Deporte
27-12-2018
“Necesitamos mantener vivos a los clubes de barrio”
Mariano Junco, entrenador de Atalaya, repasa no solo su tarea desde la conducción del equipo campeón de la Superliga de Básquet sino la importancia de lo que se hace fuera de la cancha. Viene de ganar tres torneos en los últimos dos años y para cerrar el 2018, metió un triunfo brillante ante Sportivo Las Parejas en el Torneo Federal y lidera la División Santa Fe.
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Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur

 

Los periodistas especializados en Básquet lo mencionan como un trabajador incansable, lo describen como un tipo que vive en el club, puntualizan que le dio, hace tiempo, una idea al equipo y que la mantiene sin descartar cambios circunstanciales que abonan a la teoría de un buen estratega.


Y en la charla se lo descubre como algo más que un entrenador, como alguien que piensa más allá que en el juego puro, como quien encuentra fuera del campo herramientas para hacer crecer al deporte y no solo al suyo. Mariano Junco viene de ganar tres torneos en los últimos dos años con Atalaya, el más reciente fue el título de la Superliga Rosarina, hace apenas poco más de una semana. Y para cerrar el 2018, metió un triunfo brillante ante Sportivo Las Parejas en el Torneo Federal y lidera la División Santa Fe.

 

—¿Hubo un cambio en el último tiempo en el básquet rosarino?

 

—De a poco algunas cosas van mejorando. Si bien las finales ya se habían jugado en estadios como los de Newell’s o Sportivo América, por primera vez, este año, hubo un marco de presentación distinto, una previa de los juegos que hicieron mucho más agradable el espectáculo y me parece que eso lo necesitaba el básquet de la ciudad. Esta Superliga fue de lo más profesional que ha habido en nuestro básquet.

 

—¿En qué consistió el cambio?

 

—Lo bueno del cambio de torneo, inicialmente, fue el aporte del Municipio que participa en la organización, no en la legislación pero sí en la logística: metieron un DJ en la cancha animando al público, hay chicos que coordinan la manera en que se lleva adelante el evento, que además son un nexo entre el Municipio y la Asociación Rosarina de Básquet. Por otro lado, si bien la Asociación comete algunos errores, en este caso, me parece que ha escuchado a los clubes y para la Superliga 2019 volverán a hacer un torneo anual. Este fue el último de los capítulos cuatrimestrales del torneo, que si bien es muy bueno, es muy desgastante para los equipos. Se juegan una cantidad de partidos muy grande y por ahí se le pierde un poco el hilo a la competencia. Nosotros los que queremos al básquet buscamos que cada vez haya más chicos jugando y que cada vez más gente se entere de lo que pasa en el básquet de Rosario. Con el formato anual vamos a seguir creciendo. En conclusión, la Superliga tiene un montón de cosas positivas pero la mejor es que se va superando año a año. Así que esperamos que con el cambio de formato, nuevamente hacia una temporada de diez meses, definitivamente tengamos un lindo torneo en la ciudad, sin dejar de respetar las competencias que juegan algunos equipos como el Federativo, que es la Liga Provincial, o lo que estamos jugando nosotros (Atalaya) que es el tercer nivel del país, que es el torneo Federal, o lo que hace Sportivo América, que está jugando Liga Argentina.

 

—¿Qué es Atalaya para vos?

 

–Atalaya es un club de barrio, muy pasional, nos sigue muchísima gente y nos demuestran mucho cariño. Estamos muy cómodos trabajando y muy contentos por lo que conseguimos. Así que hacer lo que más nos gusta, que nos vaya bien y que la gente valore lo que hacemos es impagable. Es importante rescatar el trabajo que se hace en estos lugares. Los que participamos de la Liga somos clubes de barrio, hoy son más necesarios que nunca, lo fueron toda la vida, pero en un momento como éste necesitamos tener viva la llama del deporte en estos lugares para crecer, no solo en el básquet sino como ciudad, como sociedad.  

 

—¿Se puede seguir mejorando el básquet local?

 

—Hay muchas cosas que se pueden mejorar. La principal sería abrir más canales de comunicación: jugadores, entrenadores, dirigentes, arbitraje, clubes; cuanto más comunicados estemos mejor va a ser la evolución. El tema son los interlocutores, si todos queremos tener razón es imposible. Si se abre la posibilidad del diálogo, de armar reuniones, como ocurrió en la primera Superliga, en el primer cuatrimestre del año pasado, sería una buena señal. Yendo a cuestiones puntuales, una es la cantidad de fichas de jugadores. A mí me parece que tiene que haber más juveniles jugando, más jugadores jóvenes, porque Rosario históricamente fue formadora de jugadores y en nuestra Liga tienen que jugar más los chicos. Creo que limitar a ocho mayores y cuatro menores el plantel de doce sería un acierto en este contexto. También se puede mejorar en cuestiones corporativas. Si la Superliga se va a vender de determinada manera, se podría igualar la marca de la indumentaria para los doce clubes y unificar sponsors generales para que las marcas tengan mayor presencia.

 

—Tenés ideas que van más allá del juego

 

–La idea es abrir la cabeza entre todos para mejorar el producto y también para generar mayores recursos, que permitan contratar jugadores de jerarquía, remunerar mejor a los nuestros jugadores y a la gente que trabaja. Hay un montón de cosas que se pueden copiar de otras Ligas. Rosario tiene una capacidad inmensa y eso quedó demostrado en las finales en Newell’s, donde había más de dos mil personas, conviviendo parcialidades distintas y neutrales.

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