Economía
08-08-2019
El costo de la calma

La bola de Leliq ya supera a todos los plazos fijos del sector privado, que suman $1.264 millones. Sin crédito, los bancos canalizan sus fondos hacia las letras de liquidez del Banco Central. Nadie sabe hasta ahora cómo de va a desactivar esa bomba financiera que mantiene el dólar bajo.

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Juan Bergelín*

 

Con la demanda de crédito literalmente congelada y un Banco Central que ofrece tasas de más del 60% por las Leliqs, los bancos tienen colocado en esas letras más de lo que suman todos los plazos fijos en pesos del sector privado. El dato ilustra, por un lado, el modelo de negocio financiero en el contexto actual; y por otro, la magnitud de una bola de nieve que está creando el organismo monetario y que nadie sabe cómo se va a desarmar.

 

Los últimos datos del BCRA muestran que al 2 de agosto el stock de depósitos a plazo fijo del sector privado sumaba 1.264.763 millones de pesos, mientras que el stock de Leliqs ese mismo día se ubicaba en $1.294.491 millones. Así, se podría decir que cada peso que los bancos captaron de empresas y familias, lo invirtieron en las letras de liquidez del Central.

 

En tanto, si uno compara el stock de Leliqs con todos los plazos fijos en pesos, que incluyen a los del sector público, las letras representan casi el 81% de los $1.600.721 millones que hay colocado en los bancos.

 

Los economistas coinciden en que la situación es producto de una demanda de crédito inexistente por las altas tasas de interés y de una política monetaria por demás contractiva, que le ofrece un escenario de rentabilidad garantizada.

 

Claro que al contar los depósitos a la vista, que suman otros $1.271.000 millones, y los $20.726 millones que hay en plazos fijos atados a UVA el peso de las Leliqs disminuye en la hoja de balance de los bancos, aunque sigue siendo elevado.

 

El informe monetario de julio muestra que a fin de ese mes las letras de liquidez del BCRA representaban el 40,6% de los depósitos totales, de las cuales poco más una cuarta parte estaba destinado a integrar encajes y el 75% restante fue comprado meramente como inversión.

 

La demana de crédito, extinguida

 

“Que el grueso de los plazos fijos privados estén en Leliqs tiene que ver con el contexto de liquidez que tienen los bancos, está asociado a la caída de crédito en la economía, producto de las altas tasas de interés que hay en el mercado”, analiza Federico Furiase, director del Estudio Eco Go. En la medida en que se recupere la demanda de crédito y empiecen a bajar las tasas de interés, agrega, los bancos van a empezar a dejar menos plata en Leliqs y a reactivar el crédito.

 

El economista de Cesur, Amilcar Collante sostiene que el hecho de que haya más letras en los bancos que plazos fijos privado es un dato interesante, pero entendible teniendo en cuenta el interés compuesto que generan las Leliqs. “El stock se actualiza semanalmente, con lo cual son intereses sobre intereses, y la tasa efectiva si el BCRA vuelve a renovar todas las semana tiene un crecimiento mucho mayor que la de un plazo fijo, que tiene una tasa como mínimo mensual”, calcula Collante.

 

Para el analista financiero Christian Buteler, el hecho de que el stock de letras del Central haya superado el monto de plazos fijos privado era de esperar. “El Gobierno, ya sea por el Tesoro o por el Banco Central, es prácticamente el único tomador de dinero y son los que hoy en día están absorbiendo pesos de los bancos”, destaca el economista.

 

Además, explica que como los créditos caen mes a mes en términos reales - “algo lógico con estas tasas”, acota-, y la economía está en recesión, no le quedan muchas alternativas ni herramientas a los bancos para colocar su dinero.

 

En la estructura de los bancos, asegura Collante, esta situación los beneficia patrimonialmente ya que pueden mostrar que están obteniendo rentabilidad, aunque no con el tradicional negocio del sistema financiero de intermediar dinero entre los depositantes y los que toman crédito. “La rentabilidad la saca sólo de colocar Lelliqs al BCRA, algo que no es muy sano desde el punto de vista del negocio bancario. Están generando ganancias pero no con el mecanismo habitual”, sostiene.

 

Los bancos saben que el negocio, de fondo, es prestar a privados, pero ven en esta situación un momento ideal para seguir obteniendo rentabilidad y acotar el riesgo, en un contexto de morosidad en aumento.

 

“Desde el punto de vista de la solvencia de los bancos no veo problemas mientras el Banco Central cumpla con el instrumento, pagándolo en tiempo y forma, como lo viene haciendo y como no tengo duda que seguirá haciéndolo”, comenta Buteler.

 

Del stock total de Leliqs los bancos privados tienen cerca del 65%, con igual participación entre los de capital nacional y los de capital extranjero, según datos a junio. La banca pública, en cambio, apunta su liquidez a financiar al Estado: concentran casi el 75% de los bonos soberanos que el sistema financiero tiene en cartera.

 

Colocar sus pesos en Leliqs es un negocio redondo para los bancos, ya que es una operación con un gasto operativo mínimo ya que prácticamente no necesita de una gran estructura para hacer esas operaciones.

 

Cómo se desarma esta bola

 

Del otro lado, la tarea del titular del Banco Central, Guido Sandleris, de desarmar esta bola de nieve no parece nada sencilla. El tema, de hecho, es uno de los talones de Aquiles del gobierno de Mauricio Macri y por eso el precandidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, se focalizó en lo que se paga en intereses de Leliqs para revivar el tema en plena campaña electoral.

 

“El desarme es algo que todavía nadie sabe cómo hacerlo. Y el BCRA no está cómodo con esta situación, si pudiese desarmarlo lo desarmaría. Recordemos que el año pasado las Lebac, que son las precesoras de las Leliq, fueron uno de los grandes problemas que disparó la corrida cambiaria. Saben en el BCRA que esto en algún momento va a ser un problema grande”, sostiene Buteler.

 

Para Martín Kalos, director de EPyCA Consulrores, la lógica para desarmar esto sigue siendo la misma, que es licuar la deuda con inflación. “En definitiva, lograr bajar la tasa de interés en la medida que baje la inflación, y que eso permita ir generando un proceso de reducción de Leliqs, emitiendo, pagándolas efectivamente y no teniendo que hacer el roll over alto que necesitan hoy para no generar emisión”, explica.

 

En otras palabras, agrega Kalos, “desesterilizar, por decirlo de algún modo, el proceso inverso a esterilizar, y emitir al menos una parte de cada vencimiento”. Claro que para eso la condición esencial es haber bajado la inflación “a un nivel en el cual un poco más de emisión no comprometa la estabilidad macroeconómica, y para eso faltan años”, destaca.

 

Por su parte, para Furiase la salida de las Leliqs también llevará mucho tiempo y la clave es la “confianza”. Que se despeje la incertidumbre política, que haya consistencia monetaria y fiscal y que eso permita ir bajando la tasa de interés son pasos necesarios para ir desactivando la bomba y evitar que explote.

 

Así, agrega el economista de Eco Go, si despeja la incertidumbre política habría cierto margen no solo para bajar la tasa real sino también para que la demanda de dinero absorba algo del desarme de Leliqs.

 

En ese escenario, y con consistencia monetaria y fiscal, podría bajar el riesgo país el Tesoro tendría margen para colocar deuda en pesos, ir precancelando letras intransferibles en poder del BCRA y tendría margen para desarmar Leliqs con efecto monetario neutro, analiza Furiase, aunque destaca que eso es a muy largo plazo y siempre y cuando se despeje incertidumbre política y económica.

 

El analista financiero Buteler cree que cualquiera de las opciones que hay para desarmar el stock de Leliqs no son gratas, y enumera: una gran devaluación como el año pasado, para licuarlas asegura que “por ahí va a pasar la mano” o “hasta las locuras que se pueden escuchar del plan Bonex que serían la peor forma de intentar resolver esto”, acota.

 

Collante también analiza las distintas variantes que hacerse para desarmar este problema. “No se como lo plantean los candidatos, pero están los dos extremos: o lo que sería lo más sano, que es que baje la inflación fuerte, aumente la demanda de dinero y cada vez se tenga que renovar a una menor tasa, para lo cual tiene que haber un shock de confianza muy fuerte y una señal clara desde la política”, explica.

 

Por las buenas o por las malas

 

En ese sentido, el candidato que gane las elecciones debería plantear un programa tan creíble que se llegue a eso en el mediano plazo, no de un día para el otro, agrega.

 

La otra solución que como plantea Collante está en el otro extremo, es “a la Argentina, con parches o licuaciones”, como él mismo define. Ahí entra la opción de que el BCRA coloque un bono a los bancos y estirarle los plazos de las Leliq “por otro papelito”.

 

Esta variante puede hacer que los depositantes tengan miedo, caiga la demanda de dinero y que la misma inflación licue el stock. “Con eso o con devaluación se licua el problema por las malas, como fue con las Lebacs, que en parte se licuaron, y otra parte se cancelaron con reservas”, asegura.

 

En resumen, como explica Buteler, el stock de Leliq es un problema no simplemente porque la tasa está arriba del 60%. “Son un problema con una tasa del 60%, del 50%, del 40%, o del 30%. Ese volumen de dinero capitalizándose semanalmente de esta forma es un gran problema incluso con la mitad de tasa de la que hay hoy”, advierte.

 

“Es un elefante en un bazar que para donde gire algo va a romper. Es muy difícil que se pueda desarmar sin romper algo, uno necesitaría para eso un crecimiento de la demanda de dinero, un boom económico durante años, porque hoy en días las Leliqs son una base monetaria más. Absorber eso no es sencillo”, resume Buteler.

 

* Fuente: iProfesional

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