Deporte
08-11-2018
Estás conmigo o en mi contra
Las recientes declaraciones de Omar De Felippe y Edgardo Bauza en referencia al trabajo de la prensa invitan a preguntarnos, otra vez, por el rol de las partes involucradas y a revisar la historia de las enemistades y los amiguismos que ha dejado el fútbol.
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Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur

 

“Vos sos contra mío”. La ya mítica frase de Alfio Basile que apuntaba al periodista Román Iucht, cuando el Coco dirigía al seleccionado argentino y el cronista ensayaba sus críticas desde Radio Continental, forma parte del largo glosario de cruces dialécticos entre los protagonistas del fútbol y la prensa. “No me gusta contestarte a vos porque sos un tipo que me mataste siempre”, disparó el ex seleccionador nacional, con poco rigor gramatical, en plena Copa América del 2007 en Venezuela. La historia de cruces no es nueva y hoy tiene un anclaje importante en Rosario por la coyuntura de los equipos y la lengua suelta de sus conductores.


La década del 80 marcó un antes y un después en el rubro: las críticas de la prensa a Carlos Bilardo en Eliminatorias rumbo a México, la posterior réplica del entrenador señalando a Clarín como golpista; los defensores del Narigón defenestrando las formas y el estilo de Menotti, forjaron la grieta más importante en términos conceptuales de la historia del fútbol argentino. No alcanzó con que los dos levantaran la Copa del Mundo para apagar el fuego, hoy sigue viva.


Más acá, lejos de la gloria y los laureles, Newell’s y Central viven momentos de carencias de todo tipo, propicios para el surgimiento de enfrentamientos dialécticos, casi siempre encendidos por la crítica periodística. Las declaraciones de Omar De Felippe tras la derrota, inmerecida, ante Racing, el último fin de semana, es una muestra: “¿Cuántos años estudian ustedes? ¿Tres, cuatro años, estudian para preguntarme si me voy? ¿Por qué no se fijan en otras cosas”, le escupió en la cara el conductor de la Lepra a los cronistas. Lejos de una defensa corporativa, cualquiera de los presentes en la conferencia podría haberle hecho la siguiente pregunta al entrenador rojinegro: “¿Y usted cuantos años estudió para no ganar ningún partido de visitante en un año?”. Sin embargo, nadie le hizo es pregunta porque sería impertinente, desubicada e hiriente. Y está bien que así haya ocurrido. Un desaire como ese no merece respuesta.


Es probable que ningún periodista no tenga los elementos de un entrenador para enarbolar un análisis idóneo y que entonces su visión no coincida con el que le devuelven los micrófonos. También es imprescindible recordar que las tareas de uno y otro son distintas; que uno debe conducir a un equipo y el otro comunicar. Es cierto que el DT puede contestar lo que se le de la gana siempre que lo haga con respeto. Y puede no importarle nada la opinión de un periodista pero de ahí al “Me chupa un huevo lo que digan” de Bauza hay un abismo.


El Patón venía de una zaga de declaraciones algo turbulentas. Aquel “jugamos brillante” después de un Argentina – Chile espantoso en el Monumental pareció más una ironía que una descripción de lo hecho. De todas maneras, lejos estuvo de este tramo en Central, dónde se ubicó a la prensa como una enemiga.


De todos modos, así como hay periodistas “contra”, como decía Basile, también los hay amigos. El ex periodista de El Gráfico, José Luis Barrio, acompañó a Carlos Bilardo a la primera gira del entonces entrenador albiceleste, como único corresponsal argentino. Tan único fue su acompañamiento que hasta se alojó en la misma habitación que Bilardo. Hasta compartieron los gastos. Así lo cuenta el periodista en el documental La Historia detrás de la Copa. Allí también se expresa abiertamente el apoyo de El Gráfico para con Bilardo y la bajada de línea contraria de Clarín.


Vaya uno a saber con qué criterios y por qué motivos se estableció, por un lado, que quién critica es un enemigo y aquel que acompaña alguna idea o expresa algún acercamiento conceptual le debe pleitesía eterna. A veces, el encono dura hasta que las “luces del centro” dejan de alumbrar y entonces es necesario reconstruir lazos para volver al candelero. Del otro lado, la obsecuencia dura mientras haya poder y la crítica llega cuando se pierde. El fútbol está lleno de códigos, así denominado por los propios protagonistas. Más que códigos parecen pactos mafiosos: “si me bancás hay nota”. Y cuando esos pactos se rompen, porque algunas de las partes cae de desgracia, aparecen las historias.


A veces los roles se confunden, el periodista juega de hincha y el protagonista de amigo del periodista, aunque no son pocas las veces que el comunicador busca hacerse amigo del futbolista para tener alguna ventaja respecto de su competencia. Por eso el “vos sos contra mío” fue impertinente, no se trata de un club de amigos ni de una logia masónica.


Las relaciones humanas tienden a ponerse en tensión, por empatía o antipatía y a veces por otros intereses menos sensitivos. No será la primera ni la última vez que los protagonistas se quejen de la crítica y es lógico que suceda. Ya lo dijo Freud, la herida narcisista es una de las más hondas y dolorosas.

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