Sociedad
08-05-2019
Pequeña condena para un gigoló

Javier Bazterrica aparentaba riqueza y prometía amor eterno a las víctimas para quedarse con sus ahorros. Una rosarina lo denunció por estafa y después de seis años lo condenaron a una exigua pena.

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Carina Ortiz | Cruz del Sur


Saltó a la fama tras varias denuncias de estafa, la víctima más conocida fue la hermana del artista Flavio Mendoza. Conocido como el Gigoló, aprovechó la circunstancia para pasearse por los canales de televisión y no escatimó en dar consejos de seducción por las redes sociales. Una rosarina cayó en su trampa. Este hombre de 40 años, enfundado en chombas de polista, pantalones blancos ajustados y cabello planchado, enamoraba a sus víctimas, les prometía casamiento y las dejaba sin ahorros.


En Rosario se le abrió una causa penal tras abusar de la confianza de una joven mujer a quien despojó de un poco más de 80 mil pesos. Un remisero también cayó en sus engaños. Lo llevó desde Tribunales a Buenos Aires y no le pagó el viaje. Tras varios años de proceso, el juez Juan José Alarcón lo condenó a una pena condicional.

 

Ella es empleada judicial, en 2013 conoció a Javier Bazterrica y él le vendió un mundo de lujos y fortuna. Le dijo que era contador, corredor de bolsa y jugador de polo. El primer contacto lo tuvieron vía redes sociales en abril de aquel año dónde el Gigoló la deslumbró. Hablaron por unos dos meses, mientras ella estaba de viaje por Europa y al volver lo conoció personalmente cuando Bazterrica fue a buscarla al aeropuerto de Ezeiza.

 

Estuvieron juntos unas 8 horas, tiempo en el que ella le contó todos sus problemas incluso económicos y él le propuso hacer negocios de inversión en la bolsa y le pidió que le consiguiera clientes. La llevó a Aeroparque para que se tome un vuelo a Rosario. A los tres días se presentó en su casa. Llegó en un auto con chófer y comenzaron una relación.

 

Para los primeros días de julio ya convivían y la promesa de casarse era un hecho. Incluso habían pedido fecha para contraer matrimonio el 10 de agosto de ese año. Él le propuso vender el departamento dónde María vivía y comprar a medias otra propiedad frente al río para empezar su nueva vida. Le dijo que tenía varios departamentos y unos campos que valían un millón de dólares que quería poner a su nombre.

 

La estafa

 

Vivían en un departamento en Alvear al 500 sobre el que habitaba la tía abuela de la víctima. Una anciana que pretendía vender esa propiedad. La mujer realizó una operación inmobiliaria el 1 de julio con la supervisación de su sobrina nieta.

 

Para que la anciana no tuviera que trasladarse la transacción se hizo en su casa ante la presencia de su sobrina y allí estaba Bazterrica. También la escribana, la agente inmobiliaria y los compradores, quienes resaltaron la actuación activa de Bazterrica, haciendo las veces de anfitrión hasta la exageración, presentándose como contador, contando el dinero del adelanto e incluso ofreciéndose a realizar un trámite en AFIP para que la anciana no abonara un impuesto de la transferencia.

 

El hombre insistió en abrir una cuenta bancaria a su nombre y el de la tía de la víctima para guardar el adelanto pero ella no accedió. María quería depositar la plata en una cuenta que tenía su madre y su abuela pero finalmente el Gigoló la convenció para ponerlo en una caja de seguridad. Mientras se abría la caja en el banco guardaron el dinero en un mueble bajo llave en el departamento de la víctima. Solo ella y Bazterrica sabían dónde estaba la plata.

 

Pero la anciana comenzó a llamarle la atención el movimiento de dinero que tenía Bazterrica. Un día María se hizo la dormida y lo vio abrir el mueble, cuando le preguntó que estaba haciendo le dijo que contaba el dinero porque no confiaba en nadie y lo guardo, impidiendo que ella lo contara, María empezó a sospechar.

 

El 27 de julio fueron a bailar y cuando volvían a Bazterrica le llegó un mensaje de facebook de una mujer y ella pensó que la engañaba. Hubo una discusión y el Gigoló se puso agresivo. María contó que en el departamento la tiró contra la pared, le rompió cosas, la agarró de los pelos y le apretó el cuello hasta que empezó a gritar.

 

Bazterrica le generaba dudas a la familia de María, especialmente a su madre que decidió chequear lo que el hombre decía. Descubrió que la fecha de nacimiento que brindo en las formas para pedir fecha de casamiento era otra, tampoco coincidía el nombre y recibió un mensaje de una joven colombiana –que resultó ser la mujer que lo mensajeó el 27 de julio– contando que el Gigoló la había estafado y se había quedado con su dinero.

 

La mujer le contó a su hijo que hizo una copia del mensaje y se lo llevó la tarde del 30 de julio a su hermana. Le preguntó si le había confiado dinero y María le dijo que si y trató de contar rápidamente el dinero. Se dio cuenta que había un faltante de un poco más de 30 mil pesos.

 

Cuando María lo enfrentó, el Gigoló negó haber tocado la plata pero le dijo que juntaría el dinero para devolverlo. En cuanto al mensaje de la mujer colombiana, Bazterrica le dijo que era una clienta insatisfecha y que se cambió el nombre por una causa que tuvo en Las Vegas. María esperó toda la noche que Bazterrica consiga el dinero pero eso no ocurrió y a las 7 de la mañana del 31 de julio intervino la policía.

 

Cuando Bazterrica se dió cuenta se puso violento, explicó la víctima y contó que el Gigoló le dijo: “¿vos sabés quien soy yo? Soy Javier Bazterrica y mí viejo te puede hacer mierda, tiene contactos por todos lados”, la denunciante dijo que nombraba gente, la agarró del pelo y le gritó que iba a matarla. Cuando la tenía arrinconada contra la pared intervino su hermano y llamaron al 911. Los uniformados se lo llevaron a la comisaría 3°, María se calmó y volvió a contar el dinero. Se dio cuenta que en realidad el faltante era de 82.100 pesos

 

Las otras víctimas

 

Tras la denuncia María profundizo sobre el hombre con el que iba a casar y se dio cuenta que había otras víctimas como ella. Uno de ellos era un remisero de la ciudad que el 1 de agosto lo llevó desde Tribunales hasta Martínez, en Buenos Aires. Cuando llegaron a destino, el Gigoló le dijo que lo esperara que tenía una reunión de unos 45 minutos y desapareció. El chófer lo esperó más de cuatro horas. Finalmente el chófer se dio cuenta que no cobraría el viaje.

 

Otro de los declarantes fue un ex amigo del Gigoló a quien le ofreció invertir en la bolsa de comercio, la víctima le entregó dinero por unos cinco meses y nunca obtuvo la ganancia ni recuperó su inversión.


Adriana, la hermana de Flavio Mendoza contó que en 2015 estaba en pareja con el Gigoló. Su hermano le avisó que en los medios circulaba la versión que su novio estaba involucrado en una estafa en Rosario. Ella lo conocía como Máximo Nazar Anchorena, finalmente se dio cuenta que también la había estafado y lo denuncio. La mujer dijo que no era la única, había otras 4 víctimas en Buenos Aires.

 

Otro de los declarantes fue un empleado de relaciones públicas de un conocido boliche porteño al que Bazterrica le pidió un préstamo de 100 mil pesos, pero terminó aceptando 15 mil que nunca devolvió.

 

Javier Bazterrica fue procesado, la Fiscalía pidió 3 años de prisión mientra la querella, a cargo de los abogados José Ferrara y Adrián Ruiz ,pidieron el máximo de la pena, 6 años. El defensor José Nanni planteo la absolución. Finalmente el juez Alarcón dictó una sentencia salomónica. Entendió que Bazterrica, desplegando un ardid sustentado en la tenencia de riqueza familiar indujo al engaño a la víctima y su entorno familiar para que le confiaran la custodia del dinero. Lo condenó a un año de prisión en suspenso por el delito de estafa.

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Jueves 17 de Octubre de 2019
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