Sociedad
14-08-2019
Perpetua para los asesinos de Fabricio Zulatto

Uno de ellos, Soza Bernard, ya estaba condenado por matar a su pareja en 2008. La fiscalía probó que el homicidio del joven, en 2016, se cometió con premeditación: lo llevaron engañado y luego de golpearlo lo mataron.

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Carina Ortiz | Cruz del Sur

 

Gabriela tenía 16 años y Fabricio, 21. No se conocieron pero la historia trágica de sus crímenes los unió para siempre. Andrés Soza Bernard los mató a ambos. A Gabriela le pegó un tiro en agosto de 2018. Ella estaba enamorada de este hombre 6 años mayor que ella, la mató una tarde noche de agosto de 2008 de un tiro en la cabeza. Su femicida fue condenado a 13 años de cárcel aunque en aquel momento el femicidio no estaba legislado.

 

El mismo mes pero del año 2016 su víctima fue Fabricio Zulatto. Su cuerpo fue encontrado en un pozo ubicado en el patio de un búnker en un barrio periférico de la zona norte, tenía tres tiros en la cabeza. A tres años de su asesinato se llevó adelante un juicio oral y público contra Andrés Soza Bernard y Omar Darío Pilo Motier. Ambos fueron enjuiciados como coautores de homicidio calificado por la premeditación de dos o más personas. Este lunes los jueces Ismael Manfrín, Facundo Becerra, Juan Carlos Curto dieron a conocer el veredicto y condenó a ambos acusados a la pena de prisión perpetua.

 

Andrés Soza Bernard era un estudiante de ciencias económicas, hijo de médicos y novio formal. Además, tenía una relación sentimental con una adolescente, Gabriela Núñez. Ella estaba muy enamorada, salieron varios meses hasta que supo que su novio tenía una relación formal que ya llevaba varios años con otra mujer. El prometió dejarla y días antes del crimen Gabriela se enteró que su novio se había comprometido con su otra novia.

 

Discusiones, mensajes de textos. Finalmente los tres se encontraron y la otra joven tuvo que intervenir para que Soza Bernard no le haga daño a Gabriela. El 5 de agosto de 2008 Gabriela fue a la casa de Soza Bernard a buscar una prenda que se había olvidado junto a unas amigas, él se la entregó despectivamente y ella se fue. Esa tarde, Gabriela tenía una clase de inglés en un instituto ubicado en barrio Azcuénaga.

 

Tras el cursado salió de allí para tomar el colectivo. Caminó por calle Sucre hacia San Juan, cuando estaba llegando a la esquina apareció Soza Bernard. Un certero tiro tras la oreja dejó el cuerpo inerte de la adolescente sobre un charco de sangre. No hubo testigos pero las pistas llevaron hasta el hombre con el que mantenía una relación sentimental. La víctima llegó a mandar un mensaje a una amiga que decía “gorda, Andrés me quiere matar”.

 

En un primer momento Soza Bernard dijo que la había querido asustar para que ya no lo moleste. Como en esos años aún no estaba incorporado al Código Penal el agravante de la comisión del crimen en un contexto de violencia de género (lo que ocurrió a fin de 2012) Soza Bernard fue acusado por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego a la pena de 13 años de prisión.

 

Ya condenado entró al penal y se dedicó a estudiar, terminó la licenciatura en comercio exterior y mantuvo una buena conducta. En 2015 había recuperado la libertad. Al año siguiente conoció a Fabricio Zulatto y sus amigos. Sosa Bernard tenía una relación directa con las drogas y se dedicaba a vender al menudeo en la zona del patio de la Madera. Vivía frente a este pulmón verde en un edificio de Vera Mújica y Santa Fe. Hacía dos meses que tenía contacto con la víctima pero un mes antes habían tenido un entredicho. Un amigo de Zulatto contó que al día siguiente le mandó un mensaje anunciando que mataría a la víctima.

 

Agosto de 2016

 

La investigación arrojó que el 9 de agosto de 2016 Zulatto se vió con Soza Bernard y este lo convenció para que lo llevara hasta un búnker en Génova al 2100. Según la acusación, allí esperaba Motier, a quien Soza Bernard le había prometido 20 mil pesos para asesinar a Zulatto. Ya en el lugar la víctima fue golpeada. Recibió tres disparos en la cabeza y lo arrojaron a un pozo ciego sobre el que arrojaron escombros. Su auto apareció en Suipacha al 700, una cámara tomó a Soza Bernard bajándose del coche tras conducirlo hasta el lugar.

 

El cuerpo de la víctima fue hallado algunos días después gracias a un llamado anónimo a la fiscalía y los datos que brindaron sus amigos llevaron al dealer. El primero en caer fue Pilo Motier y luego Soza Bernard durante un allanamiento en la casa de su madre ubicada en barrio Belgrano. Lo encontraron en un cuarto de la parte alta de la casa escondido detrás de un sommier.

 

En la propiedad encontraron más de cien mil pesos, marihuana y un arma. Por lo estupefacientes se inició una causa en la Justicia Federal dónde Soza Bernard recibió una condena de 6 años de prisión lo que se unificó con la sentencia anterior por el crimen de Gabriela Núñez en 17 años.


También fue imputado junto a Motier por los delitos de homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria y por el concurso premeditado de dos o más personas en perjuicio de Zulatto.

 

La familia de la víctima se constituyó como querellante en la causa el año pasado con la representación del Centro de Asistencia Judicial y a fines de julio inició el juicio contra los dos acusados de matar al jugador de futsal. Este lunes el tribunal oral que presidió el debate resolvió condenar a ambos a la pena de prisión perpetua.

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