Sociedad
05-03-2019
Saga de muerte: los sospechosos de siempre

Cuatro ataques dejaron seis muertos y siete heridos durante el fin de semana. Como una de las víctimas era el suegro del Pollo Bassi, las miradas apuntaron de inmediato al clan Cantero. Estiman que los hechos están vinculados.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

Aquietada la nueva saga de intimidaciones públicas y amesetada la tasa de homicidios durante los dos primeros meses del año, la llegada de marzo fue a plomo limpio: seis muertos y siete heridos en cuatro hechos que aparecen vinculados, todos en el sur y el sudoeste, en 48 horas. Los investigadores ven detrás la clásica sombra de Los Monos, en especial porque una de las víctimas era suegro de Luis “Pollo” Bassi, el hombre al que el clan de La Granada le adjudica haber estado detrás, en mayo de 2013, del crimen de su líder, Claudio “Pájaro” Cantero, aunque la Justicia no lo haya probado. Pero también porque en la información de calle saltan nombres vinculados con el secuestro del comerciante gitano Colián Miguel, algunos de ellos bajo investigación también por el crimen de Cristian Enrique en barrio Cabín 9, en la zona oeste.

 

Presumen que esta vez la conmoción pública se dio con otro formato, los atentados espectaculares, que buscan dar un mensaje, ya no baleando los frentes de edificios y viviendas sino, por ejemplo, atacando a mansalva con una ametrelladora a más de una decena de personas reunidas en una calle de la Vía Honda: ejecutaron a una chica de 16 años que se ganaba la vida con el narcomenudeo y a un hombre de 50, quien al parecer había ido a comprar droga. Y dejaron siete heridos, muchos de ellos niños, una de los cuales seguía internada en grave estado.

 

En la noche del viernes, desconocidos que iban en un Chevrolet Corsa bajaron de un Chevrolet Corsa al menos con una ametralladora y encararon a una chica de 16 años, Emilse Sosa, quien estaba rodeada por una decena de sus familiares frente a su casa de pasaje 1801 y Manantiales, en la Vía Honda. La ejecutaron de una ráfaga y luego abrieron fuego contra el resto de los presentes. Miguel Quintana, de 50 años, cayó agonizante a unos pocos metros y murió horas después en el Heca. Una niña de 5 años seguía internada grave ya que un plomo le dio en la cabeza. En un cartel que podía observarse en la cuadra al día siguiente, según relevó el diario El Ciudadano, alguien escribió con tiza tras la masacre: “No se vende más droga”.

 

En la mañana del lunes, la Policía de Investigaciones desarrolló ocho allanamientos en busca de los tiradores, todos ellos en la zona sudoeste. Detuvieron a un joven de 24 años y un hombre de 34, a quienes les incautaron una pistola 9 milímetros, otra 40 y un revólver 38; también celulares que podrían vincular a los autores materiales con los intelectuales de este ataque y de otro, sucedido en la tarde del sábado.

 

Eduardo Cisneros, de 70 años, y su pareja, Gloria Larrea, 14 años menor, tomaban mates en la puerta de su vivienda ubicada en los monoblocks del Parque del Mercado, en Isola al 300 bis, a pocos metros del límite entre ese Fonavi y el barrio Municipal, que domina el clan Caminos, aliado de Los Monos.

 

Frente a ellos paró un auto, también Chevrolet Corsa, desde el que alguien les bajó un cargador de nueve milímetros. A Cisneros, policía retirado que había sido uno de los fundadores del gremio de uniformados nunca reconocido Apropol, le metieron al menos cinco tiros, mientras estaba sentado en una reposera. Su pareja, que estaba sentada enfrente, también recibió plomos fatales.


Cisneros es padre de una joven que es la actual pareja del Pollo Bassi, acérrimo enemigo de Los Monos desde el crimen del Pájaro Cantero. Una hipótesis es que esta ejecución forme parte de la saga de venganzas que ya alcanzó al padre y a dos hermanos de Pollo, asesinados en ataques adjudicados a Los Monos. Otra, que también integre la seguidilla de enfrentamientos históricos por narcomenudeo en esa zona donde la guerra de los Caminos contra el clan Funes dejó un reguero de muertos en los últimos tres años.


Pero hubo otros dos homicidios que la pesquisa no descarta estén vinculados: Horacio Pino, de 57 años, fue herido de muerte en Nahuel Huapi al 4800 cuatro horas después del ataque en la Vía Honda, en un lugar separado por apenas diez cuadras. En las cercanías fueron detenidos dos jóvenes con una pistola calibre 22 adaptada para disparar ráfagas. El hombre había cumplido condena por narcotráfico y esa pista relacionaba su ejecución con el ataque previo.

 

En la noche del sábado Matías Gobernatore, un villagalvense de 18 años, fue abordado cuando descendía de Circunvalación en calle Cereseto, también en zona sur. Lo bajaron a tiros de la moto y quedó muerto en el lugar. Junto a él estaban las pertenencias, por lo cual descartaron el robo.


Tras la saga fatal y los allanamientos del lunes, el jefe de la Policía de Investigaciones Marcelo Albornoz, se manifestó optimista por los datos de calle que derivaron en la detención de dos sospechosos y también por la incautación de los celulares, que permitirá profundizar la pesquisa.

 

Según le dijo a La Capital, los autores intelectuales “están en Coronda”, en sintonía con el ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, quien volvió a quejarse de que no haya un régimen especial para los presos considerados de alto perfil, ya que pese a estar detenidos los líderes de las bandas siguen operando detrás de las rejas.

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