Sociedad
08-01-2019
Borrar con el codo lo que se escribe con la mano
El Gobierno nacional se regocija en su discurso respecto de la necesidad de combatir la violencia y sacar a los chicos de la calle, pero ahoga a los clubes de barrio, que son el lugar más cercano y el ideal para que eso ocurra. Al club Talleres de Villa Diego le llegó una boleta de gas de 430 mil pesos. Y no es el único.
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Al margen de la promesa inclumpida e imposible de "Pobreza cero" y de tantas otras con el mismo resultado, el Gobierno nacional suele vanagloriarse discursivamente en la necesidad de sacar a los chicos de la calle, de separarlos de la marginalidad, de incluirlos, pero al mismo tiempo cierra todas las puertas posibles para que ello ocurre.

Los clubes de barrio son el principal espacio -y el más cercano- para evitar que los jóvenes y los chicos pequeños estén en la calle a merced de tentaciones indeseables. Pero los están ahogando con los servicios. Esta semana, el club Talleres de Villa Diego, entidad popular por antonomasia, situado en un espacio geográfico de mucha necesidad, recibió una boleta de gas de 430 mil pesos. Y por si fuera poco, venía de lograr un convenio para pagar las abultadas boletas de la temporada de invierno.

De este modo, es muy dificil que el club pueda seguir regularmente con todas sus actividades. Eso supondría dejar de recibir a los chicos que habitualmente encuentran en la institución no solo un refugio deportivo sino también social.

La entidad recibe a unas dos mil personas en doce disciplinas distintas y ahora ven complicada la continuidad de algunas actividades como la pileta climatizada en los próximos meses.

En la ciudad de Santa Fe ocurre más o menos lo mismo. El Club Regatas, que no solo realiza actividades para sus asociados sino que presta las instalaciones a diversas entidades; entre ellos a colegios para chicos con discapacidad que utilizan la pileta; le llegó una boleta de 100 mil pesos y como no pudieron pagarla se lo cortaron. Con lo que la pileta en la última temporada antes del verano estuvo inutilizable.

Unas 140 instituciones de toda Santa Fe se reunieron en octubre del año pasado para diseñar una estrategia que les permita afrontar las dificultades que les plantea no solo la escalada de los servicios sino también la quita de subsidios.

Existe una ley nacional de promoción de los clubes de barrio aprobada en diciembre de 2014 pero todavía no fue reglamentada y, como suele suceder, ahora está paralizada.

Aquella reunión se dio en el club Universitario de Rosario y estuvieron presentes algunos legisladores para tomar nota del conflicto. Pero por ahora, la realidad los golpea cada vez más fuerte.

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