Política
12-06-2019
La guerra judicial contra Lula
El sitio The Intercept hizo públicos los chats que revelan el trasfondo político del proceso que llevó a la cárcel al ex presidente y líder del PT. Las conversaciones entre el exjuez Sergio Moro (hoy ministro de Justicia de Bolsonaro) y los fiscales del Lava Jato muestran la arbitrariedad con la que se manejó la justicia brasileña desde el golpe a Dilma hasta la actualidad.
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No fue un gran medio, sino el sitio “TheIntercept.com” –que se publica en Estados Unidos en inglés y en Brasil en portugués– el que publicó el domingo tres artículos con distintos archivos en lo que aparecen chats del servicio de mensajería Telegram entre los fiscales de la Operación Lava Jato, dirigida por el fiscal general Deltan Dallagnol, con el entonces juez Sergio Moro, actual ministro de Justicia del Gobierno del derechista Jair Bolsonaro y representa el mayor escándalo institucional de Brasil.

 

A pesar de que tanto el ex juez Moro como los fiscales negaron siempre que la operación tuviera un trasfondo político o ideológico, los chats filtrados muestran que Moro actuó en común con los fiscales, diciéndoles cómo actuar. Las conversaciones incluyen chats privados, grabaciones de audio, videos, fotos, procedimientos judiciales y otra documentación, que según The Intercept –cuyos artículos están firmados por periodistas brasileños y por el editor general Glenn Greenwald– “revelan faltas graves, comportamientos no éticos y engaños sistemáticos sobre los cuales el público, tanto en Brasil como a nivel internacional, tiene el derecho de saber”.

 

Una de las primeras conclusiones es que esta operación judicial (lawfare) llevó a Lula Da Silva sin pruebas en su contra a la cárcel y que se impidiera que el ex presidente impulsara a su sucesor Fernando Haddad a la presidencia. En definitiva, que así como en Argentina el triunfo del macrismo estuvo empujado por la favke news del asesinato del fiscal Nisman; en Brasil la llegada de Bolsonaro al poder se basó en el tramposo encarcelamiento de Lula.

 

Los chats

 

En varias conversaciones privadas Moro sugirió al procurador Dallagnol que cambie el orden de fases de la operación Lava Jato, que se agilicen determinados procesos, dio “consejos” y pistas sobre la investigación, como si él fuera un superior jerárquico de los fiscales y de la Policía Federal.


El 21 de febrero de 2016, Moro se entrometió directamente en la planificación del Ministerio Público (MP). En un chat con el fiscal Dallagnol, Moro le sugirió que era necesario invertir el orden de las redadas planeadas, en una supuesta mención a las fases siguientes del Lava Jato. Al día siguiente comenzó la fase número 23ª del Lava Jato, conocida como Operación Acarajé.

 

A 31 de agosto de 2016, Moro una vez más cuestionó el ritmo de la operación por parte del MP. En un chat a Dallagnol le dijo “¿No es mucho tiempo sin operación?”. La última redada del Lava Jato había ocurrido hacía casi un mes y Moro consideraba que era mucho tiempo de inactividad para la operación. “Así es” le contestó Dallagnol, y tres semanas después se lanzó la siguiente fase de la operación.

 

Destitución de Dilma Rousseff

 

Otra señal de que el juez y la fiscalía trabajaban en común tuvo lugar en unos chats del 13 de marzo de 2016, día en que se realizaron manifestaciones multitudinarias contra el Gobierno de Dilma Rousseff como parte de las acusaciones de corrupción impulsadas por Moro y que terminarían un mes después con el golpe institucional y la destitución de Rousseff.

 

En el diálogo Dallagnol le dice: “felicitaciones por el inmenso apoyo público hoy. [...] Sus señales conducirán multitudes, incluso para reformas que Brasil necesita, en los sistemas político y de justicia criminal. [...]”, a lo que Moro le contesta “Hice una declaración oficial. Felicitaciones para todos nosotros”.


Tres días después de esa marcha y de la conversación entre ambos, Moro filtró una conversación grabada entre Dilma Rousseff y Lula en la que la entonces presidenta le ofrecía al expresidente un cargo en caso de que quisieran avanzar en investigaciones en su contra. Sobre la divulgación de estos audios hablaron esa mañana Dallagnol y Moro y también sobre la estrategia a seguir.

 

La causa contra Lula

 

Uno de los intercambios más escandalosos es el que tiene que ver con las dudas que el Ministerio Público, es decir Dallagnol y el resto de los fiscales, tenían sobre la solidez de la causa armada por el juez Moro para imputar a Lula por el supuesto cargo de corrupción por el triplex de Guarujá.


En concreto la acusación decía que Lula había recibido como “regalo” un departamento en la playa de Guarujá después de favorecer a la empresa OAS en contratos con Petrobras.

 

El 9 de septiembre de 2016 a las 21:36, Deltan Dallagnol envió un mensaje al grupo que tenía con los fiscales que trabajaban en el caso: “Dirán que estamos acusando en base a notas de los diarios y pruebas frágiles... entonces es un elemento que es mejor que esté bien atado... Hasta ahora tengo dudas de la conexión entre la petrobras y el enriquecimiento, y después de que me hablaron estoy con recelo de la historia del departamento... Son puntos en los que tenemos que tener las respuestas ajustadas y en la punta de la lengua”.

 

Para que la causa de Lula pudiera permanecer en Curitiba era necesario que pudieran comprobar una relación entre Petrobras y el triplex de Guarujá. Sin esto no podían quedarse con la causa que veía siendo investigada por el tribunal de San Pablo. Esta conversación demuestra que a pesar de que finlamente la Lava Jato logró imponer el relato de que sí existía una relación entre Petrobras y el triplex, los fiscales aún tenían dudas de esa conexión.

 

Otra de las filtraciones de The Intercept tiene que ver con el momento en que Lula ya se encontraba en prisión y había sido inhabilitado para presentarse como candidato del Partido de Trabajadores (PT). En su lugar el PT había designado como candidato presidencial a Fernando Haddad.

 

Desde que estaba en prisión a Lula le habían prohibido hablar con los medios, pero el Supremo Tribunal Federal aceptó la petición del diario Folha de Sao Paulo para hacerle una entrevista. Esto derivó en una suerte de psicosis entre los fiscales que expresaron su temor de que la entrevista a Lula pudiera favorecer la candidatura de Haddad.

 

Cuando se enteraron de la noticia la fiscal Laura Tessler exclamó: “¡Qué chiste! es un asco!!! Un verdadero circo”. Luego le siguió la fiscal Isabel Groba, que respondió con una palabra y mucha exclamación: “Mafiosos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!”.

 

Mientras esos mensajes eran intercambiados en el grupo de los fiscales de la Lava Jato, Dallagnol estaba conversando en paralelo con una amiga identificada en su Telegram como ’Carol PGR’ (cuya identidad no fue confirmada por The Intercept). Lamentando la posibilidad de que Lula fuera entrevistado antes de las elecciones, los dos estaban expresamente de acuerdo en que el objetivo principal era impedir el retorno del PT a la presidencia y acordaron que rezaban para que eso no ocurriera.

 

Finalmente uno de los jueces del STF hizo lugar a un pedido del partido de derecha Novo, con el argumento de que en el caso de Lula es necesario “hacer una relativización excepcional de la libertad de prensa”. El fiscal del Lava Jato Julio Noronha comparte esta información en el chat y todos parecen satisfechos.

 

Esta “bomba” política divulgada por el sitio The Intercept llega en un mal momento para el presidente derechista Jair Bolsonaro, con una situación económica adversa que incluye caída del PBI y aumento del la pobreza y la desocupación. Además mantiene una tensa negociación con el Congreso y la cúpula militar tanto sobre su alineamiento directo con el gobierno de Trump como por la negociación de la reforma previsional, que fue el principal caballito de batalla de su ministro de Economía, el neoliberal Paulo Guedes.

 

En este marco enfrenta además multitudinarias protestas de docentes y estudiantes por el anuncio de un recorte del presupuesto educativo de hasta el 30%, y el llamado a una huelga general para este 14 de junio.

 

La revelación de The Intercept toca a la corporación judicial, empezando por uno de los superministros de Bolsonaro, Sergio Moro, y pone en tela de juicio a toda la operación Lava Jato, que fue utilizada sistemáticamente no solo para fines políticos sino para golpear a la estatal petrolera Petrobras, beneficiar al capital estadounidense, como ya lo había demostrado otra filtración anterior, la de wikileaks, que divulgó la relación estrecha entre Moro y el departamento de Justicia de Estados Unidos.

 

                                                                                                                                         

Fuente: The Intercept, La Izquierda Diario, Redacción Cruz del Sur

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