Política
30-01-2019
Peronismo On Demand

Dos grandes expresiones del justicialismo buscan diferenciarse entre sí para llegar con chances a las internas abiertas del 28 de abril: por un lado Omar Perotti, por el otro el kirchnerismo light de María Eugenia Bielsa. El rossismo, por ahora, es un convidado de piedra pero tienen un mayor nivel de diálogo con el rafaelino que antes cuestionaron por votarle muchas leyes a Macri.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

El enojo del kirchnerismo rossista con María Eugenia Bielsa viene de larga data y ese sentimiento es recíproco. Las acusaciones cruzadas entre los bandos fue una constante en la relación y allí radica una de las grandes grietas dentro del PJ. Por eso no llama la atención que dirigentes ligados al ex ministro de Defensa de la Nación hablen en mejores términos con Omar Perotti.

 

Entre otras cosas, a Bielsa no le perdonan que haya acusado a Agustín Rossi (y en aquel momento a Luis Rubeo) de tener un acuerdo con el socialismo en 2011 y que haya renunciado a su banca de diputada con ese argumento. También recuerdan que fue ella quien bajó el cuadro de Evita de la sala de la presidencia del Senado cuando fue vicegobernadora de Jorge Obeid.

 

Un dato de color, que no es menor, es que la madre del diputado kirchnerista Leandro Busatto fue una de las personas que más cuestionó a Bielsa por lo que hizo con el cuadro de Evita. Esa histórica dirigente del peronismo capitalino era empleada de la Legislatura en aquella época y fue una de las más molestas con la decisión de la entonces vicegobernadora.

 

Hay otros dirigentes que recuerdan que MEB nunca se afilió al justicialismo y que es mucho más comprensiva y dialoguista con dirigentes de otros partidos que con sus pares del PJ. “Solo necesita al peronismo para sus fines personales, porque nunca se le vio espíritu de cuerpo cada vez que la necesitamos o que era importante su presencia”, dijo un dirigente joven vinculado a Rossi.

 

Muestra de ello, agregó la misma fuente, fue que cuando le pidieron que sea candidata en representación del Frente para la Victoria prefirió no hacerlo con la excusa de respetar su mandato. Pero cuando tuvo un mandato popular para respetar, como ser diputada provincial, dio el portazo ante la falta de muñeca para comandar las tensiones dentro justicialismo.

 

También señalan que ni en la vicegobernación ni en su corto paso por Diputados tuvo la capacidad de instalar políticas públicas de significancia. “Su impronta en la gestión estuvo más ligada a sus declaraciones o sus silencios que a sus acciones; si hoy preguntamos qué hizo en su paso por la administración pública nadie recuerda ni un solo proyecto”, indicó el rossista.

 

El frente K

 

Con La Cámpora también hay un frente de batalla. Cristina Fernández de Kirchner la llamó a Bielsa para que encabece una lista de diputados nacionales pero desde Buenos Aires venía el resto de la nómina con alta preeminencia de dirigentes camporistas. Eso no fue aceptado y recién este año, para diferenciarse de la ex presidenta, María Eugenia Bielsa contó el hecho por primera vez a un periodista de revista Crisis.

 

Cerrar listas de diferentes categorías en toda la provincia es una experiencia para nada sencilla, más aún cuando el perfil de candidato que quiere MEB para su construcción poco tiene que ver con el justicialismo santafesino. Confía en que los jóvenes le aporten militancia y territorialidad, y tiene apenas un puñado de personas en las cuales deposita su agenda.

 

Entre esos pocos está Diego Giuliano. Se trata del ex concejal de Rosario y ex secretario parlamentario en la Cámara de Senadores de Santa Fe. El reconocido abogado fue edil por el PRO y luego se pasó al Frente Renovador, ahora volvió a dar vuelta sobre su eje y forma parte del equipo de trabajo de María Eugenia Bielsa en sus recorridas por la provincia.

 

Confianza ciega

 

Omar Perotti, en tanto, sabe que cuenta con el respaldo de los senadores peronistas, de intendentes y presidentes comunales de distritos de mayor importancia, de dirigentes de larga data en el PJ y hay un acuerdo de no agresión con Agustín Rossi. “Bielsa no puede juntar 8.000 fiscales para las PASO, pero desconozco qué lectura hace del proceso electoral”, aventuró un diputado perottista.

 

El actual senador nacional está confiado en poder pasar sin mayores sobresaltos la interna y desde su sector dejan entrever que María Eugenia Bielsa ya cerró un acuerdo con Ciudad Futura y Carlos Del Frade para que éstos sean colectoras de su candidatura pero por fuera del peronismo. Del Frade dijo en los últimos días que no participarán de un armado dentro del justicialismo santafesino.

 

Pero aclaró que en el frente que están armando a nivel provincial no presentarán fórmula de gobernador y vice. Eso alimenta la sospecha de que lo hacen con el firme propósito de ser funcionales a la candidatura de María Eugenia Bielsa. Quien se había mostrado reacio a sumarse a dicha estrategia –pese al interés en la figura de la ex vicegobernadora– es el diputado provincial Rubén Giustiniani.

 

En el equipo del rafaelino el único problema latente no pasa por su construcción sino por la polémica que se desató con Alejandra Rodenas. La diputada nacional del PJ es mencionada como su compañera de fórmula, pero sobre ella pesa un escándalo que está ligado a un grupo delictivo dedicado al lavado de activo, al narcotráfico y a homicidios.

 

Rodenas es la protegida de los senadores del peronismo y éstos ya señalaron a Perotti que la quieren como postulante a vicegobernadora. Sin embargo, hay dudas porque en un allanamiento de Prefectura en la zona de islas frente a Victoria –a comienzos de diciembre pasado– habrían detectado a la legisladora en la casa quinta que pertenecería a un capo narco.

 

No hubo desmentidas oficiales ni extraoficiales, solo la necesidad de que el tema salga de agenda y tome el menor vuelo posible en los medios. Desde hace dos meses Rodenas se llamó a silencio y no hace declaraciones públicas, mientras los senadores le recuerdan a Perotti que cumpla su palabra y la lleve como compañera de fórmula.

 

Así las cosas, estas dos grandes expresiones del PJ buscan diferenciarse entre sí para llegar con chances a las internas abiertas del 28 de abril: por un lado Omar Perotti, por el otro el kirchnerismo light de María Eugenia Bielsa. El rossismo, por ahora, es un convidado de piedra pero tienen un mayor nivel de diálogo con el rafaelino que antes cuestionaron por votarle muchas leyes a Macri.

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