Sociedad
28-11-2018
Dos pesos pesados con conexiones oficiales
Carlos Fiordelino, hijo de un ex comisario, y Claudio Belinatto, quien dos décadas atrás estafó a jueces y empresarios con la venta  de autos Alfa Romeo, están en el banquillo por narcotráfico
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal

Alberto Carpintero | Cruz del Sur


Están en el banquillo por narcotráfico aunque las crónicas del crimen muestran que antes transitaron otros rubros a partir de vínculos con policías y funcionarios. Ambos se escaparon de manera casi calcada de penales policiales con una década de diferencia: pagando para que los dejaran ir. Ahora junto con otras tres personas son juzgados por transporte y almacenamiento de drogas para su comercialización. El procedimiento que dio origen al caso se inició en 2011, e incluso una investigación derivada de esta causa terminó en condena, en el expediente conocido como Popea, antes de que esta pesquisa llegara a  juicio.

 

En el banquillo están Carlos Fiordelino, Claudio Belinatto, Luciene De Souza, Marcela Villalba, y Osvaldo Sosa. Los hechos se desencadenaron luego de una denuncia de violencia de género contra Fiordelino, que entonces vivía en la ciudad bonaerense  de Junín. El 25 de marzo de 2011 la pesquisa realizó varios procedimientos. Uno fue sobre dos autos; dio como resultado el secuestro de 58,7 kilos de marihuana y 495 gramos de cocaína.

 

Según la Fiscalía un Renault Megane fue interceptado a tiros por policías en una dársena de una estación de servicios de la ciudad de Funes, sobre la ruta 9 y Elorza, en cuyo interior había bolsos con 55 envoltorios de marihuana en el asiento trasero. El auto era conducido por Belinatto, quien dijo ser remisero y llevar a un muchacho que abandonó el vehículo cuando llegó la Policía. Para la pesquisa el acompañante era Fiordelino.

 

También allanaron una casa en Mosconi al 1900 de Funes. Para los investigadores esta casa era el punto de conexión y allí estuvieron, previamente a la detención, el Megane y un remís Fiat Siena que trasladaba a Villalba, a quien le encontraron trozos de cocaína y envoltorios de marihuana. En la casa fue detenida De Souza, una mujer de nacionalidad brasileña.

 

Según el acta policial, en el patio de la casa había un Citroën. Consta que la mujer voluntariamente dijo que Fiordelino le dejó un bolso para que le guardara y el auto estacionado en el patio. En su interior había dos cuadernos con anotaciones que para la Fiscalía de juicio, a cargo de Federico Reynares Solari, hacía referencia a la venta de estupefacientes. Tenía frases como “20 pilas 1600”, “250 faso 350”, a nombre de Villalba, conocida como Colorada.

 

Se especuló que el Megane conducido por Belinatto había estado en Paraguay días antes de la detención, con la presunta finalidad de adquirir sustancias ilícitas que luego fueron incautadas.


Fiordelino se escapó en junio de ese año caminando de la Alcaidía de Jefatura (de Lagos al 5200), lo que le valió a un policía una causa penal que terminó en condena. Fue recapturado cinco años después en otro hecho delictivo vinculado con el narcotráfico que también se enjuicia en este debate.

 

El 12 de julio de 2016 un miembro de la Bonaerense recibió un llamado telefónico anónimo donde le daban datos de un utilitario Mercedes Benz Sprinter escoltado por un BMW que transportaba droga. Los vehículos fueron ubicados en una estación de servicios sobre la ruta Panamericana, kilómetro 36,5, en la localidad de Tortuguitas. Por lo que se dispuso por orden judicial la requisa de los autos y la identificación de sus conductores.

 

En la camioneta Sprinter iba con 290 mil pesos y 800 gramos de marihuana Santiago Ávalos, cuñado de Fiordelino hoy prófugo, y en un BMW marchaba el propio Fiordelino. En este último coche se secuestró un subfusil calibre .223 y una pistola .380.

 

El hijo del comisario

 

En Rosario, Fiordelino era ya a fines de la década pasada lo que se conoce como un cartón (por cartón lleno), alguien al que no le caben más anotaciones penales, reales o inventadas, y que por lo tanto mudó parte de sus negocios a otra jurisdicción. Allá por el año 2000 lo ubicaban como la tercera pata de un trío de célebres cañeros que también integraban los dos hermanos Alzugaray: Gareca y Pulga.

 

Por eso lo mencionaron como uno de los integrantes del terceto que asaltó un garito clandestino en barrio Las Flores que terminó con el crimen de uno los jugadores, Héctor Juárez, de un tiro en la cara. A fines del mismo año Fiordelino terminó preso por un asalto en Cipolletti al 4600 que tuvo por botín módicos 150 pesos. Su nombre sonaría en los meses siguientes en golpes en Maciel, Oliveros y San Lorenzo, aunque nunca fue condenado.

 

Un año más tarde, en 2001, Fiordelino era fletero de la firma Lumen, de San Juan al 3700, cuando un muchacho que había trabajado para esta empresa denunció haber sido secuestrado, golpeado y sometido a un simulacro de fusilamiento, luego de denunciar que había hallado droga en una camioneta de la firma cuando se trasladó hasta Concordia, Entre Ríos. Como sería recurrente en los casos que lo involucran, hubo un policía involucrado. Según dijo la víctima, Fiordelino y otro empleado lo golpearon a instancias de un gerente, acusándolo de robar 1.200 pesos, ante la mirada del jefe de la seccional 6ª.

 

Fiordelino volvió a las páginas policiales en marzo de 2004. En pleno mediodía, un móvil policial se estacionó en el kilómetro cero de la Autopista Brigadier López y esperó a un Renault 18 que había sido reportado como el responsable de un asalto en Baigorria. Allí los recibieron a los tiros. Murieron el remisero Fabio Lunardelli –según determinó la Justicia no tenía vínculos con el resto de los ocupantes salvo por su oficio– y el cañero cordobés César “Polaco” García, quien portaba una ametralladora. El único ileso, salvo por el roce de una bala fue Lunardelli, aunque nunca hubo pruebas para penarlo por el asalto.

 

En 2010, antes de caer preso en Funes previo a su fuga de la Alcaidía, Fiordelino fue acusado por un policía como uno de los tres ocupantes de un Chevrolet Corsa que lo emboscaron en Ocampo al 3800 y lo atacaron a tiros. Según dijo el uniformado, fue un vuelto por “un problema de polleras”. Un tipo de inconveniente similar tendría al año siguiente al ser denunciado por violencia de género, lo que motivó una nueva caída por narcotráfico, delito por el que le dictaron condena allá por 1991.

 

El Gordo

 

Belinatto tomó renombre como el prestidigitador de los Alfa Romeo: allá por 1998 lo acusaron de embaucar a más de una decena de acaudalados rosarinos, incluidos jueces y empresarios, que buscaban estos autos a un tercio de su valor real. Y acumuló  hechos  similares ocurridos desde 1992.

 

El Gordo se fugó el 13 de diciembre de 2002 de la Alcaidía de la Jefatura (entonces estaba en Santa Fe al 1900) en un episodio que fue presentado por la versión oficial como el escape de un hombre que había fingido tener una apendicitis para ser trasladado al Hospital Centenario, en cuya puerta se evaporó. Sin embargo, diez días después, cuando el policía Sergio Bianchetti –ya en disponibilidad por la huida del estafador– fue apresado en la puerta del edificio, en su auto y con tres narcos escondidos a bordo, la sospecha de la Justicia fue otra: que el estafador había comprado su fuga, que bien pudo haberse concretado de la misma manera; o que bien pudo haberse ido caminando por la puerta como si nada.

 

Belinatto había estado prófugo cuatro años, con paseo por Europa –vía Chile– incluido, hasta que cayó el 21 marzo de 2002, mientras tomaba un café en el bar de Urquiza y Sarmiento. Pero a pesar de los privilegios que ostentaba por ser uno de los 23 presos del penal Vip de la vieja alcaidía, no estaba dispuesto a pasar esa Navidad entre rejas. Antes de su caída junto con Fiordelino, sería detenido esa misma década  cuando tomaba café con otro hombre en el surtidor Shell del complejo Village, luego de que le siguieran los pasos por Carcarañá y ciudades de Córdoba y la provincia de Buenos Aires.

Dejanos tu comentario...

Viernes 14 de Diciembre de 2018
Erotismo del poder femenino
Hockey con futuro
Todo caso policial
Salud Pública
Charlie Egg
El año de la división
Bricco
Acquarone
Tessa
Libros en alpargatas
Citas
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
Villanos y empresarios
foto