Deporte
05-12-2018
Formas de sentir el juego
Hay dos entrenadores en la Superliga que desmitifican la idea de que la pelea por el descenso es para conservadores y “sacapuntos”. Gabriel Heinze y Sebastian Beccacece proponen una idea distinta, que de tan buenos resultados ya les hizo olvidar a los hinchas de Vélez y Defensa y Justicia que hace un tiempo peleaban por quedarse en Primera. 
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal

Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur


En el fútbol suele decirse que un equipo que pelea por no descender debe buscar un técnico “sacapuntos”. El término de moda invita a considerar aptos a todos aquellos entrenadores conservadores y acostumbrados al sufrimiento. Los cuatro equipos que hoy están en zona de descenso directo (Tigre, Patronato, Belgrano y San Martín de San Juan) cambiaron de entrenadores en este semestre. Los cuatro nuevos conductores tienen esos rasgos descriptos: Mariano Echeverría, Mario Sciaqua, Diego Osella y Rubén Forestello, respectivamente. Hay más nombres para sumar a esta lista: Gastón Coyete (San Martín de Tucumán), Pedro Troglio (Gimnasia de La Plata), Raúl Sanzotti (Argentinos Jrs. –antes Carboni–), Omar De Felippe (renunciante de Newell’s), Zubeldía (Lanús) y hasta Bauza (Central).


Podría decirse, como argumentos de la defensa, que la jerarquía de esos planteles no son lo suficientemente ricos como para pretender jugar de otro modo. Sin embargo, hay un equipo que parece haber escapado de ese molde preconcebido: Vélez. El Fortín inició el campeonato muy comprometido con los promedios: “El DT que logró el ascenso con Argentinos (Heinze) está urgido por el bajo promedio y además figura en el puesto 19 de la Superliga”, decía el diario La Nación del 12 de diciembre de 2017. Hoy, un año después, está a nueve puntos del líder del campeonato junto a Boca, en zona de Copas y jugando de una manera radicalmente opuesta a la que se presume debe jugar los equipos que pelean el descenso.


¿Cómo armó su plantilla Gabriel Heinze en Vélez? La respuesta es “como pudo”. Por supuesto que tuvo altibajos, que llevó tiempo que su idea se haga carne. Aún tiene muchas cosas por corregir, así lo asume en entrenador. De aquellos primeros cortocircuitos con los hinchas –cuando quitaba del equipo a Mauro Zarate– a este idilio con el Heinze, tras la “traición” del delantero, hay un camino espinoso recorrido. Pero la llegada de Gastón Giménez, en julio de este año, le permitió hacer girar el equipo en torno suyo y bajó una idea determinada con convicción. El resto, muchos pibes: Vargas de 21 años, Robertone 21, Cufré 21, Domínguez 20, Almada 17, Bouzat (24), Abram 22, Ortega 19, Barreal 18, entre otros de algo más de experiencia.


Sin embargo, al margen de los nombres, lo que subyace es una estructura y la decisión de atacar todo el tiempo. Así lo mostró este lunes el partido frente a Rosario Central. Si bien Bauza puso un equipo alternativo, muleto, joven e inexperto, del otro lado tampoco había un equipo demasiado experimentado. La diferencia estuvo en el tiempo del trabajo de cada entrenador con sus jugadores de turno y en la idea que cada uno interpreta como correcta.


En el inicio del torneo, Vélez mostró que podía sostener esta manera de jugar al fútbol. Le ganó a Newell’s 2 a 0 con goles de Abram y Vargas, ofreciendo una propuesta muy similar a la de este lunes. Luego el equipo tuvo sus descompensaciones, pasó tres partidos sin ganar: perdió ante Racing y Boca y empató ante Banfield. Después se acomodó un poco mejor, aunque siempre le costó mantener el ritmo y sacar buenos resultados jugando fuera del Amalfitani.


De todos modos, en la fecha anterior, la 13, cortó su sequía fuera de casa. Este lunes, llegó el segundo triunfo al hilo. Alcanzó tres partidos invicto, 315 minutos sin goles en contra. Mantuvo la valla en cero en 7 de los 8 juegos que disputó en el José Amalfitani. Suma catorce juegos sin perder como local, donde recibió apenas un gol en contra. El Vélez de Heinze terminará el 2018 en Copas. Nada mal para un equipo que tenía que salvarse del descenso.


El espejo


Hay otro equipo de similares características, al que incluso le va mejor: Defensa y Justicia. El equipo de Sebastian Beccacece es el único equipo que no perdió en todo el campeonato, al cabo de 14 partidos. Si bien no inició este torneo en peligro de caer en zona de promedios bajos (incluso está 5º, más cerca de Boca, Racing y River que de los del fondo) es precisamente por su trabajo realizado cuando tomó por primera vez al Halcón y lo llevó a jugar, por primera vez, competencias continentales.


Defensa y Justicia no tiene una billetera abultada, ni peso en la AFA, en Conmebol o en algún sitio que ponga en duda el lugar que se ganó legítimamente. Su receta es jugar a la pelota y hacerlo mirando siempre el arco de enfrente. Unsain, Tripichio, Barboza, Lisandro Martínez, Rafael Delgado; Ciro Rius, Domingo Blanco, Miranda, Rojas, Togni, Nicolás Fernández, Huguenet, Bareiro, Aliseda, Larrondo, Mauricio Tévez, Isnaldo,  son algunos de los nombres sin renombre con los que cuenta un equipo que le ganó a Independiente, a Central, a Godoy Cruz, al mismo Vélez; aunque todavía no jugó ante Boca, Racing y River en la Superliga. Está tercero en el campeonato, mantuvo el arco en cero seis veces y, para fijar la idea ante los resultadistas, no perdió.

 
Saber qué elegir


En ese dilema anda Newell’s que examina técnicos, aunque la coyuntura institucional y las dificultades económicas obligan a un recorte en la búsqueda. Se piensa que por la conformación del actual plantel, la imposibilidad de contratar refuerzos de jerarquía y las pocas monedas que puedan ofrecerle al candidato, el radio de acción se achica notablemente. De todos modos, los nombres que suenan no se encuadran estrictamente en el terreno del ahorro. Cocca, Domínguez y Gamboa no parecen cumplir esos requisitos.  Por lo visto, los dirigentes no buscan un estilo sino un perfil. Así, empezará el próximo semestre bastante complicado.


Finalmente, si los promedios son una cuestión matemática, desde que cada victoria suma tres unidades y el empate apenas uno, parecería mejor negocio ir a buscar la victoria antes que conformarse con no perder. Pero la estructurada conciencia futbolera dice que no, que es preferible encontrar entrenadores “sacapuntos” aunque vayan sumando de a uno.


Lo que dejan claro las propuestas de Heinze y Beccacece es que el descenso se puede pelear sin poner un micro delante de tu arco. Se puede apostar a ir para adelante si hay convicción. Ojalá más equipos se animaran y dejaran de buscar entrenadores que tienen vértigo de cruzar la mitad de cancha.

Dejanos tu comentario...

Viernes 14 de Diciembre de 2018
Erotismo del poder femenino
Hockey con futuro
Todo caso policial
Salud Pública
Charlie Egg
El año de la división
Bricco
Acquarone
Tessa
Libros en alpargatas
Citas
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
Villanos y empresarios
foto