: “Lo ideal para una gestión que empieza en un contexto de conflictividad es que durante el primer año se la vea siempre llegando; de paso se licúan los errores propios y se encuentra en la administración que terminó las explicaciones de todos los males. Así se pierde menos capital político y se gana capital político”.

Esperar a que cambie el rumbo económico con una victoria de Alberto Fernández y que este empiece a dar resultados parece ser la principal expectativa. Serán esos aspectos (y los errores no forzados) lo que permitirán a Santa Fe volver a crecer y tener los recursos suficientes para que el próximo gobernador inaugure un ciclo político donde el peronismo se instale por varios mandatos en la Casa Gris

Lo que también es obvio para la administración provincial que llevará adelante Omar Perotti es que van a tener que resolver el sostenimiento o no de políticas públicas que están muy instaladas en el territorio. Plan Abre, Nueva Oportunidad, Vuelvo a Estudiar y muchas otras que tienen el apoyo de empleados públicos, docentes, instituciones e intendentes, entre otros.

Por ese motivo, modificar de un día para el otro esos modelos de atención e inclusión social impactaría en la imagen política del futuro gobernador por el nivel de tensión que provocaría con los actores involucrados. Pero dar continuidad a esas estrategias del socialismo son un arma de doble filo cuando el objetivo es mostrar un esquema fundacional para Santa Fe. Perotti tiene tres meses para pensarlo.

Súper expuesto


Un sector del peronismo santafesino empezó a agitar la idea de que el futuro gobernador asuma el 11 de diciembre sabiendo que podrá ser reelecto dentro de cuatro años. La maniobra puede ser interesante por el impacto mediático y para obligar al FPCyS a estar ocupado en su propia interna, pero desde el punto de vista político la operación puede significar un paso en falso y a costo exclusivo de Omar Perotti.

Según publican varios medios, el PJ utilizaría el mensaje que mandó Miguel Lifschitz para ahora sí aprobar la reforma constitucional con reelección a gobernador. Primero, deberán conseguir de la aprobación de las dos cámaras legislativas (una de ellas en manos del FPCyS). Segundo, es una negociación que podría significar que Perotti tenga que renunciar a su reelección para que prospere la reforma.

Además, todo ese trámite tendría que resolverse antes del 30 de noviembre, que es cuando termina el período ordinario de sesiones en la Legislatura. Por tal motivo, en el socialismo creen que el planteo mediatizado obedece a tratar de instalar la idea de un doble comando entre Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz para que al Frente Progresista le cueste encolumnar rápidamente a su tropa. Divide y reinarás.

Otro aspecto que también fue visto como una operación vaga es el reclamo transformado en documento por parte de jefes comunales del justicialismo, donde acusan a Lifschitz de discriminarlos en recursos y obras. Intendentes peronistas se comunicaron con el gobernador para desmarcarse de esa posición que trata de instalar el propio Perotti y le avisaron que no firmarán ninguna solicitada parecida.

El gobernador sabe de esas estrategias y le restó importancia. También sabe que desde diciembre estará al frente de la Cámara de Diputados de Santa Fe y al nuevo gobernador le hará falta más que títulos en los medios o solicitadas en su contra para consensuar temas de relevancia política e institucional. Respecto a la reforma constitucional, quiere ir para adelante, pero pondrá condiciones.


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