Sociedad
10-07-2019
Rosa Blanca: la banda de la hermana

Penaron a Rosa Caminos con 8 años de cárcel por comandar una organización de narcomenudeo en zona sur de la que formaban parte muchos de sus familiares y manejaban seis búnkers en dos cuadras.

 

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

l clan Caminos domina la zona de barrio Municipal desde hace más de dos décadas. Primero de la mano de Roberto alias Pimpi, quien fuera jefe de la barra de Newell’s, hasta su asesinato en 2010, cuando su poder había menguado y había resignado el liderazgo del paravalanchas al ser derrotado Eduardo J. López en las elecciones de diciembre de 2008. Su hijo Alexis tenía al momento del crimen de su padre 14 años, aunque ya lo mentaban por andar los tiros por esas calles de la zona sur: hoy, el joven está condenado a 10 años y 8 meses por un homicidio y encausado como jefe de una asociación ilícita. Dos hermanos de Pimpi que supieron acompañarlo en la pesada rojinegra también tuvieron conflictos con la ley: el Rengo, condenado por el mismo caso de asesinato que su sobrino Alexis, y Tato, penado por el copamiento de la sede leprosa de enero de 2009.

 

Una hermana, Rosa, también frecuente animadora de las crónicas del crimen, acaba de ser condenada como jefa de una banda de narcomenudeo que manejaba seis bocas de expendio ubicadas en dos cuadras de barrio Tablada y de la que formaban parte algunos de sus familiares.

 

El operativo Rosa Blanca se desencadenó el 3 de marzo de 2016, después de una pesquisa de tres años y antes de que se desatara la guerra de clanes de zona sur que dejó al menos cinco decenas de víctimas fatales entre los clanes Caminos/Segovia y Funes/Ungaro. A las órdenes del juez federal Marcelo Bailaque, efectivos antidrogas de la Policía Federal allanaron aquel día 22 domicilios en la zona sur y secuestraron 30 kilos de cocaína. Según se dijo entonces, era una cantidad que vendían cada semana y les dejaba unos 12 millones de pesos al mes.

 

Días más tarde Bailaque procesó a once sospechosos y describió la operatoria de la banda. Al mando de Rosa, la organización compraba la droga a Antonela Agüero, una joven que entonces tenía 26 años y es sobrina de un ex prefecto procesado en una causa por importar alita de mosca peruana a barrio Tablada. Sin embargo, esta joven terminó condenada pero por una figura penal más leve al entender el tribunal que no estaba probada esta hipótesis.

 

Rosa, según probó el tribunal oral federal integrado por los jueces Eugenio Martínez Ferrero, Osvaldo Facciano y Ricardo Vásquez, se encargaba de proveer cocaína y marihuana a los búnkers ubicados en Presidente Quintana 29 bis, 36 bis, 59 bis, 74 bis, y entre el 120 y 134 bis. Desde Chacabuco pasando por Esmeralda hasta Beruti. Las bocas de expendio tenían como característica de que los vendedores colgaban una percha en la puerta principal para avisar a los consumidores que había estupefacientes.

 

El fiscal federal Federico Reynares Solari describió en el juicio la operatoria de la organización: Rubén “Curu” César, marido de Rosa, su hija Joana, el yerno y la nuera de la jefa eran encargados de trasladar la droga a los quioscos, mientras que Yair, otro hijo de Rosa, junto con otros tres hombres vendían en los búnkers o mediante delivery.

 

Mala calidad

 

La pesquisa describió que, al momento de los allanamientos, la banda vendía cocaína rebajada de muy mala calidad y otra “especial”, apenas de mejor calidad. “Lo que en el mercado se traduce en unos 40 a 60 mil pesos el kilo de la común y a unos 120 mil pesos de la especial, ya cortada y lista para la venta”, dijeron aquellos días los investigadores.

 

Rosa terminó condenada la semana pasada a 8 años de cárcel, igual que su marido, Curu César. Los hijos del matrimonio, Joana y Yair, fueron penados con 7 años de prisión, al igual que Rodrigo David “Pescado” Benítez –pareja de Joana– y Claudio Flores. Seis años y medio de cárcel recibió José Luis “Chueco” Jofre.

 

Antonela Agüero y Gustavo Herrera fueron condenados a 6 años de prisión, mientras que Natalia Ortellano y Hernán Agüero, hermano de Antonela y encargado de la seguridad de los puntos de venta, recibieron sendas penas a 3 años de cárcel pero de ejecución condicional.

 

“Es un grupo de gente organizada para vender en el territorio, si bien estaban por encima del resto, no contaba con la infraestructura de una banda como Los Monos”, explicó tras conocerse el fallo el fiscal Reynares Solari, en referencia a la banda de La Granada, vinculada con el clan Caminos desde hace décadas. “Rosa Caminos y su familia se encuentran juzgadas por su apellido”, había planteado el defensor de Rosa.

 

Durante el debate, el jefe de Drogas de la Federal en Rosario, Raúl Hirsch, había mencionado la connivencia de parte de un efectivo policial, Cristian Gelabert, quien no fue encausado en este expediente. El mismo uniformado fue penado el 14 de junio pasado con cinco años de cárcel en otro caso federal, junto con otros cuatro policías de la comisaría 20ª de Empalme Graneros, por colaborar con una banda narco de ese barrio del noroeste.

 

Con respecto al tío de Antonela, el ex prefecto Mario Agüero, quien en 2011 fue detenido con 40 kilos de alita de mosca peruana en barrio Tablada, durante el debate se lo mencionó como quien pudo haber proveído a su sobrina de droga, pero sólo fue una hipótesis de la pesquisa.

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Miércoles 16 de Octubre de 2019
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