Política
17-07-2019
“Con otro gobierno de Macri, en dos años explota todo”
En esta entrevista con Cruz del Sur, la socióloga y docente rosarina Alcira Argumedo analiza el escenario electoral rumbo a las presidenciales y da definiciones sobre el rol que juegan en esta contienda los medios de comunicación, la justicia y el propio gobierno de Estados Unidos. 
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Sebastián Stampella | Cruz del Sur

 

Del otro lado del teléfono, la socióloga y docente rosarina Alcira Argumedo nos dice que su vida en Buenos Aires –donde se radicó cuando fue electa como diputada nacional por Proyecto Sur, mandato que ejerció entre 2009 y 20017– ya no pasa por la vida académica ni por la aspiración a cargos políticos. “Ya no doy clases. Estoy dedicada a dar una mano en la formación de cargos políticos y en colaborar con el Frente de Todos. Mi misión es impulsar el debate”, explica. Su participación activa en Twitter, difundiendo datos y opiniones sobre de lo que define como “el saqueo” del gobierno de Cambiemos, dan cuenta de ese propósito.


En esta entrevista con Cruz del Sur, Argumedo analizó el escenario electoral rumbo a las presidenciales y dio definiciones sobre el rol que juegan en esta contienda los medios de comunicación, la justicia y el propio gobierno de Estados Unidos. 

 

¿Cómo analizás al electorado argentino frente a las próximas elecciones?

 

—Creo que es un momento muy crítico de la Argentina. De alguna manera expresa un proceso de decadencia del país en estos 40 años desde la dictadura militar y más allá de los intentos que se hicieron para poder revertirlo. Si uno se pone a ver el nivel de destrucción y saqueo que sufrió argentina no lo tuvo ningún país que haya sufrido una guerra. En estos años se destruyó el polo industrial naviero, el ferroviario, el aeronáutico, el petrolero, fabricaciones militares. Se vendieron empresas del Estado a precio vil, se destruyó un sistema público que había dado tres premios Nobel en ciencia. Pagamos 530 mil millones de dólares de una deuda fraudulenta cuya mitad es estatización de la deuda privada de muchos bancos que son acreedores. En términos sociales todo este deterioro se ve muy claro. Teníamos el 90 por ciento de los trabajadores en blanco y con sus derechos sociales, y ahora tenemos el 46. O sea, la otra mitad está precarizada, en negro. La desocupación pasó de un 3 por ciento (prácticamente pleno empleo) a un 20 por ciento. Y sumemos el nivel de pobreza, que ronda el 40 por ciento. Este nivel de deterioro tiene en un sector de la clase media a nuevos pobres. Todo esto da un nivel de desarticulación muy importante.

 

—Los medios oficialistas, con Clarín y La Nación a la cabeza, insisten con que existe una paridad entre Mauricio y Alberto Fernández. Sin embargo muchos analizan que, si en el balotaje anterior Cambiemos ganó por muy, no habría razón para que la balanza se incline a su favor tras cuatro años de derrumbe de todos los indicadores y políticas agresivas contra la clase media. ¿Ves un cambio en el comportamiento del electorado que permita esto?


—Es que ahí tenemos que hablar del poder de manipulación de conciencia de los medios poniendo el eje en la bronca hacia algunas de vetas de errores del kirchnerismo. Lo que han logrado es imponer la idea de que “se robaron todo”. Es un absurdo plantear el robo de dos PBI, como suelen decir. Yo trabajé con Pino Solanas en la investigación de la película Memoria del Saqueo en 2003, y ahí sí hubo un saqueo formidable. Esta es una nueva estrategia de Estados Unidos que les ha resultado bastante bien. Mientras en los años 50, 60 y 70 estaban las Escuelas de las Américas donde apoyaban a sectores militares para dar golpes, ahora hicieron una especie de Escuela de las Américas Judicial. El juez Sergio Moro en Brasil es uno de sus alumnos más destacados. Es el law fare, estos golpes blandos con un poder judicial y mediático para desplazar a la oposición. Tuvimos 2009 en Honduras, 2011 en Paraguay, después en Brasil con Lula y Dilma, el intento de golpe y la persecución contra Correa en Ecuador. En estos golpes blandos se articulan jueces y medios de comunicación que machacan y hacen una condena mediática muy difícil de revertir. Personajes como Jorge Lanata han jugado así, hablando de una especie de corrupción exorbitante pero que, comparada con la de Macri, podríamos definirla como actos de raterismo.

 

—Y esta avanzada de los medios de la que hablás llevó a que hace unos días esos diarios hicieran tapa con una supuesta paridad de Macri y Alberto Fernández basada en una encuesta de Management & Fit en la que la suma de las opciones daba 105 por ciento.

 

—Sí, eso es algo increíble. Y me temo que no tenemos que olvidar nunca que todas estas cuestiones se están manejando con la big data, que les permite hacer una propaganda personalizada. Hay que estar muy atentos con esto. La clave acá es la manipulación sobre un 10 por ciento de la población a la que apunta el Gobierno. María Eugenia Vidal ya planteó que quería reunirse para trabajar sobre los macristas desilucionados. Y ellos los tienen identificados y van sobre ese porcentaje para actuar. Eso es algo que me preocupa.

 

—¿Y tenés algún tipo de proyección para las Paso de agosto?

 

—Todo indica que, si hay cierta racionalidad, tendría que haber una diferencia significativa a favor del Frente de Todos. Porque las políticas de este gobierno golpeó a todo el mundo. Incluso a sus propias bases. Pensemos que sus principales votantes eran los jubilados y los reventó. Las pymes en su mayoría son clase media, y los afectó fuerte. La gente no puede mantener las prepagas. Ese es el juego. Correr el eje y no hablar de todo esto, que es lo que importa. Entonces “ahora viene Moyano a patotearte”. Y muchos de estos sectores se convencen de que esta situación es producto de todo lo que se robó el gobierno anterior. Lo llamativo es que inflan a Macri como el que da pelea contra la corrupción cuando él mismo es un mafioso peor que Al Capone. La manipulación es muy grande y está enseñada por Estados Unidos, que tiene mucha experiencia en esto. Acá hay un 5 o un 10 por ciento de la población que va a definir qué hace, y ellos están actuando ahí.

 

—¿Qué tan de paranoico es pensar que el interés de Estadios Unidos por conservar un gobierno neoliberal como el argentino en América Latina pueda llevar a que, ante un resultado adverso,  se despliegue algún tipo de maniobra para deslegitimar las elecciones?

 

—Todo es posible. Para Estados Unidos estas elecciones son importantísimas. Si vemos el campo internacional, Estados Unidos y Europa han perdido la disputa hegemónica con el bloque Chino y Ruso. Esto es en términos económicos, tecnológicos y geopolíticos. En lo geopolítico han sido desplazados de los países menores de Asia y de África, donde China está invirtiendo mucho y formando estudiantes. En Medio Oriente, Estados Unidos perdió en todas las batallas contra el “eje del mal”: en Irak destruyó todo pero no pudo sentar su predominio; en Siria fue derrotado por el eje Ruso-Irání; y en Libia tienen una anarquía. En términos económicos la globalización neoliberal fracasó en los países centrales: Estado Unidos ahora es proteccionista, Francia está incendiada con los chalecos amarillos (que son clase media en decadencia), y en Inglaterra  está el Brexit. Sumemos a este panorama que, en términos económicos y tecnológicos, China les ganó. Entonces, Estados Unidos se ha replegado sobre América Latina en estos últimos años y necesita controlar esa región para tenerla como mercado cautivo de los productos que no son competitivos con China, y al mismo tiempo usarla como fuente de recursos estratégicos. Pero resulta que en México, el presidente López Obrador no es un subordinado. Entonces, en los tres grandes países van uno a uno: Bolsonaro en Brasil y López Obrador en México. Por eso no pueden darse el lujo de perder la Argentina, lo que explica que haya una jugada muy fuerte para impedirlo.

 

—Pero vuelvo a preguntarte: ¿Es posible pensar en una intervención que deslegitime las elecciones?

 

—Bueno, el oficialismo promovió una ley para que promueve que aquel que tenga condena en primera instancia (lo que es exacerbar las prisiones preventivas) no pueda presentarse como candidato a presidente en las elecciones.  Por eso me pareció muy inteligente la decisión de Cristina Fernández de designar a Alberto como candidato. Eso es algo que no pudo hacer Lula en su momento. Están acelerando los juicios por jurado para ver si pueden llegar a eso. Es muy sucio eso y muy peligroso en el contexto de la influencia de Estados Unidos de la que hablaba recién. Sobre todo pensando en un Estados Unidos en retroceso, que se puede volver muy peligroso. Hay una derecha que se siente acosada y en el gobierno argentino están muy preocupados porque saben que todo esto no tiene viabilidad histórica. Quiero decir, cuatro años más de Macri sería destrozar una sociedad. Más de dos años así no resiste un país, explota todo.

 

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