Sociedad
27-12-2018
Un tesorero condenado por fraude

Estaba a cargo de las finanzas de la cooperadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario pero al finalizar su mandato una pericia contable lo dejó al descubierto. Entre las facturas truchas había una de 70 mil pesos por “coaching”.

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Carina Ortiz | Cruz delSur

 

Fue tesorero de la cooperativa de la Facultad de Medicina en la gestión que tuvo lugar entre 2007 y el 2010. En 2011, tras la finalización del mandato, surgieron inconsistencias en los manejos económicos y se inició una investigación penal tras una denuncia. Los miembros de la comisión fueron investigados pero solo el tesorero terminó condenado por la Cámara Penal por el delito de administración fraudulenta. El resto buscó una salida alternativa al proceso penal y devolvió fondos. Se estima que el acusado realizó un defalco de medio millón de pesos.


La pericia contable determinó que había facturas fraguadas, recibos truchos y faltantes de los intereses que daban los plazos fijos que tenía la cooperadora. En una primera instancia el hombre había sido absuelto por el beneficio de la duda por la jueza Marisol Usandizaga pero luego la Cámara Penal dio vuelta la decisión y los condenó a 3 años de prisión en suspenso.

 

En 2011 se realizó una denuncia contra todos los miembros de la comisión saliente de la asociación cooperadora tras una auditoría contable de la cátedra de Auditorías de la Facultad de Ciencias Económicas. A través de ella se pudo detectar un faltante aproximado de 500 mil pesos que se advirtió en 4 grandes rubros que hacían a la operatoria de la Cooperadora. También se hizo una pericia oficial sobre el tema.

 

Los denunciantes explicaron que la Facultad no tiene personería jurídica, por lo que sus fondos son administrados a través de una unidad de vinculación tecnológica, es decir la cooperadora que además cuenta con fondos propios.

 

Durante la investigación detectaron pagos inexistentes a proveedores que se justificaban con facturas apócrifas. Según refirieron, las facturas truchas sumaron 258 mil pesos. Por ejemplo se descubrió un servicio de “coaching” por 70 mil pesos que se pagó en efectivo. También había plazos fijos que al renovarse los intereses eran retirados por ventanilla por el tesorero y no ingresaron a la contabilidad entre otras irregularidades.

 

En abril de 2018 Julio Cesar Jozami Barreiro fue absuelto por la jueza Marisol Usandisaga por los delitos de administración fraudulenta aunque la decisión fue apelada por la Fiscalía y la Querella que representa a la Asociación Cooperadora Facultad de Ciencias Médicas de Rosario.

 

Interpretaciones

 

Los camaristas Carina Lurati, José Luis Mascali y Daniel Acosta concluyeron que la jueza de primera instancia hizo una interpretación de los hechos que no coincide con los elementos de cargo. Entendieron que no se analizó correctamente la conclusión de la pericia contable y explicaron que en el fallo de Usandizaga la crítica se dirigió a una empleada administrativa que fue sobreseída.

 

Uno de los argumentos para absolverlo era que no podía asegurarse que toda maniobra fraudulenta pasara por las manos del tesorero pero los camaristas explicaron que Jozami durante el periodo comprendido entre el 1 de febrero de 2007 y 30 de agosto de 2010 realizó 51 depósitos a plazo fijo en un banco privado, siendo muchas de ellas renovaciones de depósitos precedentes pero solo 4 fueron registradas en la contabilidad de la entidad, explica el fallo.

 

Destacaron que Jozami tenía el manejo de las inversiones de la cooperativa entre ellas los plazos fijos y aprovechando de su carácter de tesorero y mediante un acto no permitido extraía lo devengado como intereses, perjudicando a la entidad que representaba, explicaron.

 

“Si bien hábilmente la defensa del imputado pretende llevar el hecho probado con certeza cometido por su asistido a una conducta negligente, a un error vencible, que podría llevar al Tribunal excusarlo del dolo. La contundencia de la pericia contable y los registros bancarios que dan cuenta del accionar personal de Jozami en estas particulares operaciones financieras, no habilitan a semejante propósito”, dice el fallo.

 

Para los camaristas el dolo está acreditado por la asiduidad en el retiro, por la constancia y por la función que cumplía en la entidad. Con estos fundamentos resolvieron revocar la decisión de Usandizaga y condenar a Julio César Jozami Barreiro a la pena de 3 años de prisión condicional por el delito de administración fraudulenta. También deberá fijar un domicilio, someterse al cuidado de la Dirección Provincial de Control y Asistencia Pos Penitenciaria por el mismo plazo de la condena.

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