Sociedad
05-12-2018
Una prueba de justicia

El juicio de Juan Carlos Schmitt, quien circulaba a alta velocidad cuando embistió y destrozó a un cadete en 2016, generó una fuerte discusión jurídica sobre su accionar. Fue condenado a 9 años de prisión por dolo eventual, aunque las posturas judiciales no son unánimes.

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Carina Ortiz | Cruz del Sur

 

El conocido caso Schmitt es un punto inflexión en la justicia local aunque aún genera posiciones dispares entre los magistrados. Se trata de un mecánico que probó a velocidad excesiva un auto de alta gama en la diagonal Río Negro, en zona oeste, y embistió a un cadete cuyo cuerpo terminó descuartizado. Lo impresionante del impacto y las secuelas que dejó en la víctima fueron determinantes. La viralización de un video que mostró al cadete agonizante y el auto destrozado contra una columna de alumbrado sacudió a la comunidad.

 

El mecánico llegó a juicio y fue condenado en primera instancia a cinco años de cárcel por homicidio culposo, el máximo de la escala penal para ese delito. Pero la Fiscalía buscaba una condena por dolo eventual y lo consiguió en la Cámara Penal que, por unanimidad, lo sentenció a 9 años de prisión. Entonces la defensa presentó un nuevo recurso y otros camaristas revisaron el caso. Si bien confirmaron la condena hubo un voto que inclinó la balanza hacia el homicidio culposo, aunque no alcanzó e hizo un llamado de atención respecto a las sentencias ejemplificadoras y el rol de la Justicia. Lo más probable es que el caso llegue a la Corte Suprema de Justicia aunque ya sentó un parámetro que hasta el momento no existía en los Tribunales Provinciales.

 

Cerca de las 20 del 31 de marzo de 2016 Damián Orgaz salía con el primer pedido del bar ubicado en Mendoza al 5900 mientras su madre se quedaba trabajando en la cocina. En tanto, el mecánico Juan Carlos Schmitt probaba un Audi TT que había comprado recientemente junto con otro muchacho. Tomó la diagonal Río Negro hacia Mendoza y cuando llegó al final dobló en U para retornar por dicha arteria. Unos metros antes que la diagonal confluya con las calles Pérez Bulnes y Campbell se produjo el impacto. Schmitt aún estaba invadiendo parcialmente el carril contrario. El cuerpo de la víctima terminó desmembrado y agonizó en el lugar hasta que falleció.

 

Schmitt fue llevado a un juicio oral y público donde se lo condenó a la máxima pena que el Código Penal fijaba al momento del hecho para el homicidio culposo, es decir 5 años de cárcel.Pero el fallo fue apelado. La discusión se centró específicamente en la calificación penal. En una primera intervención de la Cámara Penal, los jueces Carolina Hernández, José Luis Mascali y Daniel Acosta modificaron el encuadre de homicidio culposo a homicidio simple con dolo eventual y condenaron a Schmitt a la pena de 9 años de cárcel y 10 años de inhabilitación para conducir. Entonces el defensor planteó un nuevo recurso ante la Cámara Penal para que otros camaristas intervinieran.

 

Sociedad moderna

 

El caso quedó en manos de Gustavo Salvador, Bibiana Alonso y Carina Lurati. El primero en emitir su opinión fue Salvador e hizo hincapié en la imposibilidad de introducirse en la psiquis de una persona imputada por una “acción disvaliosa”.

 

Dijo que el fuero interno del sujeto marca la frontera que el Derecho Penal no puede atravesar y es ahí donde “inevitablemente el conocimiento del dolo como dato psicológico carece de fuerza explicativa para poder delimitar los distintos ámbitos de responsabilidad de los hechos que suceden en la sociedad moderna”, afirma el fallo.

 

Por eso las teorías modernas no interpretan, ni tampoco verifican “la psiquis” del autor, sino más bien es la propia conducta la que expresa con hechos el sentido que el autor quiso darle a su conducta, explicó.

 

En el caso puntual el juez tomó en cuenta la velocidad a la que circulaba Schmitt –alrededor de 107 kilómetros por hora según el peritaje–, la escasa visibilidad en la diagonal Río Negro, la existencia de dos calles –Pérez Bulnes y Campbell– que desembocan en la diagonal, el paredón que se levanta en una de las veredas, la circulación por el carril contrario a su mano –según se determinó en juicio el mecánico se pasó a la mano contraria y embistió a la motocicleta cuando estaba volviendo a su mano–, el poder de aceleración del auto, la experiencia en la conducción que Schmitt tenía, la asiduidad con la que hacía estas prácticas en la arteria, su asistencia a los picódromos, la hora en que se produjo el hecho y la posibilidad de tránsito de otros vehículos en el lugar llevaron a considerar “francamente posible” que Schmitt se haya representado la posibilidad de que su conducta pudiera originar un daño a terceras personas, no obstante siguió adelante.

 

De acuerdo a los datos objetivos aportados por los técnicos especializados, el camarista concluyó que por la velocidad que le imprimió al auto le quedaba poco margen de maniobra para poder intentar siquiera evitar el impacto. Para Salvador los datos objetivos del caso acreditan de modo suficientelas “condiciones adversas en las que se desarrolló la conducta”, por lo que no era factible hacer maniobra alguna que permitiera eludir el impacto, aun cuando pueda preverse, aseguró y votó por confirmar la condena por homicidio con dolo eventual, lo que apoyó su par Alonso.

 

Voto minoritario

 

En cambio la camarista Carina Lurati votó por la revocación del fallo al entender que el hecho encuadra en un homicidio culposo. La jueza no dejó de evaluar que el mecánico iba a exceso de velocidad, que se cruzó de carril y que, si bien la calle no estaba marcada como planteó su defensa, el conductor conocía perfectamente la zona.

 

“En los procesos y según la prueba producida, se puede determinar a partir de lo objetivo lo subjetivo que movió a una persona a actuar”, explicó. “Lo que no puede hacer un juez es ‘intuir’ o ‘modificar los precedentes’ por la conmoción social o por la conmoción que ocasionalmente el propio suceso causa”, dijo.

 

Para Lurati las conclusiones de los expertos no son tan nítidas a la hora de establecer el obrar inmediatamente anterior al desenlace fatal que produjo Schmitt. “Lo que nos coloca en un escenario sin claridad en algunos aspectos. Es que dos de los tres peritos coinciden en que el automóvil conducido por Schmitt se encontraba en proceso de retomo a su mano de circulación cuando se produjo la colisión con la motocicleta, pero sus conclusiones difieren en lo que respecta al momento y motivo de dicha maniobra. Uno de ellos dijo que el impacto se produjo sobre el carril de circulación de la moto cuando Schmitt estaba volviendo a su carril y otro habla de un intento para evitarla, una posible maniobra de esquive. No puede establecerse con grado de certeza si Schmitt vio o no a Orgaz. Tampoco si giró para esquivarlo, o bien que ya viniera desarrollando esa trayectoria para quedar en un 100 por ciento en su carril”, dice el fallo.

 

“Schmitt decidió violar sus deberes de cuidado. Decidió ir al menos a 107 kilómetros por hora en una arteria de doble mano invadiendo parcialmente el carril contrario. Está probado que lo hacía asiduamente. Está probado que se dedicaba a conducir autos en picódromos, lo que demuestra que el propio Schmitt confió siempre en su pericia para dominar sus autos a extremas velocidades. Eso lo coloca en una clara postura de ‘sensación de autosuficiencia’ frente a la adversidad, de capacidad de dominio del auto en la que no resulta compatible la asunción de un resultado contrario a lo queél considera que su pericia lo capacita”, aseguró.

 

Para la camarista no hubo dolo sino culpa y dejó un claro mensaje respecto a las condenas ejemplares:“En este voto cobrará la mayor antipatía de quienes han pretendido ver en este caso un fallo ejemplar. No es tarea de los jueces dar el ejemplo a la sociedad a partir de la pena que se impone a una persona, porque en ese caso se utilizaría como herramienta a un ciudadano para que el resto de la sociedad aprendiera algo que por otros medios el Estado debe, a través de políticas públicas, instalar”, afirmó.

 

Y agregó:“En los últimos años, ante casos de alto impacto social y profusa mediatización se ha pretendido instalar que la pena del delito culposo resulta exigua y no cumple en consecuencia con la función de ejemplaridad”. La funcionaria resaltó que este es un supuesto en el que la Fiscalía enfatizó en el estado de la víctima tras el impacto, su agonía junto a su madre, sus miembros mutilados y los actos que debió hacer para encontrar los restos de la víctima en la escena del hecho.

 

“El médico forense declaró que el estado del cuerpo de Orgaz era propio del de una víctima de accidente de ruta. Precisamente propio de una víctima de accidente a alta velocidad. Sólo que esa excesiva velocidad fue impresa en zona urbana. De ahí el mayor reproche. No el dolo”, concluyó.

 

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