Política
10-07-2019
Cuentas claras

El peronismo encara la transición revisando con desconfianza el estado financiero y presupuestario de la provincia. Los gastos del socialismo serán la madre de las batallas. Los acuerdos políticos en otros rubros nunca fueron puestos en discusión hasta el momento, mientras ven a Miguel Lifschitz como un opositor que dará pelea.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

La transición en la provincia de Santa Fe se juega en todas las áreas del gobierno, empresas estatales y organismos de control. El peronismo tiene información de primera mano en prácticamente todos estamentos públicos, pero quieren que Miguel Lifschitz –que dijo ya inició “camino hacia 2023 con más fuerza y experiencia que antes”– pague un costo político durante este proceso.

 

¿Qué pidió conocer el equipo económico del peronismo en esta transición? Esquema Ahorro e Inversión, deuda y vencimientos, costo salarial, licitaciones aprobadas, situación financiera de Iapos y Caja de Jubilaciones. Según lo dieron a conocer, esa información es importante para elaborar el presupuesto 2020 que presentará Miguel Lifschitz pero lo ejecutará Omar Perotti.

 

Para el peronismo es indispensable participar en la proyección de los gastos del próximo año en el presupuesto, porque allí quedarán plasmadas las prioridades de la nueva gestión. Por ese motivo calificaron de “importante” conocer los recursos totales con los que cuenta el Estado y cómo se compone el gasto corriente: sueldos en personal, insumos, mobiliario y la inversión en obras.

 

Más allá de los números, la política seguirá teniendo centralidad en la negociación porque el socialismo tendrá mayoría en Diputados y Perotti sí o sí tendrá que dialogar seguido con Miguel Lifschitz. El peronismo, por primera vez en la historia, tendrá menos de 20 legisladores –entre diputados y senadores– sobre 69 y estará obligado a no cerrarse para construir consensos.

 

Amalia Granata, que festejó la derrota de Antonio Bonfatti, ya avisó que no tiene problemas en juntarse con Omar Perotti; Carlos Del Frade advirtió durante la campaña que el rafaelino es el nuevo Reutemann; Giustiniani no se expidió sobre el nuevo gobierno; y Cambiemos es un cúmulo de voluntades que hoy está unido con plasticola esperando conservar la Nación para no implosionar.

 

Por otra parte, un punto importante que pidió conocer en esta transición el PJ es el estado financiero de la Caja de Jubilaciones, evolución del déficit y los aportes de Nación para atender el déficit entre 2015 y 2018. Perotti prometió no transferir la caja ni eliminar el 82% móvil, pero desea conocer el esquema de funcionamiento financiero del organismo previsional.

 

Donde seguramente habrá novedades en el corto tiempo es en una exigencia del peronismo para que Lifschitz deje constituido un fondo anticíclico. El PJ recordó que ese fondo se creó mediante una ley y van a exigir que el Frente Progresista cumpla con la norma; un legislador peronista confió que debieran ser 200 millones de pesos en 2007 actualizados por inflación a 2020.

 

Primera mano

 

Quien preside el Tribunal de Cuentas de Santa Fe es el ex comisario Oscar Biagioni, un contador que fue muy cuestionado durante el último gobierno de Carlos Reutemann y que luego se acomodó con el senador del departamento San Lorenzo, Armando Pipi Traferri. Todos los actos administrativos de la actividad económico-financiera del sector público provincial pasan por las manos de Biagioni.

 

Este contador tiene una larga experiencia dentro de la policía santafesina y en los primeros años de la gestión de Hermes Binner había logrado reciclarse y manejar el área de logística y administración de las fuerzas del orden dependiente del Ministerio de Seguridad. En aquella época, en la Legislatura se rumoreaba que la decisión era parte de un pacto de gobernabilidad del PS con el peronismo no K.

 

Dirigentes como Agustín Rossi y Gerardo Rico criticaron la función que con Binner iba a cubrir Biagioni, a quien –desde la política– culpaban de haber truchado informes sobre la represión de diciembre de 2001 y las consecuentes muertes producidas en Rosario y en Santa Fe. El kirchnerismo y el peronismo, en esa ocasión, estaban en veredas opuestas y muchos ya coqueteaban con el PRO.

 

Biagioni salió airoso de ese momento de tensión y terminó asesorando a Traferri en la Cámara de Senadores de la provincia, tanto en términos presupuestarios como de seguridad pública (en la gestión de Raúl Lamberto se rumoreó que podía ser su secretario). Desde allí construyó su carrera hacia el Tribunal de Cuentas y hoy está presidiendo ese cuerpo colegiado.

 

Con respecto al sector público, ya se indicó en este periódico que los dos principales dirigentes gremiales (de UPCN y ATE) hicieron campaña e invirtieron tiempo en Omar Perotti. Jorge Molina prestó todo el aparato sindical que construyó Alberto Maguid en favor del rafaelino y Jorge Hoffmann hizo lo propio, con el plus quedó quinto en la lista de candidatos de diputados nacionales del Frente Todos.

 

Molina y Hoffmann conocen al dedillo el acuerdo paritario que está firmado: sus derivaciones en el incremento del personal permanente en el Estado y su impacto en el gasto corriente. De todas formas, Omar Perotti espera que toda esa información la acerque la gestión de Miguel Lifschitz; así lo solicitó la comisión de transición del PJ en la reunión con el ministro de Gobierno, Pablo Farías.

 

La sospecha que tienen en el actual gobierno es que algunos de los puntos que figuran entre los pedidos de Perotti son bombas de humo para dejar al periodismo hablando de temas de alto impacto mediático, pero ya resueltos o conocidos por los actores políticos. Tanto Biagioni en el Tribunal de Cuentas como Molina y Hoffmann en la paritaria central tienen información real de lo que sucede en el Estado.

 

Algo similar se puede decir respecto de los actuales legisladores del peronismo unido, puesto que son temas sobre los que siempre se piden informes al momento de acompañar o no la toma créditos o aprobar los presupuestos. Del conjunto de los puntos solicitados por Perotti lo único que sobresale de lo habitual es cuál es la situación del Iapos y los aportes provinciales a la salud pública de Rosario.

 

En cualquiera de los casos, el gobernador electo necesita con urgencia conocer hasta el más mínimo detalle de cómo gasta el Estado provincial porque entre sus promesas de campaña figuran no aumentar el precio de la luz y no cobrar el boleto de colectivo a la mayor parte de los usuarios. No aparece en el esquema del FPCyS tocar tarifas hasta que termine la gestión y esa es otra dificultad.

 

Cuando asuma Omar Perotti habrán pasado varios meses sin que se traslade a los usuarios los incrementos de electricidad (por inflación, acuerdos paritarios y suba del precio mayorista de la luz). Eso, en sí mismo, en un subsidio que el futuro gobierno del justicialismo tendrá que hacerse cargo y para ello es necesario determinar de dónde sacarán esos recursos.

 

Tanto el tema tarifas como el boleto gratuito de colectivo generará un alto costo para el erario público y la única manera de resolverlo es con ahorro financiero -desde ahora- o un ajuste en otros rubros. Allí está parado hoy el gobernador electo y su equipo económico, porque cualquier paso en falso motivará un aumento exponencial del gasto corriente en el medio de un proceso económico recesivo en 2020.

 

Más que un tercio

 

Hay políticas públicas provinciales que estaban principalmente dirigidas a las grandes urbes, Rosario y Santa Fe, por lo tanto, Omar Perotti tendrá con su lapicera una forma inmejorable de negociar con Pablo Javkin y Emilio Jatón. Ambas ciudades siempre reclaman cobrar el Fondo de Obras Menores porque calculan en millones los recursos que podrían tener esas administraciones para hacer obras.

 

Sin embargo, el justicialismo en el Senado siempre se opuso porque entienden que esos distritos fueron priorizados directamente por el gobierno provincial a través de programas y acciones específicos. Recortar el Plan Abre, el Abre Familia y Nueva Oportunidad, entre otros, puede generar un conflicto político importante en el futuro inmediato, pero también un ahorro.

 

Por caso, desde hace un par de años la provincia financia un parte importante de la salud municipal en Rosario y eso siempre cayó mal en el resto de la bota. Perotti mandó a preguntar de cuánto dinero se trata y hasta dirigentes del kirchnerismo se sorprendieron porque en un puñado de años los hospitales y centro de salud incrementaron en 44 mil los usuarios; que se quedaron sin cobertura privada.

 

En la ciudad de Santa Fe la situación es aún más complicada para Jatón. Ni Nación ni provincia serán de su mismo color político, la posibilidad de tener adelantos financieros dependerá del humor del próximo gobernador, al igual que las obras públicas más importantes, y se desarrolla un proceso de transición local con Cambiemos que está lleno de dudas y sospechas sobre la herencia a recibir.

 

Finalmente, ambos distritos representan un 40 por ciento del total de santafesinos y cualquier medida que pueda llegar a tomar el justicialismo y complique a esos municipios puede arrastrar a un conflicto de proporciones. En ese aspecto, diversos actores políticos del PJ creen que allí no habrá dificultades y Perotti tendrá una alta capacidad de diálogo y acuerdo con Javkin y Jatón.

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