Política
28-08-2019
“EE.UU, el único país desarrollado en el que aumenta la mortalidad”

El intelectual norteamericano Noam Chomsky habla en esta entrevista sobre la situación de desigualdad en Estados Unidos, la industria armamentística y la libertad de expresión.

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David Barsamian*

 

La vida en los Estados Unidos –el país más rico de la historia mundial– no tiene por qué ser así. Las interminables guerras, muertes por desesperación, tasas de mortalidad en aumento y violencia armamentística fuera de control de este país no surgieron de la nada. En esta transcripción de una entrevista con Noam Chomsky emitida en Alternative Radio, el intelectual público aborda las raíces de la cultura de las armas, el militarismo, el estancamiento económico y la creciente desigualdad en EEUU.

 

—¿Cómo se conecta la violencia exterior estatal de EEUU con lo que está ocurriendo internamente con todos los tiroteos y matanzas?

 

—EEUU es un país muy extraño. Desde el punto de vista de su infraestructura, EEUU a menudo parece un país del “Tercer Mundo”. No para todo el mundo, claro. Hay gente que puede decir “Bien, vale, iré en mi jet o helicóptero privado”. Conduce por cualquier ciudad estadounidense, que se están cayendo a pedazos. La Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles da a EEUU periódicamente una D —el ránking más bajo— en infraestructura.

Éste es el país más rico de la historia mundial. Tiene enormes recursos. Tiene ventajas que son simplemente incomparables; recursos agrícolas, recursos minerales, un territorio enorme, homogéneo. Podés volar 4.800 kilómetros y pensar que estás en el mismo lugar donde empezaste. No hay nada parecido en todo el mundo. De hecho, hay éxitos, como buena parte de la economía de alta tecnología, sustancialmente basada en el Gobierno pero real.

Por otro lado, es el único país en el mundo desarrollado en el que la mortalidad de hecho está aumentando. Eso es algo simplemente desconocido en las sociedades desarrolladas. En los últimos años, la esperanza de vida ha descendido en los Estados Unidos. Hay un trabajo de dos importantes economistas, Anne Case y Angus Deaton, que han estudiado meticulosamente las cifras de mortalidad. Resulta que en el grupo de edad aproximadamente entre 25 y 50, el grupo de edad laboral de los blancos, la clase trabajadora blanca, hay un aumento de las muertes, lo que llaman “muertes por desesperación”: suicidio, sobredosis de opiáceos, etc. Esto se estima en unas 150.000 muertes al año. No es algo trivial. El motivo, se asume generalmente, es el estancamiento económico desde Reagan. De hecho, este es el grupo que entró en mercado laboral alrededor del principio de la década de 1980, cuando se empezaron a instituir los programas neoliberales.

 

—¿Cuáles fueron las consecuencias de esos programas?

 

—Esto ha llevado a una ralentización del crecimiento. El crecimiento no es lo que era antes. Hay crecimiento, pero altamente concentrado. La riqueza se ha vuelto extremadamente concentrada. Ahora, según las últimas cifras, el 0,1% de la población controla el 20% de la riqueza nacional; el 1% más alto controla aproximadamente el 40%. La mitad de la población tiene un activo neto negativo, lo que significa que las deudas superan los activos. En general ha habido estancamiento para la mano de obra durante todo el período neoliberal. Ése es el grupo del que estamos hablando. Naturalmente, esto lleva a la rabia, el resentimiento, la desesperación. Cosas similares están ocurriendo en Europa bajo los programas de austeridad. Ése es el contexto para lo que falazmente se llama “populismo”. Pero en los Estados Unidos, es bastante sorprendente. El fenómeno de las “muertes por desesperación” parece ser una característica específica estadounidense, sin igual en otros países.

Recordemos: no hay país en el mundo que tenga algo como las ventajas de EEUU en cuanto a riqueza, poder y recursos. Es un comentario impactante. Constantemente leemos que la tasa de desempleo ha alcanzado un nivel maravilloso, apenas el 3% de desempleados. Pero eso es bastante engañoso. Cuando ves estadísticas del Departamento de Trabajo, resulta que la tasa de desempleo real está por encima del 7%. Cuando tenés en cuenta el gran número de personas que simplemente ha salido del mercado laboral, la participación de la mano de obra está considerablemente por debajo de lo que estaba alrededor de hace 20-30 años. Hay buenos estudios de economistas sobre ello. Tenés aproximadamente una tasa de desempleo del 7,5% y estancamiento de los salarios reales, que apenas se han movido. Desde el año 2000, ha habido un firme descenso en la riqueza familiar media. Como dije, para cerca de la mitad de la población, ahora es negativo.

 

—En términos de armas, EEUU es un caso atípico. Tenemos el 4% de la población mundial con el 40% de las armas del planeta. 

 

—Hay una historia interesante para eso, muy bien estudiada. Hay un libro reciente de Pamela Haag llamado “The Gunning of America: Business and the Making of American Gun Culture” (El tiroteo de Estados Unidos: negocios y la creación de la cultura de las armas estadounidense). Es un análisis muy interesante. Lo que muestra es que, tras la Guerra Civil, los fabricantes de armas realmente no tenían mucho mercado. El mercado del Gobierno de EEUU había descendido, por supuesto, y los gobiernos extranjeros no eran un gran mercado. Era entonces una sociedad agrícola, finales del siglo XIX. Los granjeros tenían armas, pero eran como herramientas, nada especial. Tenías una buena y anticuada arma. Era suficiente para echar a los lobos. No querían las sofisticadas armas que los fabricantes de armas estaban produciendo.

Así que lo que ocurrió fue la primera campaña de publicidad importante y enorme que fue una especie de modelo para otras posteriormente. Se llevó a cabo una enorme campaña para intentar crear una cultura de armas. Inventaron un Salvaje Oeste, que nunca existió, con el valiente sheriff sacando la pistola más rápido que nadie y todo este sinsentido que tienes en las películas de vaqueros. Todo se inventó. Nada de ello ocurrió jamás. Los vaqueros eran algo así como la escoria de la sociedad, gente que no podía conseguir un trabajo en otro sitio. Les contratabas para llevar algunas vacas. Pero se desarrolló esta imagen del Salvaje Oeste y los grandes héroes. Junto a ello vinieron los anuncios, diciendo algo como “Si tu hijo no tiene un rifle Winchester, no es un hombre de verdad, Si tu hija no tiene una pequeña pistola rosa, nunca será feliz”.

Fue un éxito tremendo. Supongo que fue un modelo para más tarde, cuando las tabacaleras desarrollaron el “hombre Marlboro” y todo este tipo de negocio. Esto era finales del XIX, principios del siglo XX, el período en el que se estaba empezando a desarrollar la enorme industria de relaciones públicas. Fue tratado de forma brillante por Thorstein Veblen, el gran economista político, quien señaló que en esa fase de la economía capitalista, era necesario fabricar necesidades porque, si no, no podrías mantener la economía que generaría grandes niveles de beneficio. La propaganda de las armas fue probablemente el comienzo. 

Continúa, avanzando hasta el período reciente desde 2008, la decisión Heller de la Corte Suprema. Lo que llamaban derechos de la Segunda Enmienda se han convertido en una escritura sagrada. Son los más importantes derechos que existen, nuestro sagrado derecho a portar armas, establecido por la Corte Suprema, revocando un siglo de precedentes.

Echale un vistazo a la Segunda Enmienda. Dice: “Siendo necesaria una Milicia bien organizada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”. Hasta 2008, eso se interpretaba básicamente de la forma en que se lee, el sentido de portar armas era mantener una milicia. Scalia (ex juez de la Corte Suprema), en su decisión de 2008, le dio la vuelta. Era un académico muy bueno. Se supone que era un “originalista”. Prestaba atención a las intenciones de los fundadores. Si leés la decisión, es interesante. Hay todo tipo de referencias para ocultar documentos del siglo XVII. Sorprendentemente, no menciona ni una vez los motivos por los que los fundadores querían que la gente llevara armas, que no están ocultas. 

Un motivo era que los británicos iban a venir. Los británicos eran el gran enemigo entonces. Eran el Estado más poderoso del mundo. EEUU apenas tenía un ejército permanente. Si los británicos iban a venir de nuevo, lo que de hecho hicieron, tenés que tener milicias para combatirles, así que tenemos que tener milicias bien organizadas.

El segundo motivo era que era una sociedad esclavista. Éste era un período en el que tenían lugar rebeliones de esclavos por todo el Caribe. La esclavitud estaba creciendo enormemente tras la revolución. Había profunda preocupación. Los esclavos negros a menudo superaban en número a los blancos. Tenías que tener milicias bien armadas para mantenerlos bajo control. 

Aún había otra razón. EEUU es quizás uno de los raros países de la historia que virtualmente ha estado en guerra todos los años desde su fundación. Apenas se puede encontrar un solo año en que EEUU no estuviera en guerra.

El otro factor era la esclavitud. En 1772, hubo una sentencia muy importante y famosa de un importante jurista británico, Lord Mansfield, de que la esclavitud es tan “odiosa” que no se podía tolerar en Gran Bretaña. Las colonias estadounidenses eran esencialmente parte de Gran Bretaña. Era una sociedad esclavista. Pudieron ver los días contados. Si EEUU se queda dentro del sistema británico, va a ser una amenaza real a la esclavitud. Esto se terminó con la revolución.

Pero esto significaba, volviendo a las armas, que las necesitabas para mantener a raya a los británicos, las necesitabas para controlar a los esclavos, las necesitabas para mantener indios. Si vas a atacar a las naciones indias –eran naciones, por supuesto– vas a atacar a las muchas naciones al oeste del país, vas a tener que tener armas y milicias. En última instancia, se sustituyó más tarde por un ejército permanente.

Pero mirá los motivos por los que, para los fundadores, tenías que tener armas. Ni una sola se aplica en el siglo XXI. Esto está completamente ausente no sólo de la decisión de Scalia, sino incluso del debate legal sobre ello. Hay una literatura legal que debate la decisión Heller, pero casi todo es sobre la cuestión técnica de si la Segunda Enmienda es un derecho de milicia o un derecho individual. La redacción de la enmienda es un poco ambigua, así que podés discutir sobre ello, pero es completamente irrelevante. La Segunda Enmienda es totalmente irrelevante para el mundo moderno; no tiene nada que ver con él. Pero se ha convertido en escritura sagrada. Entonces, tenés esta enorme campaña de propaganda. Cuando era un niño, me afectó. Wyatt Earp, armas, “matar indios”, todo eso. Está extendida por todo el mundo. En Francia, aman las películas de vaqueros. Un retrato del Oeste totalmente fabricado, pero tuvo mucho éxito en crear una cultura de armas. Ahora la Corte Suprema reaccionaria la ha santificado. Así que, sí, todo el mundo debe tener un arma.

 

—Qué podría decir sobre la Primera Enmienda y la libertad de prensa y el periodismo, un oficio que ha recibido ataques del autodenominado “genio extremadamente estable” en la Casa Blanca como “el enemigo del pueblo”. Habla sobre esto y también sobre el caso Assange. 

 

—La Primera Enmienda es una importante contribución de la democracia estadounidense. La Primera Enmienda en realidad no garantiza el derecho a la libre expresión. Lo que dice es que el Estado no puede tomar acción preventiva para impedir la expresión. No dice que no pueda castigarla. Así que bajo la Primera Enmienda, literalmente, te pueden castigar por cosas que decís. No lo bloquea. Fue, no obstante, un paso adelante en el ambiente de la época en que EEUU avanzó de muchas maneras. Con todos sus defectos, la Revolución Estadounidense fue progresista en muchos aspectos para los estándares del momento, incluso la frase “Nosotros el pueblo”. Dejando de lado los defectos en la implementación, la idea misma fue un avance. La Primera Enmienda fue un paso adelante.

Sin embargo, no fue realmente hasta el siglo XX que los temas de la Primera Enmienda pasaron a la agenda. De hecho, los verdaderos pasos hacia el establecimiento de una fuerte protección de la libertad de expresión fueron en la década de 1960. Un caso importante fue Times v. Sullivan. El Estado de Alabama había reclamado lo que se llama inmunidad soberana: que no se puede atacar al Estado con palabras. Ése es un principio que se mantiene en la mayoría de los países –Gran Bretaña, Canadá, otros. Hubo un anuncio publicado por el movimiento de derechos civiles, que denunciaba a la policía de Montgomery (Alabama), por actividades racistas, y habían demandado para impedirlo. Fue a la Corte Suprema. El anuncio estaba en The New York Times. Por eso se llama Times v. Sullivan. La Corte Suprema por primera vez, básicamente, derribó la doctrina de la inmunidad soberana. Dijo que se puede atacar al Estado con palabras. Por supuesto, se había hecho, pero ahora se volvió legal.

Hubo una decisión más fuerte un par de años después, Brandenburg v. Ohio, en 1969, donde la Corte dictaminó que la expresión debería ser libre hasta la participación en una acción delictiva inminente. Así que, por ejemplo, si vos y yo entramos en una tienda con la intención de robarla, y vos tenés un arma y yo digo “dispara”, eso no está protegido. Pero ésa es básicamente la doctrina. Es una protección muy fuerte de la libertad de expresión. No hay nada parecido en ningún sitio, por lo que yo sé.

En la práctica, EEUU no tiene un historial estelar, pero uno de los mejores (quizás incluso el mejor historial) es en la protección de la libertad de expresión y la libertad de prensa. Eso está, en efecto, siendo atacado cuando se denuncia a la prensa como la “enemiga del pueblo” y organizás a tu fanática base de apoyo para atacar a la prensa. Ésa es una seria amenaza.

 

—¿Y Julian Assange? 

 

—La verdadera amenaza para Assange desde el mismo principio, la razón por la que se refugió en la embajada ecuatoriana, era la amenaza de extradición a EEUU, ahora implementada. Ya ha sido acusado de violaciones de la Ley de Espionaje; teóricamente puede incluso recibir una condena a muerte por ello. El delito de Assange ha sido exponer documentos secretos que son muy embarazosos para el poder del Estado. Uno de los principales fue la exposición del video de pilotos de helicópteros estadounidenses sobre lo bien que se lo pasaban matando gente.

 

—En Bagdad. 

 

—Sí. Pero después hubo muchos otros, algunos de ellos bastante interesantes. La prensa ha informado sobre ellos. Entonces, él está llevando a cabo la responsabilidad periodística de informar al público sobre cosas que el poder del Estado preferiría mantener en secreto.

 

—Parece ser la esencia de lo que debería estar haciendo un buen periodista. 

 

—Y lo que hacen los buenos periodistas. Como cuando (Seymour) Hersh mostró la historia de la masacre de My Lai (en Vietnam, donde el Ejército de EEUU mató a alrededor de 400 personas), y cuando Woodward y Bernstein mostraron los delitos de Nixon, lo cual se consideró muy loable. El Times publicó extractos de los Papeles del Pentágono (documentos secretos sobre la participación de EEUU en Vietnam). Así que en esencia él está haciendo eso. Se puede cuestionar su juicio, pero la historia básica es que WikiLeaks estaba produciendo materiales que el poder del Estado quería suprimir pero que el público debería conocer. 

 

* Publicado en TruthOut.org. Traducción de Eduardo Pérez, Pablo Makovsky.

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