Sociedad
10-07-2019
Un asesinato que empezó con un robo

Un comerciante que intentó defenderse con un revólver terminó muerto en 2014. Los criminales fueron delatados por un cómplice que abandonaron tras el tiroteo. Luego del juicio de tres de ellos, fue recapturado y condenado a 25 años el cuarto, quien se había fugado tras salir de Coronda por un error administrativo.

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Carina Ortiz | Cruz del Sur

 

En octubre de 2014, en Granadero Baigorria, Edgardo Giménez fue sorprendido en la Casa de las Porcelanas, su negocio familiar, por cinco ladrones. Intentó resistir el asalto y hubo tiros, dos de los cuales impactaron en su pecho y falleció. También resultó fatalmente herido uno de los ladrones, quien antes de morir le dijo a la policía algunos de los nombres de sus compinches que lo dejaron abandonado en el local. Las cámaras de seguridad mostraron a cuatro hombres salir del comercio y escapar en dos autos.

 

En diciembre fue detenida parte del grupo, entre ellos el Pelado, quien a pesar de la imputación por homicidio en ocasión de robo salió en libertad por un error administrativo. Lo recapturaron casi un año después en Córdoba, lo enjuiciaron y el tribunal lo condenó a un cuarto de siglo. Ahora la Cámara Penal confirmó la decisión.

 

El 30 de octubre de 2014 dos autos llegaron al comercio ubicado en San Lorenzo al 1200 de Granadero Baigorria. Bajaron cinco hombres armados y entraron a La Casa de las Porcelanas. Encañonaron al hijo del dueño, Edgardo Giménez y se alzaron con unos 7 mil pesos del local.

 

Edgardo, de 34 años, tuvo la oportunidad de tomar un arma y se defendió a los tiros con un revólver calibre 22. Le pegaron dos disparos en el pecho. Cuando se iban uno de los ladrones cayó herido y sus cómplices lo abandonaron. Sebastián Alba estaba vivo cuando llegó la policía y dio los nombres y un apodo de los integrantes del grupo que participó del robo.

 

La cámara de seguridad tomó la imagen de cuatro hombres escapando del lugar. Los testigos del caso vieron algunas secuencias del hecho vinculadas a la salida de los ladrones. Más los datos que brindó Alba y la información que recabaron del celular de asaltante fallecido en el local dieron el puntapié para identificar al resto de los ladrones.

 

En diciembre de 2014 tres de los cuatro sospechosos fueron detenidos tras una persecución en Villa Gobernador Gálvez. En ese momento arrestaron a Carlos Andrés D’Angelo, Joaquín “Pelado” Pérez y Néstor Fabián Robledo. Poco después cayó Fernando Daniel D’Angelo, hermano de Carlos. Los imputaron por robo seguido de homicidio pero Joaquín Pelado Pérez, que tenía una condena previa, la cumplió estando en prisión preventiva por el crimen. Cuando esa sanción por robo terminó, por un error administrativo lo libertaron desde la cárcel de Coronda. Pérez desapareció, mientras sus compinches llegaron a juicio.

 

Los juicios

 

En noviembre de 2017 los hermanos Carlos y Fernando D’Angelo y Robledo fueron condenados por un tribunal oral compuesto por Gonzalo López Quintana, Hebe Marcogliese y Rodolfo Zvala a la pena de 23, 18 y 24 años de cárcel respectivamente. Casi un año después de su fuga el Pelado fue recapturado en Córdoba. En octubre del 2018 lo llevaron a juicio por el homicidio en ocasión de robo de Edgardo Giménez y la persecución que protagonizo en diciembre de 2014 dónde secuestraron varias armas.

 

El juicio estuvo a cargo de los jueces María Trinidad Chiabrera y María Melania Carrara y Rafael Coria quienes condenaron a Joaquín Pelado Pérez a 25 años y medio de cárcel en noviembre de 2018 por los delitos de portación, encubrimiento agravado, sustracción de patente (el auto en el que lo detuvieron había sido robado poco antes del crimen de Giménez) y homicidio en ocasión de robo. El fallo fue apelado y durante la audiencia ante la Cámara Penal López denuncio una golpiza lo que derivó en su remisión a un buzón y la presentación de un habeas corpus por su defensa.

 

La acción fue desechada pero como la situación de aislamiento continuó y las partes no se ponían de acuerdo el juez Coria citó a una audiencia dónde el condenado le gritó a la fiscal Georgina Pairola mentirosa. Finalmente el juez resolvió su alojamiento en un pabellón de alto perfil dónde el Pelado debe tener la conformidad del delegado del sector para ingresar previa evaluación del Servicio Penitenciario.

 

Ahora se conoció la resolución de la Cámara Penal que revisó la sentencia de López. Los jueces Gustavo Salvador, Javier Beltramone y Georgina Depetris resolvieron confirmar el fallo. Respecto al crimen de Giménez el tribunal explico que los datos que sirvieron para dar inicio a la investigación surgieron de los dichos de uno de los ladrones herido en el comercio quien luego falleciera, quien le dijo a un agente de Gendarmería Nacional los nombres y apodos del resto de los ladrones, conversación que fue escuchada por otro agente policial y un testigo, explica el fallo.

 

También tuvieron en cuenta los informes de los médicos forenses que realizaron la autopsia de Alva dónde se explican que el hombre no falleció rápidamente y las características de la herida en el cuello no impidió que se mantenga consciente e incluso haya podido comunicarse.

 

Los datos brindados por el ladrón que murió tras el hecho más algunas tareas de inteligencia llevaron a las identidades de los hermanos D’agelo y Robledo y el apodo de Pelado. La pericia al teléfono de Alva determinó que recibió dos llamadas a las 12 del mediodía de aquel fatídico día que provino de un contacto identificado como Pela nuevo. También entrecruzaron llamadas entrantes y salientes que llevaron a la identificación del resto de la banda.

 

Hubo un intercambio previo al hecho entre todos los intervinientes en el atraco lo que para el tribunal además significa que iban en distintos autos. El tribunal explicó que el apodo de Pelado surgió además del propio teléfono de Pérez que fue secuestrado tras su detención y de las intervenciones telefónicas a otras líneas dónde se determinó que a Pérez le dicen Pelado.

 

Los testigos dijeron que escaparon 4 personas tras el atraco quienes llevaban tres armas, adentro del local quedó malherido Alva, a lo que sumaron que la captación de antenas de telefonía tomaron el celular de Pérez momentos previos en cercanías del domicilio de Robledo, luego acercándose a la zona de Granadero Baigorria, pasadas las 11 lo tomó una antena cercana a Orsetti al 700 y al mediodía en zona sur, en cercanía de la casa de los hermanos D’ Angelo y de allí partieron las dos llamadas al celular de Alva. Por lo que descartaron la teoría defensista que Pérez estaba trabajando en una carpintería en calle Brandoni cuando ocurrió el hecho.

 

A este indicio incriminante sumaron que la pericia del arma que se le secuestró a Pérez al momento de su detención en diciembre de 2014 determinó que de ella salió uno de los disparos que se efectuaron en el local “La Casa de las Porcelanas” y el auto en el que fueron detenidos fue utilizado en el atraco que terminó con la vida de Giménez y fue tomado por cámaras de seguridad ubicadas a 500 y 800 metros del local. Con estos fundamentos los camaristas resolvieron confirmar la condena impuesta por lo que Joaquín Pelado Pérez deberá cumplir un cuarto de siglo tras las rejas.

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