Política
05-06-2019
Historia de una entrega

El Banco de Santa Fe cumpliría 145 años, pero esa herramienta pública de financiamiento se privatizó de manera vergonzosa en una gestión que tuvo entre sus protagonistas a Omar Perotti. El estado provincial debió pagar para vender, en lugar de cobrar, y perdió más de 90.000 millones de pesos, lo que Nación le debe a la Provincia.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

Hoy el Banco de Santa Fe cumple 145 años desde su creación. Ya no es público, ni mixto, es privado desde la década del 90. En ese contexto, trabajadores bancarios –algunos jubilados y otros traspasados a la órbita de la administración pública– volvieron a manifestarse contra el candidato a gobernador del Frente Juntos, Omar Perotti, quien estuvo a cargo de la venta.

 

Es de recordar que el gobierno del FPCyS presentó hace un par de años un detallado informe sobre el proceso de privatización del banco donde, entre otras cosas, se demostró que el Estado no vio un solo peso de esa venta. Lo peor es que a los santafesinos le costó 1.000 millones de dólares estadounidenses la operación para desprenderse de esa fenomenal herramienta financiera.

 

Antes hubo un período de vaciamiento que quedó documentado en el informe Nogueras, encargado, incluso, durante el gobierno de Jorge Obeid. Mucha de esa información está bajo secreto bancario y apenas algunos aspectos se pudieron conocer en los últimos años. A valores de hoy, la privatización costó 90.000 millones de pesos al Estado, o sea, la misma deuda que Nación no paga a la provincia.

 

A su vez, pocas veces en la historia el que se desprende de una empresa también tiene que poner plata encima. Pasó en Santa Fe y por tal motivo este grupo de trabajadores redactaron su versión de los hechos y lo empezaron a hacer circular por las redes sociales. “Lo hicimos por esa vía y sin firmas porque en este contexto electoral recibimos muchos insultos”, dijo Roberto, un ex empleado de 72 años.

 

“Nosotros llegamos a ser compañeros de trabajo del hermano de Omar Perotti, Oscar, que luego fue transferido a la administración pública y hoy aún debe ser empleado”, rememoró este hombre que prefirió no dar su apellido. También aclaró que le llama la atención que las entidades gremiales no hayan hecho público su parecer sobre la candidatura del rafaelino.

 

Hasta 2010 se pagó un crédito

 

Ese vergonzoso proceso privatizador –en el que no faltan los nombres de José Alfredo Martínez de Hoz, Adalbert Krieger Vasena, David Mulford y otros, en la lista de directores del banco adjudicatario– tuvo sus brazos ejecutores en funcionarios de los gobiernos justicialistas de turno en la provincia de Santa Fe: entre ellos el propio Omar Perotti. Hace 15 días, dijo que le gustaría tener un banco público otra vez.

 

Pero para tener una idea cabal de lo significó esa privatización, recién el 30 de julio de 2010, durante la gobernación de Hermes Binner, se canceló la última cuota de un préstamo otorgado por el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial para el “saneamiento” del viejo Banco Provincial, previo a su entrega a manos privadas. En total, Binner debió pagar más de 222 millones de pesos por esos créditos.

 

“No caben dudas que hubo un vaciamiento deliberado como instancia previa y justificación de la privatización”, dice el texto. Asimismo, se indicó que la Comisión Gremial Interna del Banco realizó la denuncia de vaciamiento del banco en agosto de 1990, aportando información que siete años después fue confirmada y ampliada por la Comisión Nogueras, constituida en 1997.

 

“Lo doloroso es que la provincia no sólo pagó para desprenderse de activos concretos, sino también de un inmenso patrimonio intangible, forjado y atesorado por generaciones de santafesinos a lo largo de más de cien años, desde que el Banco Provincial de Santa Fe fuera creado en 1874”, agregaron. Edificios centenarios también pasaron a las manos del Grupo Röhm.

 

Para los ex trabajadores “es una falacia histórica sostener que la privatización era un destino inexorable: muchas provincias siguieron otro camino al elegido por las autoridades del PJ en Santa Fe; se enfrentaron a no pocas presiones del Gobierno Nacional, resistieron y mantuvieron sus entidades financieras en la órbita estatal: provincia de Buenos Aires, ciudad de Buenos Aires, la Municipalidad de Rosario”.

 

De hecho, están seguros que “por la reacción de distintos e importantes actores de la sociedad, tampoco se pudo privatizar el emblema de la banca pública del país: el Banco de la Nación Argentina”. Respecto a Perotti, señalaron que presidió el directorio del ex Banco Provincial de Santa Fe entre 1996 y 1997, período en el cual también transcurre el proceso privatizador.

 

Pero también el actual candidato a gobernador tuvo participación relevante como miembro de la comisión “de seguimiento” de dicho proceso, designado para esas funciones por el ex gobernador Jorge Obeid. Esa comisión la integró “desde abril de 1997 hasta la adjudicación de la licitación al Banco General de Negocios (BGN), de los hermanos Carlos y José Röhm, el 30 de junio de 1998”.

 

El propio Obeid designó a Perotti para dirigir “la segunda etapa del proceso de privatización desde la Presidencia del Banco”, según dijo oportunamente. Un año después de la venta de la entidad, el rafaelino fue partícipe fundamental de la desaparición de otra entidad pública de la provincia: el Banco Santafesino de Inversión y Desarrollo, que se liquidó en 1999.

 

La comisión aludida –que tenía por función monitorear todo el proceso privatizador, básicamente controlarlo– debía integrarse con miembros del Ejecutivo, de ambas cámaras legislativas y de la Asociación Bancaria. La oposición política de entonces se negó a conformarla, igual que la Asociación Bancaria, que emprendió un histórico plan de lucha y esclarecimiento sobre los hechos.

 

“La privatización transcurrió en tres etapas: el ‘saneamiento’ de la entidad, ya virtualmente vaciada; la venta, propiamente dicha (entrega de la institución a su comprador, el Banco General de Negocios, de los Röhm); y finalmente, la de liquidación del banco residual. Lo particular aquí fue que el Estado se hizo cargo de absolutamente todos los créditos de dudoso cobro o prácticamente incobrables”.

 

Santa Fe también asumió “todos los juicios que tenía en su contra la institución, mientras que los compradores adquirieron un conjunto de activos y pasivos denominado Unidad de Negocios: créditos en situación normal, disponibilidades, títulos, bonos y valores, y los inmuebles que podían elegir, entre otros, y todos los depósitos de los clientes, entre ellos los fondos que depositaba la provincia.

 

Nombres conocidos

 

La privatización requirió el previo saneamiento económico financiero para que el banco sea un bien atractivo para el capital privado. El propio Estado introdujo modificaciones institucionales: creó el Banco de Santa Fe Sapem (Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria), autorizó la suscripción de acciones a particulares, y presentó un Plan de Regularización y Privatización de la entidad.

 

Después de ese proceso de saneamiento, el patrimonio del banco (resultante de la diferencia entre los activos menos los pasivos devenida en Unidad de Negocios a transferir al capital privado) fue estimado en 60 millones de pesos/dólares. El BGN (Banco General de Negocios) de los hermanos Röhm pagó poco más de 57 millones por el 90% de su capital.

 

En términos económicos, dicen los ex trabajadores, lo que se entregó por ese valor fue una empresa capacitada para generar ganancias por un flujo interminable, tal cual aconteció. “El proceso de privatización fue una secuencia que comenzó en 1991, se profundizó entre enero y mayo de 1994, y se efectivizó con los aportes de la Provincia, que comenzaron en 1995”, explicaron.

 

Pero la saga no concluyó allí, al poco tiempo de haber comprado el banco, los hermanos Röhm fueron condenados penalmente por delitos económicos: administración fraudulenta y asociación ilícita. Carlos Röhm fue detenido en 2002 y excarcelado bajo fianza en 2005, su hermano José se mantuvo prófugo en Estados Unidos; el banco debió cambiar de dueño y fue a parar a manos del Banco de San Juan SA.

 

Otro dato que se desprende de la comisión que integró Perotti es que avaló la entrega del banco a nombres demasiado conocidos y pesados para los argentinos: los hermanos Röhm encabezaban el directorio del BGN, pero la lista de Directores Titulares de la entidad la constituían también, entre otros, José Alfredo Martínez de Hoz –ministro de Economía de la dictadura de Videla.

 

La lista de integrantes del banco ya privatizado también tenía a Adalbert Krieger Vasena –ministro de Economía de las dictaduras llamadas Revolución Libertadora, entre 1957 y 1958, y Revolución Argentina, entre 1967 y 1969–, y a David C. Mulford, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos y amigo de Domingo Felipe Cavallo. El BGN antes había tenido a familiares de Marcos Peña.

 

Hoy el Banco de Santa Fe cumple 145 desde su fundación; es privado. Estatizarlo, como han pedido, incluso, algunos dirigentes del PJ, implicaría: cuantificar el valor que hoy tiene la entidad, avanzar sobre la seguridad jurídica de quitar a un privado algo que ya se le vendió y finalmente conseguir los recursos para comprarlo. La posibilidad de adquirir lo que se vendió muy mal es una idea multimillonaria, que ahora esgrime el perottismo.

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Miércoles 21 de Agosto de 2019
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