Política
10-07-2019
Conjeturas sobre el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Julieta Zelicovich es doctora en Relaciones Internacionales, investigadora del Conicet y docente de la UNR. En esta entrevista con Cruz del Sur analiza el acuerdo preliminar de libre comercio que el presidente Macri firmó con la Unión Europea vía el Mercosur.  Estima que, en principio, el gran ganador del lado del Mercosur sería el Agro, y del lado Europeo, la Industria. Según dice, en caso de que se concrete, la clave será qué acciones tomarán los Estados para aprovechar las ventajas del acuerdo y reducir sus efectos negativos.

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Pablo Makovsky | Cruz del Sur

 

Si algo define a Julieta Zelicovich, doctora en Relaciones Internacionales, investigadora del Conicet y docente de la Universidad Nacional de Rosario, es la mesura y la cautela. A fines de junio, el presidente Mauricio Macri logró un acuerdo preliminar de libre comercio con la Unión Europea y Argentina vía el Mercosur que ronda la agenda comercial entre el Cono Sur y Europa desde hace unos veinte años. De inmediato parte de la oposición –y en especial el candidato Alberto Fernández–, salió a cuestionar ese tratado, cuestionamiento que agita la hegemonía parlamentaria de la oposición sobre las políticas claramente entreguistas del macrismo. Pero Zelicovich, según lo dice en esta entrevista, señala críticamente el exitismo dado al acuerdo –que tiene una larga historia– y apunta sobre los mecanismos poco democráticos que llevaron a su previa.

 

—¿Qué es el tratado –no definitivo aún– que firmó el presidente Macri con la UE? ¿Debe refrendarlo el congreso, puede quedar sin efecto? 

 

—El acuerdo alcanzado el pasado 28 de junio es el de principios. Un acuerdo político sobre las principales cuestiones del tratado. Se trata de un acto de carácter diplomático, sin consecuencias directas para ninguna de las partes. El siguiente paso es la culminación del documento legal: el texto con el articulado donde queden explicitadas las obligaciones de cada una de las partes. Una vez listo este texto de carácter legal llega el momento de la firma. Deben firmarlo los presidentes del Mercosur, la Comisión Europea y, dado que es un acuerdo que la UE considera como “acuerdos mixtos”, también deben rubricarlo los poderes ejecutivos de los países europeos –que aún incluye al Reino Unido. Luego, los ejecutivos deben enviarlo a los legislativos para su ratificación. Allí deben aprobarlo los legislativos de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay; el Parlamento Europeo –también deben hacerlo los legislativos de los 28 países miembro. Solo después de que se culmine todo este circuito es que el acuerdo entraría en vigor. Este proceso puede demorar, en el mejor de los casos, dos años, pero habitualmente mucho más. Por ejemplo, un acuerdo mucho más acotado como el de Mercosur-Egipto, se firmó en 2010 y entró en vigencia recién en 2017. Incluso puede pasar que no se complete nunca. La oposición en los legislativos europeos a este acuerdo, especialmente en Francia, es muy fuerte; incluso (el presidente francés Emmanuel) Macrón ya anunció que Francia no estaría en condiciones de proseguir con la firma del Tratado. El juego de equilibrios que llevó al acuerdo ha sido muy precario, por parte de ambos negociadores.

 

—Ese tratado tiene décadas de historia, ¿por qué se firma ahora? 

 

—En efecto, el tratado lleva más de 20 años en negociación. Comenzó en 1995 con la firma de un acuerdo marco entre la UE y el Mercosur, en el marco del nacimiento del bloque sudamericano y las negociaciones por el ALCA –que tenían la potencialidad de incrementar el peso de EEUU en la región, en detrimento de Europa. En el año 2000 se dieron los primeros intercambios de ofertas; y desde entonces las negociaciones habían sido muy complejas. Los sectores en los que Mercosur tiene ventajas comparativas son los sectores ultrasensibles Europeos, y viceversa. Para que las negociaciones pudieran cerrarse fue clave el cambio en el escenario internacional, por un lado, y por otro, la superposición de los cronogramas electorales –fundamentalmente entre Argentina y la Comisión Europea. Por el lado del escenario internacional pasaron dos cosas: una, la guerra comercial que llevó a que cualquier instrumento que brindara previsibilidad al comercio y sirviera de apoyo al orden basado en normas, cobrara importancia para los gobiernos. En segundo término, la disminución de las proyecciones de la economía global y del comercio internacional, hicieron que las alternativas al comercio birregional se redujeran y, por lo tanto, este se viera como más importante para el futuro económico de cada una de las partes. Del lado local, para el Gobierno de Macri la proximidad de las elecciones presidenciales y la necesidad de poder exhibir logros en sus políticas consistentes con lo que fue su plan de campaña de 2015, actuó como un incentivo a que duplicara los esfuerzos y voluntad política para llegar a consensos. Dado el magro balance económico, las negociaciones Mercosur-UE son de las pocas cosas en las que el gobierno puede decir “cumplí lo prometido” y por lo tanto para éste el acuerdo tiene un importantísimo peso político. Del lado Europeo, a la vez que se negociaba Mercosur-UE se estaban negociando los candidatos para la nueva Comisión Europea, tras las elecciones del Parlamento Europeo. Eso hizo que también la gestión de Cecilia Malmstrom, comisaria de comercio de la UE, quisiera exhibir resultados positivos, y diera prioridad a las negociaciones con el bloque sudamericano

 

—Muchos industriales argentinos ven en ese tratado el trazo final de un diseño de país para la mitad de sus habitantes, un tratado que primariza la economía, ¿cuál es tu punto de vista? 

 

—Para el análisis de impacto del tratado habrá que esperar a la publicación final del documento, donde se puedan conocer los detalles del mismo. Con la información preliminar disponible, las consideraciones que pueden hacerse son las siguientes. En cuanto a los efectos distributivos agregados, parece que el gran ganador del lado del Mercosur sería el Agro, y del lado Europeo, la Industria. Eso era lo que indicaban los estudios de impacto preliminares. No obstante hay tres observaciones que hacer: la primera, que al establecerse cuotas, la demanda que traccione Europa puede no resultar suficiente para conseguir una mayor reprimarización de la economía vía el incremento y concentración de las exportaciones en los rubros de productos primarios –otro escenario sería vía reducción de otro tipo de exportaciones–; la segunda, que el acuerdo parecería incluir una apertura importante del sector servicios, que también podría impactar en la composición de importaciones y exportaciones; la tercera, que los impactos del acuerdo dependen también de las políticas que los Estados hagan desde el momento de su firma hasta su entrada en vigor. ¿Qué acciones van a tomar para aprovechar las ventajas del acuerdo y reducir sus efectos negativos?

 

—A su vez, este tratado se da en el marco de una reconfiguración geopolítica, una especie de nueva guerra fría comercial, ¿qué significa en ese sentido el tratado en la relación Europa-Mercosur? 

 

—En términos de estrategia internacional el acuerdo contribuye a fortalecer las instituciones del orden liberal, la vigencia del libre comercio y la idea de un orden internacional basado en normas. El acuerdo así fortalece la estrategia Europea frente a la globalización; incrementando su poder blando en un escenario de crecientes disputas de poder.

 

—¿Y en la relación Argentina-Brasil? 

 

—En relación a Argentina-Brasil, el tratado es un paso importante en revitalizar a Mercosur como instrumento para la cooperación entre las partes, y como plataforma para la inserción comercial conjunta. No obstante, en un plazo más largo, para la relación Argentina-Brasil, el Acuerdo Mercosur-UE introduce dos problemas: uno relativo a la distribución de las cuotas que Europa otorgará al bloque; y otro, respecto a que dado el incremento esperado de las exportaciones europeas a Brasil, los exportadores argentinos encontrarán mucha más adversidad en el mercado brasileño, y es de esperarse que el intercambio bilateral se debilite en términos relativos

 

—¿Qué expresa esto en la historia de las relaciones internacionales de Argentina? 

 

—En la historia de las RRII del país es un momento significativo. La Argentina tiene una historia conflictiva respecto al modelo de desarrollo y estrategia de inserción internacional. Periódicamente el país recorre un movimiento pendular y pasa de una opción desarrollista-latinoamericanista, a una opción liberal-occidentalista. Los consensos de un lado y otro no son suficientes, y es siempre una cuestión de poder. Así se suceden “refundaciones” de la política exterior, y discursos de “reinsertar” la argentina en el mundo. Tratados de Libre Comercio como éste son un golpe a ese movimiento pendular dado que reducen el margen de política del Estado para virar hacia otro tipo de modelos de desarrollo y de inserción internacional. De allí la gravedad de que no haya sido abordado con el suficiente contenido democrático durante el proceso de negociaciones. Pero de allí también la importancia central que adquiere ahora el proceso de ratificaciones.

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Miércoles 18 de Septiembre de 2019
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