Política
16-05-2019
“Creo que los gobernadores van a fogonear un candidato propio”

En esta charla con Cruz del Sur, el periodista Mauricio Maronna analiza la coyuntura política nacional, con candidatos sin confirmar y con referentes provinciales que ensanchan sus espaldas y suenan como alternativa al debilitado gobierno de Cambiemos. “Por ahora tenemos un escenario con más dudas que certezas”, dice. El nuevo escenario electoral en Santa Fe y Rosario y el ejercicio del periodismo en tiempos de trolls y posverdad.

 

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Sebastián Stampella | Cruz del Sur


“Ese tipo, ¿a quién vota?”. La pregunta que suelta Mauricio Maronna es en referencia al hombre que lee el diario en una mesa del bar de Santa Fe y Mitre y llega a propósito del análisis que en esta charla con Cruz del Sur hace sobre el mar de dudas que por estos días define al escenario electoral.

 

El periodista y analista político nacido en Teodelina y con una extensa trayectoria en los medios rosarinos desmenuza algunos fenómenos de la coyuntura política nacional y provincial y dice que no hay que caer en el error de hacerse los rulos con lecturas apresuradas.

 

Candidatos a la presidencia que se (o les) prueban el traje pero no terminan de lanzarse, gobernadores que ensanchan su espalda y piden pista y la nueva correlación de fuerzas en Santa Fe y Rosario son algunos de los puntos sobre los que se detiene para desplegar las especulaciones posibles.


—En la entrevista que le hiciste al consultor político Enrique Zuleta Puceiro él dijo que los votos que en las provincias vienen consolidando al peronismo y castigando a Cambiemos pertenecen a los gobernadores y no a Cristina Fernández ¿Coincidís con esa afirmación?

 

—Sí, me pareció una muy lúcida descripción de la realidad. Zuleta sostiene que la lleve la tienen los gobernadores. No solo Cambiemos perdió ocho elecciones. El kirchnerismo no le ganó a nadie. Cristina tuvo que bajar a sus candidatos para no hacer un papelón en Santa Fe, en Entre Ríos, en Córdoba. En Santa Fe ahora empieza otra historia, donde Perotti tiene que conservar su voto. Hay que ver el voto progre no peronista que fue a Bielsa, que se va a ir a Bonfatti, y también necesita el voto de Cambiemos. El desastre de Macri es que por primera vez tenés a un gobierno nacional fundido y a las provincias con superávit. Eso te marca dos cosas. Primero, que es elogiable lo del gobierno nacional porque demuestra que le dio a las provincias lo que tenía que darle. Pero como hecho político agrandó a los gobernadores y perjudicó al gobierno nacional, que se quedó sin caja propia. La pregunta que me hago es si los gobernadores hoy prefieren tener una presidenta como Cristina o prefieren cuatro años de un gobierno que estará de rodillas, porque si gana Macri va a quedar muy flojo, con poca representación en las cámaras, entre otras debilidades. Para mí, los gobernadores no quieren a Cristina y van a fogonear un candidato propio, que puede ser Lavagna o Schiaretti. Por ahora es un escenario con más dudas que certezas.


—¿El socialismo puede revertir el resultad de las PASO como hizo otras veces?


—El tema es que Omar Perotti no es Miguel Del Sel, que era un actor que ni quería ser gobernador. Yo creo que el socialismo necesita unidad. Lifschitz y Bonfatti hasta ahora vienen peleándose para ver quien lleva la manija y perdieron Rosario. Perdió por poco, pero perdió siendo un partido que hace 30 años que gana. Y perdió en diez seccionales del centro, que es lo que más descuidaron. La seguridad fue un tema clave. Desde el 2013, 2014, en Rosario pasaron cosas que modificaron los hábitos culturales de sus habitantes. Me refiero a las entraderas, los episodios violentos, sin siquiera hacer mención al narcotráfico. Eso caló fuerte en la clase media rosarina. Y tener asustada a la clase media es lo peor para un gobierno. En 2017 esa clase media vio una alternativa en el PRO, en  Roy López Molina. Y después se dio cuenta de que no era por ahí, de que era preferible mantenerse en el Frente Progresista porque esta es una ciudad progresista, con sus hábitos bien instalados. Y ahí apareció Pablo Javkin, que era como el héroe accidental, que estaba en el momento justo en el lugar indicado. Creo que el rosarino votó en contra de la situación económica (contra Cambiemos) y contra la inseguridad, castigando a la gestión socialista. Arrancó tarde la campaña el socialismo y con alguien desconocido, que había que instalar. Verónica Irizar hizo una proeza. El problema estuvo en esa decisión de salir tarde. Esa suma de cosas hicieron que después de 30 años el socialismo en Rosario no tenga candidatos. Creo que hace falta un refresh en el Frente Progresista que Javkin se lo puede dar.

 

—¿Cómo sobrellevás tu labor como periodista y analista político en tiempos de trolls y post-verdad?

 

—Es todo cada vez peor. La política cambió porque también cambió la demanda. Yo ya debo tener a cuestas campañas desde 1991. Hoy la sociedad se informa por las redes sociales, por la cloaca de Internet. Desaparecieron los medios tradicionales como influencers  exclusivos de la realidad política. Eso es un problema extra para los partidos también. El periodismo perdió la batalla. Internet es una cloaca que además está acicateada por los propios partidos. Cambiemos instauró el tema de los trolls pero se sumaron todos. Entonces, frente a eso, la opinión de un tipo con cara, nombre y apellido, supone pelear en desventaja. Los comments de los diarios son la peor cloaca que hay, y la política entro en esa lógica. Hoy la inversión de los espacios políticos está destinada a comprar trolls, editar fakes news. La grieta es básicamente eso. Elisa Carrió ya es una especie de hater. Es muy difícil. El periodista político, el analista, tenía una tarea mucho más cómoda: hablaba desde un pulpito. Ahora escribís y sale un fulano a decirte que sos pago por tal o cual. Nunca hay que entrar en ese barro porque ahí ganan los que están embarrados. Es muy desgastante eso.

 

—Tenés una participación muy activa en Twitter. ¿Qué encontrás en esa red social?

 

 —Me parece la mejor agencia. Si a Twitter lo sabes manejar, no hay nada mejor, porque tenés en un mismo lugar a los diarios y los periodistas que querés leer. Está todo ahí. Pero a su vez exige que tengas que bancarte las reglas de juego. Mario Pergolini, que se hace el picante, no se banca Twitter.  Es que te tenés que aguantar a muchos boludos que están pagos por los partidos políticos o intentando hacer de cada post un cruce con maldad. Para eso es fantástico el bloqueador, silenciar gente. Disfruto mucho tener ahí a gente que respeto mucho del periodismo, el análisis político, la literatura o la música.

 

—¿Y para cuándo un programa de música?

 

—A mí me encantaba esa idea. Le llevé el proyecto a un programa abierto para hacer un programa de música y política. Pero no anduvo. Para mí la música es mi pasión. Es imposible bancarme la política sin música. Cuando empezás a vivir, a trabajar de tu pasión, sonaste. Entonces yo prefiero vivir de periodista político y dejarme el resto para la música. Eso me permite tomarme la política de otra forma. Uno se pone cínico con el paso del tiempo. Me divierte la política, sobre todo los personajes.

 

—¿Y cuál es el perfil que se impone entre los políticos actuales? 

 

—Yo ayer veía a Schiaretti dando su discurso y reivindicaba su pasado monto, su pasado militar, y hablaba de libertad de prensa aunque no da notas a periodistas. El político cínico hoy tiene más chances que los otros. Han pasado a retiro a una generación de hombres honestos. En Santa Fe por ejemplo tenemos el caso del socialista Juan Carlos Zabalza, que hoy tendría que estar a cargo de un ministerio. Pero los han corrido a esos hombres. Es un tema generacional. Por qué Lavagna hoy puede ser presidente en tiempos en que estos pibes parecían que se venían a comer el mundo. Entre tanto tipo de camisa ajustada y sin corbata aparece un Lavagna. Creo que es un tipo de regreso como pasa con el vinilo, que los jóvenes finalmente descubren que es fantástico. En ese caso particular es la valorización de la especialidad: el tipo es economista y no es Dujovne sino que es una persona seria. No sé si se va a presentar, ni siquiera si ganaría. Pero sería bueno para el país porque se volvería a poner el foco en la capacidad y no en eso de dar lugar a pibes que están de paso. La gente se la pasó puteando a la política y vino Cambiemos lleno de CEOS y Brokers, por fuera de la política. Vinieron a hacer una pasantía, tienen su vida asegurada afuera. Luis Caputto es el ejemplo más claro de eso. Vino, acomodó sus intereses y volvió a la actividad privada. Es momento de revalorizar a la política y a los políticos. Macri es el más político de todo ese grupo. Pero se lleva mal con el ala política, por eso no quiere un Prat Gay o un Monzó. No le gusta la rosca. En un mano a mano, como me ha pasado, él quiere hablar de fútbol. Sería bueno que la Argentina vuelva a confiar en los políticos. Yo prefiero al peor de los políticos que al mejor de esos que están de paso por cuatro años. El que viene de la actividad privada a la función pública va a tratar de mantener de en alto los intereses de sus representados en el ámbito privado porque es el lugar adonde tiene que volver. El político, en cambio, tiene que volver a la campaña para poner la cara y decir “vótenme porque yo hice esto”, sino no lo elijen. Creo que la única buena noticia en todo este tiempo es que vuelve la política. A diferencia de 2015 o 2017, los argentinos ya no se creen esa idea que puede venir gente de otro lugar a salvarlos.

 

—¿Creés que Cristina finalmente lanzará su candidatura?

 

—Yo no veo ninguna razón como para que no se lance. Pienso que ella está ante la alternativa de quedar en el bronce, con un renunciamiento -que para los peronistas eso del “renunciamiento histórico” es algo muy ponderado, eso de quedar como mártir- lo cual dejaría a sus seguidores muy defraudados. Ella aún perdiendo gana, porque si pierde lo hace por poco, y si gana, va a tener que cambiar su relato épico y sentarse con el FMI y los empresarios. A mí me parece que se presenta. Si no lo hace habrá un vacío. Si Cristina se presenta crecen las chances de Macri y creo que hasta puede ganarle. Es a la única que puede vencer. No conozco a ningún peronista renunciando a la posibilidad de sacar 20 millones de votos. Sería un caso raro. Hay que ver qué pasa con un Schiaretti, un Lavagna. Incluso se puede dar el caso de un Cambiemos tercero, fuera de un balotaje. Más allá de las especulaciones, cualquier cosa que pase va a ser tremendo para el país el día después. Porque si gana Macri tendrá el rechazo de más de la mitad de un país, y lo mismo pasará si gana Cristina. Y si gana alguien del peronismo federal llegará sin la menor idea de qué hacer, llegará sin proyecto, sin programa, porque ese candidato sería el producto de una juntada a los apurones, de una rosca de nombres. La Argentina siempre está al borde del precipicio.

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