Ciencia
09-02-2011
Museos: aggiornarse para no perecer
Roberto Aquilano, subsecretario provincial de promoción científica y tecnológica, recuerda la creación del primer museo experimental de ciencias del país en el Planetario de Rosario.
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Antonio Capriotti | Edición impresa

 

El primer museo experimental de ciencias que tuvo el país funciona, desde los 80, en Rosario. Surgió desde el Complejo Astronómico y Planetario, y de la idea de uno de sus impulsores: "El doctor Rubén Piacentini iba de aquí para allá con un caballete y una pizarra para mostrar a quien quisiera ver el croquis de lo que podía llegar a ser un museo experimental de ciencias, cuando se estaba construyendo el planetario", rememora el doctor Roberto Aquilano, quien junto al doctor Mario Castagnino y un grupo de investigadores apoyaban la iniciativa.

 

El doctor en física Roberto Aquilano es subsecretario de Promoción Científica y Tecnológica de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe, donde tiene a su cargo el área encargada de las convocatorias de los proyectos de investigación que se realizan anualmente. En el Ifir (Instituto de Física Rosario) dirige a un grupo de  investigadores y becarios en temas de astrofísica teórica, siempre vinculado al Conicet y a la UNR. 

 

Era todo un desafío. La estructura de hormigón del Planetario que, a distancia, se asemeja al caparazón de un gliptodonte, reservaba en sus entrañas el sitio ideal para instalar el museo; Aquilano lo expone a su modo: "Había que aprovechar un espacio en el segundo piso que quedaba vacío, un anillo interno que rodea por dentro el edificio redondo; era el lugar adecuado para su instalación. Ese anillo daba al cascarón de cemento; y Piacentini albergaba la idea de aprovecharlo para hacer el recorrido del museo".

 

—Si había estrechez presupuestaria, ¿cómo se ingeniaron para dotarlo de elementos?

 

—Empezamos con un préstamo de equipos de ciencias experimentales de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de Rosario y un subsidio que dio Manuel Sadovsky, a la sazón Secretario de Ciencia y Tecnología de la Nación, con el cual comenzamos a diseñar y construir los equipos propios; ésta tal vez sea la característica distintiva de nuestro museo: casi todo su equipamiento está hecho por nosotros.

 

Equipos y aparatos están a la mano del visitante, para que experimente. Allí, se puede aprender electricidad, magnetismo, óptica, sonido, todo tocando. El sitio ostenta el lema: "Está prohibido no tocar". "Es que un museo experimental es un lugar excepcional porque incita a que aprendamos tocando", dice, como contagiando entusiasmo, el doctor Roberto Aquilano.

 

Sí, está prohibido no tocar. Los materiales son parte de un experimento que espera por manos que activen la experiencia que será única, propia.

 

"Tocando de ese modo se aprende más fácilmente las leyes de la naturaleza", repite el doctor Aquilano, para advertir: "Los museos deben aggiornarse si no quieren perecer. Hoy vivimos en una sociedad donde nada permanece quieto; todo está en permanente cambio, y los museos no pueden ser la excepción. La tecnología aplicable a los museos cambia constantemente; los chicos, que son los grandes demandantes, exigen que estas instituciones les brinden lo nuevo. Lo último. Y no los satisface verlo sólo en videos, quieren tenerlo, y tocarlo". El doctor Aquilano hace una pausa y afirma: "Esto exige esfuerzo y dinero".

 

—Hablando de experiencias, ¿cómo nace un museo de ciencias?

 

—Divulgar la ciencia requiere  gente de sólida formación académica y con espíritu docente. Se requieren profesionales de la educación y de la investigación. Cuando ambos se conjugan se puede llegar a hacer un museo experimental de ciencias. Se necesita del aporte de otras personas: funcionarios y empresarios sensibilizados. Al funcionario hay que hacerle entender que un museo de ciencias es necesario para la comunidad y que ellos son los encargados de catalizar en la comunidad esa inversión. Los empresarios son imprescindibles porque están acostumbrados a emprender, a tener visión de obra, empuje, relaciones y pueden hacer su aporte financiero para solventarlos. Con esto conformamos la masa crítica imprescindible a partir de la cual un museo de ciencias puede ser viable.

 

Ubicado en el segundo piso del Planetario Luis Cándido Carballo, el Museo Experimental de Ciencias cuenta con áreas de matemáticas, física, astronomía, geología. Además se realizan muestras sobre Meteorología, Física de la atmósfera, Holografía, Principios y aplicaciones de la óptica,  Energías alternativas y uso racional de recursos energéticos,  Teoría de la Relatividad y su influencia en el conocimiento del Universo. Se destacan tres sectores: de Videociencia; Ciencianiño, para chicos de 4 a 8 años y un Área de experimentación.

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