Rosario
27-03-2019
"El derecho a la salud es lo contrario a la mercancía"
El secretario de Salud de la Municipalidad de Rosario, Leonardo Caruana, defendió las políticas sanitarias que desde hace 30 años lleva adelante el socialismo en la ciudad y cuestionó la Cobertura Universal de Salud (CUS) que impulsa el gobierno de Cambiemos: "Donde se aplicó, aumentó la brecha para poder acceder a la salud".

 

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Pablo Makovsky | Cruz del Sur

 

En mayo del año pasado, en el marco de los debates parlamentarios en torno a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, Leonardo Caruana –secretario de Salud de la Municipalidad– expuso en el Congreso y recorrió los medios nacionales cuando se conoció el dato de que en Rosario no hay muertes maternas por abortos desde 2012. En la ciudad, la palabra de Caruana se deja oír desde hace tiempo y muchos alentaron una posible candidatura suya a un cargo ejecutivo en estas elecciones. Es que el médico, a cargo de uno de los mejores sistemas sanitarios públicos del país, no es sólo un profesional especializado, también es un político con voz propia, capaz de opinar sobre los aspectos más técnicos de la salud como de proferir opiniones contundentes en defensa del derecho a la salud y contra su mercantilización a través de proyectos como el de la Cobertura Universal (CUS) impulsada por el gobierno nacional de Cambiemos. Para Caruana, el proyecto de Salud que rige en la ciudad desde hace 30 años, es hoy revalorizado frente al fracaso de las políticas nacionales.

 

—Cuál es la situación hoy día con las vacunas, ¿envía Nación las dosis necesarias para cubrir el calendario de vacunación?

 

—En este tema y la incertidumbre que se da por el tiempo de llegada no es separable de un posicionamiento general que tiene la secretaría de Salud de la nación en relación a la provisión de insumos y en relación a lo que tienen que garantizar generalmente una secretaría de Salud nacional, antes ministerio. Lo que primó en estos últimos años es la incertidumbre y la no previsión, y eso hace que sea mucho más compleja la gestión de los gobiernos locales en relación a la planificación. Lo que está pasando con vacunas es que al agotarse stocks en algunos lugares comienza a haber contactos tardíos con la población. Más allá de que tenemos información de que puede estar llegando en los próximos días algunas de las vacunas, lo que pasó en estos últimos meses es que como llegan sólo algunas se generan dificultades en el trabajo. Pero si uno mira el bosque en su conjunto lo que primó en estos dos años son delegaciones, una desresponsabilización del gobierno nacional en relación al alto costo, a incluir salud, a no hacerse responsables de lo que pertenecía al área del ministerio de Salud de la Nación y hoy por cambios de dependencia de los programas, por transferencias a las provincias se retrasen tratamientos, o se retrasan colocaciones de prótesis que hace más difícil el trabajo y el gobierno provincial o los municipales tienen que decidir asumir la compra de ese insumo.

 

—¿De eso trata convertir un ministerio en secretaría?

 

—El corolario de todas estas imprevisiones e incertidumbres tiene el sello de esa transformación, eso es lo que le da el debilitamiento del rol rector que tiene que tener un ministerio en un país donde las inequidades regionales son importantes: no es lo mismo ciertos distritos ricos que otros. En ese sentido, desdibujar el rol del estado nacional y transformar el ministerio de Salud en secretaría, que ya no es parte de la discusión en el gabinete, desnuda la matriz ideológica del proyecto Cambiemos, de cómo piensa los derechos: si la salud es un derecho o una mercancía. Porque si pensamos que es una mercancía comenzamos con las capacidades de pago, el aseguramiento, en la Cobertura Universal de Salud (CUS), que son los planteos del gobierno nacional. Nosotros asumimos un camino distinto desde hace muchos años. En los 90 también pasó en la provincia de Santa Fe, y en Rosario se eligió el camino inverso: crear infraestructura pública y asumir que el estado tiene que tener un rol de conductor, no de único actor pero sí conductor y rector de los procesos del acceso del derecho a la salud.

 

—¿En ese plan es importante el rol del laboratorio Industrial Farmacéutico provincial (LIF) y el de especialidades medicinales (LEM) de la municipalidad?

 

—Claro, el hecho de potenciar los laboratorios de producción pública tienen que ver con esto. Cuando asumís la salud como derecho y el medicamento como un bien social, tener un soporte como son los laboratorios públicos permiten otra amortiguación cuando hay crisis económicas que hacen mucho más sustentable el sistema de salud.

 

—Mencionabas la CUS –que impulsó el gobierno de Cambiemos a nivel nacional desde el año 2016–: es un proyecto que privatiza o carga sobre los hombros de cada ciudadano su cobertura de salud.

 

—Sí, la Cobertura Universal de Salud forma parte de recetas de los organismos internacionales. En general no tuvieron impacto ni mejoramiento del acceso a la salud de la población que más lo necesita, todo lo contrario, en los países donde se ha aplicado aumentó la brecha y la distancia para poder acceder porque no se trata de financiar aquellos servicios, sino de esperar a que la gente se enferme para poder facturar esas consultas. Para mí hablar de sistemas universales es hablar de políticas más integrales: la organización y la atención de la población que se enferma. Cuando uno desarrolla sistemas de salud pública basados en derechos hay que pensar en sistemas de información claros, cuando hay una epidemia tiene que haber un estado rector y conductor y, fundamentalmente trabajar en prevención y promoción de la salud, cosa que la cobertura universal no hizo en otros países. Y asociado a este desdibujamiento del rol rector del ministerio que se ha dado no creemos que sea una buena combinación.

 

—¿Cómo analizan epidemiológicamente el resurgimiento de enfermedades que estaban casi erradicadas, como los casos de sarampión que se han dado? ¿Hubo fallas en la prevención, influyeron los movimientos antivacunas, son casos aislados?

 

—Son distintas problemáticas, están enfermedades como el sarampión pero también las transmitidas por el mosquito aedes (aegypti) en las que lkas condiciones ambientales hacen que la aparición y propagación sea diferente a la de años atrás. La gran conectividad con los países donde tienen mayor circulación hace que cada una tenga su especificidad. Pero sí es cierto que a veces hay cierta naturalización de problemas y enfermedades que ya no se ven y eso hace que los porcentajes de vacunación, como se han dado en ciertos países hayan bajado y cuando comienza a aumentar la población no vacunada el riesgo de que aparezcan esas enfermedades es mayor. Ese es uno de los orígenes del sarampión. La provincia de Santa Fe es una de las que más y mejores coberturas de vacunación tiene por el hecho de tener esta infraestructura y su lógica preventiva.

 

—¿Qué cantidad de rosarinos se pasó a la salud pública porque ya no puede pagar una prepaga o perdió su trabajo y su obra social?

 

—Empezamos a monitorear desde el año 2017 este incremento que notábamos en los centros de salud barriales de apertura de historias clínicas que siguieron aumentando durante todo 2018. Calculamos unas diez mil historias familiares abiertas. Esas historias las abrimos a partir de la persona que se contacta, pero nuestra intervención es familiar, eso nos da una incorporación al sistema de casi 40 mil personas, de las cuales casi el 60 por ciento es gente que perdió la obra social. El otro porcentaje es el que teniendo alguna prepaga u obra social va a compartir algún medicamento, alguna prestación al efector público por el propio reacomodamiento de la economía familiar en contextos de crisis. O sea que el mayor porcentaje es gente que perdió el trabajo y se incorpora al sistema. Y el resto son quienes aún teniendo una cobertura va a buscar algún medicamento. Medimos esto durante un año y también medimos las solicitudes de medicación crónica, gente que viene a buscar medicamentos para diabetes, hipertensión, problemas cardiológicos o el colesterol y aumentó también entre el 7 y el 11 por ciento, a veces un 15. Y eso coincide con la disminución –dicho por el propio colegio de farmacéuticos– de la venta de medicamentos en las farmacias. Ese es el panorama numérico.


—¿Y qué áreas sienten además este impacto de la crisis?

 

—Si le agregás que entre la población que pierde el trabajo o está en una situación de crisis aumenta también la posibilidad de enfermar, porque cuando uno está mal subjetivamente aumentan los conflictos intrafamiliares, aumenta el consumo de alcohol o psicofármacos. Una persona que pierde el trabajo es más vulnerable y hace que también consulte por problemáticas relacionadas con la salud mental o con crisis de contracturas musculares, cefaleas, hipertensión o diabetes que se descompensa. Y así hay que aumentar permanentemente partidas presupuestarias. Tuvimos que hacer más lentas algunas obras en 2018 para no dejar de asistir a quienes lo necesitan, pero es una preocupación que todo esto que pasó en 2017 y 2018 coexiste con estas delegaciones nacionales de responsabilidades sanitarias.

 

—Estuviste a punto de competir por un cargo electivo, ¿cuál es tu opinión de la actual situación política?

 

—Creo que la matriz ideológica del proyecto Cambiemos da cuenta de una política que piensa a las personas como una variable de ajuste y en ese sentido las problemáticas sociales quedan subordinadas al reacomodamiento y los equilibrios fiscales. En ese sentido, el desarrollo de un gobierno local de 30 años, uno provincial del FPCyS ha demostrado que se puede transformar el estado con eficacia y eficiencia pero con una perspectiva de trabajar con la población dentro del sistema. Por eso, más allá de que hay que revisar dificultades y desafíos, también hay que defender lo que tenemos, porque en algún momento esta Argentina tuvo trenes y hubo cosas que se perdieron y se naturalizaron. Y cuando uno piensa el derecho a la salud, la educación, que hacen al desarrollo de las personas socialmente es un valor constituido y sólo lo garantiza un proyecto de gobierno que hizo eje en estas políticas. Veo que hay una revalorización de estos proyectos en relación al fracaso de las políticas nacionales.

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