Deporte
11-02-2019
El otro clásico
Como cada vez que se cruzan Newell's y Central se juega otro partido fuera del marco del estadio. Las acusaciones de los dirigentes de Central respecto de una irregularidad en el vestuario visitante; la presencia de polvo blanco presuntamente tóxico despertó infinidad de interpretaciones y una versión oficial que deja dudas.
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La igualdad del clásico entre Newells y Central sin goles aplacó un poco los ánimos caldeados del inicio del domingo. El vestuario visitante del estadio leproso pasó a segundo plano cuando la pelota rodó.  Sin embargo, el hecho debe considerarse como un asterisco. Al margen de los 18 detenidos por querer colarse sin entradas, descartando los afiches y los ploteos que demanda el folclore, que alguien haya ingresado al vestuario visitante a tirar un polvo blanco (sea lo que sea) sin que nadie lo notara y sin que el operativo de seguridad lo advirtiera en un episodio para destacarse.

El problema es que cada hecho tiene un relato dependiendo de quién cuente la historia. Ya no existe el hecho en sí, es difícil saber si algún día existió o solo asistimos a los relatos que de él se hicieron.Lo concreto es que hubo un polvo presuntamente tóxico esparcido por el recinto que debía ser habitado ocasionalmente por los jugadores de Central.

Los dirigentes del club de Arroyito, ateniéndose a lo expresado por los utileros, indican que de encontraron con un espacio inhabitable que les provocó nauseas, ardor en los ojos y sequedad en la garganta.Si las consultas van para otro lado, el bando rojinegro suponen la hipótesis de un autoatentado para sembrar dudas y sacar ventaja.

También hay una versión oficial, la cual minimiza el asunto. Cuentan que se trató de talco y que los químicos utilizados para limpiar ese polvo generaron las condiciones que describieron los utileros auriazules. El coordinador de Seguridad deportiva de Santa Fe, Diego Maio, aseguró que tienen "indicios de quién fue la última persona que entró en el vestuario visitante, quien podría ser sospechada de cometer el delito de entorpecimiento de un espectáculo público", aseguró.

Respecto del episodio que provocó gran confusión, el funcionario explicó que “en una primera observación se trata de talco” y aseguró que “lo que sucedió es que el personal de limpieza cuando fue a limpiarlo usó un químico muy fuerte que tiene amoníaco y generó un olor muy fuerte”. Lo que no encaja en el relato es que los utileros acusaron estar afectados al ingresar al vestuario, antes de que empiece a limpiarse la zona y provocar ese olor tan fuerte al mezclar los productos. Si sólo fuese talco, ¿cómo ese producto pudo afectar a las personas al ingresar?

Maio contó que el vestuario no fue revisado antes del hecho porque no les facilitaron las llaves de acceso: “Se dejó a un policía en el lugar, de custodia. Cuando aparecieron las llaves fue cuando llegó la utilería de Rosario Central, que fue tres horas antes de la llegada de los jugadores”, dijo el funcionario.

Cada quien tira agua para su molino, se prioriza la demagogia para con sus propios hinchas con el objetivo de asegurar futuros votos, no se pide justicia sino evitar que la injusticia sea en nuestra contra. Así se suceden los hechos y las versiones tienen múltiples interpretaciones.

Lo concreto es que las dudas amenazan, no hay respuestas uniformes y libres de grietas, la verdad es tal según el ojo con el que se lo mire. Así, mientras las dirigencias actuen como hinchas y no como directivos, será difícil empezar a construir otro fútbol en Argentina.

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