Sociedad
16-01-2019
Doce años preso por quemar a su ex
A cinco años de que un hombre prendiera fuego a su ex pareja en la misma casa en la que vivía con su hija, la justicia lo condenó por lesiones, dolo homicida y violencia de género, extendiendo la condena cuatro años más que la del tribunal original.

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Carina Ortiz

Alicia y su agresor –un remisero de 58 años– estuvieron 8 años en pareja, fruto de esa relación nacieron dos hijos pero el vínculo se volvió insoportable tras la llegada de los niños. De la violencia verbal, el hombre pasó a los golpes. Se separaron y volvieron a compartir el techo en varias oportunidades hasta que Alicia dijo basta. Pero él no aceptó la decisión y las escenas de celos no se hicieron esperar. Una tarde de febrero de 2014 un problema en una casa vecina hizo que Alicia recurriera al padre de sus hijos. Supuestamente llegó para ayudarla pero una discusión terminó con Alicia prendida fuego en el baño de la casa. La mujer se salvó gracias a una vecina y los médicos que le brindaron los primeros auxilios. Estuvo más de un mes internada en terapia intensiva y otro tanto en sala. El hombre finalmente fue detenido y el caso llegó a juicio. Un tribunal oral lo condenó a 8 años de prisión por lesiones profundas, agravadas por el vínculo y producidas en un contexto de violencia de género. Pero la Cámara Penal modificó la calificación a tentativa de homicidio y elevó la condena a 12 años. La defensa no se quedó de brazos cruzados e intentó un nuevo recurso. Esta vez, otra sala de la Cámara Penal revisó la decisión y confirmó el fallo a fin de diciembre, al entender que hubo dolo homicida y la víctima solo se salvó por la intervención de terceras personas.

El 22 de febrero de 2014 el barrio de Alicia estaba convulsionado. A su vecino lo señalaban por un homicidio y se corría el rumor de que le iban a prender fuego la casa, ubicada en Rodríguez al 4200, que linda con la de Alicia. Desesperada por la situación la mujer recurrió a su ex pareja para que la ayude a evitar que el fuego se propague a su vivienda. El remisero con el que había convivido varios años y al que había dejado por violento, llegó supuestamente a ayudarla.

El ataque


Pero la cordialidad duró poco, comenzaron a discutir y Alicia le dijo que se fuera pero Rubén Néstor Gauna no lo hizo. Entonces la mujer se metió al baño, pensaba darse una ducha y esperar que no estuviera al salir. En la casa también estaba la hija más grande de la pareja, por entonces de 7 años. Mientras Alicia se desvestía para meterse al agua se abrió la puerta. Detrás de la cortina se encontró con Gauna.

Un instante después Alicia estaba rociada en alcohol y envuelta en llamas. Gauna la tiró al piso y cerró la puerta a sus espaldas mientras la carne de Alicia se quemaba. El agresor salió de la casa dejando a la pequeña dentro de la vivienda. Los gritos de auxilio de Alicia alertaron a una vecina que logró entrar a la casa y auxiliarla mientras los pedazos de piel y la botella de alcohol se juntaban en la rejilla del baño, contó la víctima.

Alicia estuvo más de un mes internada en coma inducido y otro tanto recuperándose en la sala del hospital, finalmente se fue con una internación domiciliaria hasta que obtuvo el alta definitiva, pero las secuelas le quedaron marcadas en el cuerpo y en su psiquis. Dos meses después el remisero fue detenido aunque salía a trabajar hasta que quedó libre, no faltó oportunidad de cruzárselo en la calle. La Fiscalía lo acusó por el hecho y finalmente el caso llegó a juicio oral después de 4 años.
Rubén Néstor Gauna se sentó en el banquillo de los acusados. El 12 de abril del 2018 los jueces Juan Carlos Curto, Facundo Becerra y Eleonora Verón lo condenaron a la pena de 8 años de cárcel por el delito de lesiones graves agravadas por el vínculo y por producirse en contexto de violencia de género.

La querella a cargo del equipo de abogados del Centro de Justicia Penal (CAJ) apeló la decisión. La revisión quedó en manos de los camaristas Carina Lurati, Daniel Acosta y José Luis Mascali quienes modificaron la calificación legal por la que Gauna fue condenado. Entendieron que no hubo lesiones graves sino tentativa de homicidio agravada por el vínculo y elevaron la condena en 4 años de cárcel.

Pero la defensa de Gauna no se quedó con ese resultado y presentó un nuevo recurso para que otro grupo de camaristas revisara la decisión. Esta vez, los jueces Javier Beltramone, Carlos Carbone y Georgina Depetris –ésta última se abstuvo en la votación por los votos concordantes de sus colegas– votaron a favor de la confirmación del fallo.

Fundamentos


El camarista Beltramone tuvo la voz cantante y explicó que la discusión giraba en torno a la calificación legal del hecho, es decir si se trató de una tentativa de homicidio o de lesiones graves y descartó de plano el pedido absolutorio de la defensa de Gauna que hablo de un autoflagelo lo que para el magistrado fue cuanto menos desatinado.

El juez explicó que el testimonio de la víctima se corresponde con las pruebas científicas y el jefe de bomberos dijo que las quemaduras ocurrieron por el líquido arrojado por un tercero. Beltramone resumió que fue Gauna quien entró al baño, roció a la víctima con alcohol, la prendió fuego y se fue de la casa dejando a Alicia y la niña encerradas lo que admite la existencia del dolo homicida sin ninguna duda, explicó.

Alicia se salvó milagrosamente gracias a la providencial actuación de su vecina en un primer momento y de los médicos que le brindaron los primeros auxilios después, dijo. A lo que agregó que el agresor usó alcohol para rociar a la víctima, un medio idóneo para producir la muerte.

Beltramone entendió probada la existencia de un vínculo altamente violento dónde Alicia denunció sin mayor suerte a su agresor, de hecho ella misma terminó condenada a 6 meses de prisión en suspenso por un hecho que ocurrió un mes antes del ataque cuando Gauna llegó a su casa, comenzó a empujarla y amenazó con llevarse a sus hijos. Ella le pegó en la cabeza con un caño y él la denunció.

Beltramone tuvo en cuenta todas estas circunstancias y también la Convención de Belém do Pará –para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer– que fija un nuevo paradigma que, poco a poco se va haciendo presente en el consciente colectivo, aseguró.

En base a esta perspectiva, que define la violencia contra la mujer, establece su derecho a vivir una vida libre de violencia y la destaca como una violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales el juez evaluó el caso.

Entendió que el contexto violento existió y a pesar de que Alicia estaba separada desde hacía tiempo y lo había denunciado en algunas oportunidades aún se encontraba inmersa en un contexto de violencia psiquica y física por su ex pareja que tuvo dolo homicida aquella tarde de febrero de 2014 cuando la prendió fuego. Por lo que decidió respaldar la decisión y confirmar la condena de 12 años impuestas a Rubén Néstor Gauna, decisión que prevaleció por mayoría.

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Viernes 26 de Abril de 2019
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