Sociedad
27-02-2019
La hermana menor

Comenzó el debate oral que tiene en el banquillo a nueve personas, entre ellas Yanina Alvarado, hermana de Esteban, y su pareja, acusadas de comercializar cocaína, marihuana y drogas sintéticas en Rosario, Roldán y Carcarañá.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

Los vínculos de Esteban Lindor Alvarado con el narcotráfico no han sido probados. Más allá de los videos que mostraban una avioneta y que le fueron incautados en un penal bonaerense –donde cumplía sentencia como jefe de una asociación ilícita dedicada al robo y desguace y melliceo de autos– y a la condena de su hermano en la provincia de Córdoba por liderar una banda interprovincial que contrabandeaba marihuana desde el Paraguay para exportarla a Chile, ahora su hermana, Yanina Alvarado, y su cuñado, Fabricio Lorincz, están sentados en el banquillo junto con otras siete personas en un juicio oral por la comercialización de cannabis, cocaína y drogas sintéticas en Rosario, Roldán y Carcarañá.

 

El debate oral se lleva adelante desde el jueves pasado ante el Tribunal Oral Federal N° 3, donde el fiscal Federico Reynares Solari los acusa de narcotráfico ante los magistrados Eugenio Martínez Ferrero, Osvaldo Facciano y Ricardo Vázquez.

 

Para la pesquisa que encabezó el entonces fiscal federal Mario Gambacorta, había en realidad dos organizaciones que fueron desbaratadas en diciembre de 2014 y que actuaban en conjunto. Por un lado un grupo liderado por Lorincz y Gustavo Ramírez traficaba marihuana y cocaína en la ciudad y algunas localidades vecinas y un nucleamiento que actuaba a las órdenes de Miguel Lotufo expendía LSD, éxtasis y ketamina a sectores de buen poder adquisitivo en el centro de Rosario.

 

Pese a que al momento de los allanamientos ordenados por el magistrado Carlos Vera Barros a la Policía Federal y a la Policía antinarcóticos provincial no se avanzó sobre Esteban Alvarado, hoy imputado por el secuestro y asesinato del prestamista Lucio Maldonado, en su momento voceros del Ejecutivo santafesino estimaron que en las escuchas había elementos que pudieron haber profundizado en su rol dentro de esta organización.

 

Esos indicios quedaron en evidencia el viernes pasado en los Tribunales de Oroño al 900 con dos escuchas en las que los interlocutores mencionan a Alvarado. En una de las comunicaciones, Lorincz nombró a su cuñado como una carta de presentación para que Ramírez no tuviera problemas con el clan Villalba, asentado en barrio Tango, ubicado al oeste del Mercado de Concentración de Fisherton, y vinculado con Alvarado.


Ramírez le pregunta sobre los Villalba, algunos de cuyos integrantes cumplen condena por narcotráfico, y le dice que él había oído que estaba banda estaba “habilitada por el Esteban”. A lo que el verborrágico Lorincz lo minimiza: “Nada que ver”. Y le sugiere un parlamento a la hora de que este clan le pida explicaciones por accionar en su territorio. “El que te baja es el cuñado del Esteban”, le dijo.

 

En otra escucha, Lorincz le preguntó a su pareja, Yanina Alvarado, si había ido a ver a la cárcel a su hermano, quien había sido detenido en agosto de 2012 por orden de la Justicia bonaerense, y le había contado sobre el clan Villalba, a lo que la mujer le contesta: “Después lo hablamos”. Al momento de la investigación que lo mandó preso por narcotráfico, Lorincz cumplía condena domiciliaria por una portación de arma de fuego.

 

Aquellos 25 procedimientos del 20 diciembre de 2014 se desarrollaron tras una pesquisa de un año. El resultado fue la incautación de más de dos kilos de cocaína, unos diez kilos de marihuana, algunas pastillas de éxtasis, 1.700 dosis de LSD y también elementos de corte para estirar el clorhidrato.

 

La vivienda de Yanina Alvarado fue allanada a fines de noviembre pasado en el marco de la investigación por el crimen de Lucio Maldonado, asesinado el 11 de ese mes y cuyo cuerpo fue descartado a la vera de la autopista a Buenos Aires con tres balazos y un cartel con la leyenda “Con la mafia no se jode”. Para los investigadores, Esteban Alvarado ordenó la ejecución. El posible móvil: le había advertido a Maldonado que no adquiriera un terreno en un loteo de Pueblo Esther porque lo compraría él. La víctima no le hizo caso.

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