Deporte
17-05-2019
El Rugby argentino de fiesta
Jaguares derrotó de manera épica a Hurricanes en Wellington. Fue 28 a 20 en la victoria más importante de su historia. EL equipo neozelandés no perdía desde hacía cuatro años como local.
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Jaguares logró un triunfo épico ante Hurricanes por 28-20 en el Westpac Stadium de Wellington. El equipo argentino logró la victoria más importante en su historia ante un elenco que no perdía desde abril de 2015 como local.

Fue, sin dudas, un comienzo adverso para unos Jaguares que debieron soportar un try al minuto, de salida, de su rival. Varios errores en el tackle devinieron en la conquista de Vaea Fifita, que apoyó sin demasiada oposición, después de un kick de Ben Lam. Para fortuna de los argentinos, la conversión de Jordie Barrett se fue desviada. En estos primeros minutos se veían dos conjuntos absolutamente disímiles. Hurricanes a un ritmo arrollador, imponente en el físico y en sus intenciones ofensivas y un Jaguares timorato, errático, hasta ausente.

Afortunadamente, las pericias individuales potenciaron el bien común para la visita. Un line out robado por Guido Petti y una pelota pescada por Agustín Creevy, además del brío para bancar en el contacto, sirvió para avanzar en la cancha y llegar, quizás de manera inesperada, a un try penal. ¿Cómo fue? Joaquín Díaz Bonilla jugó un rastrón corto a metros del ingoal y Matías Moroni se disponía a apoyar, pero Jordie Barrett conectó de manera ilegal la pelota. Todo devino en tarjeta amarilla para el fullback local y try penal para unos Jaguares que, con poco, daban vuelta de manera transitoria el partido.

Fue un pasaje de plagado de choque en el que Jaguares bancó la parada, a punto tal de animarse e ir por más. De maul, Agustín Creevy llegaba a una nueva conquista y las cejas se empezaban a levantar en el Westpac Stadium de Wellington. Sólo un descuento vía penal de Jordie Barrett puso un freno a las acciones de los dirigidos por Gonzalo Quesada que incurrieron en algunos penales innecesarios.

Aún así, un guiño del destino ubicó a Tomás Cubelli en el lugar y momento indicados. Es que el medio scrum tomó una pelota pésimamente lanzada por Hurricanes vía line out en defensa e hizo todo lo necesario para construir el try que terminó apoyando Jerónimo De la Fuente. En la última jugada del primer tiempo, una excelente gestión defensiva de Jaguares impidió un try prácticamente hecho de Hurricanes. Excelente resultado para irse al descanso: 21-8 a favor.

El segundo tiempo tenía un desarrollo parejo hasta la aparición -una vez más- de Asafo Aumua. Si bien el hooker había mostrado su supremacía en el contacto en el primer tiempo, en este segundo fue clave para ganar metros y cementar una jugada que finalizaría en try de Ngani Laumape, pese a la correcta defensa de Jaguares.

Luego llegaría la desprolijidad. De uno y otro lado, errores de manejo, fallas en los cálculos. La pelota estaba claramente difícil de dominar, la cancha extremadamente rápida y el temperamento de ambos equipos a toda máquina. Jaguares falló en una jugada que bien podría haberle puesto el broche al partido, pero no fue una gestión propia sino más bien un error del local.

Pero Jaguares tiene estas cosas. Estas cosas que maravillan y asombran al mismo tiempo: de la nada, Ramiro Moyano tomó una pelota clave y aceleró de cero a cien en cuestión de segundos. El tucumano se bancaría un tackle durísimo pero la pelota ya había pasado a manos de Matías Moroni. El equipo argentino logró un try de primera fase para poner en un cuadro, ante la duda y el asombro total de Hurricanes, que sufrió un try determinante de Julián Montoya casi sin darse cuenta.

Hurricanes llegó al try en el epílogo, pero poco importó. Jaguares se quedó con un triunfo para los libros. Aunque su capitán, Jero De la Fuente, contaba que no ya no era "un batacazo" ganar en Nueva Zelanda, sin dudas es un paso determinante en pos de la clasificación a Playoffs.

Jaguares dio la nota. Por recuperarse de un mal comienzo, por ser pragmático cuando el partido lo pedía, por apretar los dientes a lo largo de los ochenta minutos y por saber volar en los momentos claves.


Fuente: Scrum










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