Política
07-11-2018
El hombre de las dos caras
Hay un Perotti para cada necesidad. De menemista a cristinista, luego alejado del kirchnerismo para incorporarse al justicialismo complaciente con Cambiemos; que el presidente Mauricio Macri empezó en la curva descendente en la opinión pública y la consideración electoral. Hoy le apunta al desgaste del socialismo pero en siete años como legislador aportó poco a los santafesinos
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Orlando Chircaz | Cruz del Sur


Tres máximas para explotar en el inicio de su campaña: criticar duramente al socialismo sin hacer mención al contexto nacional y los desaguisados económicos, buscar rédito político con los hechos policiales y prometer crecimiento a partir de la producción. Con esas premisas el senador nacional Omar Perotti armó su estrategia electoral para salir a recorrer la provincia.

 

El pragmatismo caracteriza a quien fuera el encargado de privatizar el Banco Provincial. Por caso, hasta hace un par de meses había un explícito apoyo a Mauricio Macri–que incluso lo llevó a pelear con el kirchnerismo santafesino–, pero la caída del macrismo en la consideración de la opinión pública ha transformado a Perotti en un incipiente crítico de la Casa Rosada.

 

Eso lo ayudó a encontrar también incipientes adhesiones en un mercado electoral en el que antes no figuraba: el kirchnerismo. Si bien se lo observa con atención y bastante desconfianza, de a poco empieza a haber convencidos de que es mejor gobernar con un compañero a quien condicionar, pedir y negociar, que seguir siendo oposición en la provincia de Santa Fe.

 

Al respecto, el progresista Movimiento Obrero Santafesino se encargó de demostrar que pesa más la pertenencia partidaria que las posiciones ideológicas y políticas. Perotti acompañó muchas de las leyes y medidas que llevó a la práctica Mauricio Macri, pero poco le importó a los sindicatos para darle al candidato a gobernador del PJ una foto que buscaba desde hacía tiempo.

 

Dirigentes kirchneristas como Jorge Hoffmann (ATE) y Claudio Leoni (Festram) le prestaron el escenario a Perotti para que diga que no va a votar el Presupuesto Nacional 2019 porque perjudica a Santa Fe. Convocaron a la prensa, hubo fotos y un clima de cordialidad que llama la atención porque al rafaelino se lo tildó de “traidor” por su posición distante con Cristina.

 

Hubo dirigentes peronistas del MOS que se molestaron por la complacencia interna que hubo con el senador nacional del justicialismo, que prefirió separarse del Frente para la Victoria y tributar con los legisladores que responden a Miguel Ángel Pichetto. “Es increíble que le prestemos nuestra construcción a un tipo que solo juega para él”, dijo un sindicalista del sector público.

 

Y en off recordó que Perotti fue uno de los ocho senadores del justicialismo que se sentaron a dar quórum en el Congreso para que la Justicia federal allane inmuebles de la ex Presidenta de la Nación en la investigación por la causa llamada Cuadernos K. Ya en aquel momento hubo pocas críticas; hoy, directamente hay kirchneristas que hicieron de la contradicción una posibilidad electoral en 2019.

 

Esa situación es la que ayudó a posicionar a María Eugenia Bielsa como una opción filokirchnerista más transversal. Los desencantados con el rossismo no son pocos, los heridos del rossismo tampoco son pocos, y ven en la arquitecta a una mejor candidata a gobernadora. Lejos están de querer acompañar al rafaelino y su bamboleante construcción de poder.

 

De todas formas, Perotti tiene aguante interno y no pasó por la lengua filosa, el twitter acusador o la palabra furiosa del kirchnerismorossista cuando coqueteó con sancionar la ley de aborto y después se abstuvo para no enojar a los celestes. La doble moral de algunos de los y las dirigentes más encumbradas se tradujo en un ruidoso silencio cuando antes hicieron duras críticas a Contigiani.

 

Correr por izquierda se transformó en un laberinto del que solo se sale por derecha. Ven en el senador nacional a un “compañero” con chances reales de gobernar Santa Fe y lo prefieren, de eso no caben dudas y tampoco es un problema. La idea es competir dentro de la interna del PJ, con una candidatura testimonial, y después encolumnarse detrás del legislador nacional.

 

Un apotegma pragmático

 

Más vigente que nunca el apotegma que “para un peronista no puede ni debe haber nada mejor que otro peronista”. Esta semana el diputado provincial Leandro Busatto criticó al socialismo por acompañar en el Congreso el acuerdo con los Fondos Buitres, la llamada reparación histórica de los jubilados y el blanqueo para los familiares de Macri.

 

¿Cómo votó Omar Perotti esos tres puntos? La respuesta se puede ver en la página web del Senado de la Nación Argentina. Ahí también se observa cómo el actual legislador y candidato a gobernador rechazó en el Congreso el pedido de prórroga de la Ley 26.160 que suspende los desalojos de las tierras de las comunidades originarias.

 

Ese mismo día, 7 de septiembre de 2017, Omar Perotti aprobó otro proyecto de Cambiemos y el presidente Mauricio Macri para habilitar el ingreso de tropas norteamericanas para participar del ejercicio combinado “Cormoran”, en Trelew, Bahía Blanca y el área marítima argentina. Es decir, votos a favor de terratenientes extranjeros y el gobierno de Donald Trump.

 

La generosa ayuda parlamentaria tuvo sus frutos. El candidato a la Casa Gris, ex funcionario de Jorge Obeid y candidato a vicegobernador del menemismo en 1995, pudo ayudar con subsidios nacionales que llamativamente él entregó -no funcionarios de Cambiemos- a empresas con problemas para pagar sueldos. Se trata de los Repro (Programa de Recuperación Productiva).

 

El juego está abierto para Omar Perotti. Mientras tanto, apostar al desgaste del socialismo, erigirse como el único con posibilidades reales de recuperar el gobierno de Santa Fe para el PJ y tratar de hacer pasar desapercibida su fluctuante carrera legislativa forma parte de su plan de trabajo: desde acompañar los presupuestos del kirchnerismo hasta aprobar los allanamientos a Cristina.

 

De acompañar el Consenso Fiscal en la Nación a mandar a criticar al gobierno de Santa Fe, con sus diputados Roberto Mirabella y Héctor Tigre Cavallero (entre otros), por firmar ese mismo pacto con la Casa Rosada. De defender la estatización de YPF para recuperar “la soberanía energética” a privatizar en la década del 90 el Banco Provincial a manos del grupo lavador de los hermanos Rohm.

 

De acusar al socialismo de no hacer nada contra el narcotráfico, sin hacer mención al crecimiento de ese fenómeno durante el kirchnerismo en todo el país, a no presentar ni una sola idea o acción a nivel nacional para combatir la venta de drogas. Siete años en el Congreso de la Nación, primero como diputado y ahora como senador, y cero proyectos contra narcos.

 

Cuántos de sus proyectos evitaron el cierre de fábricas o significaron un freno a las políticas del gobierno de Mauricio Macri; la respuesta es obvia. En esa trama se mueve Omar Perotti, conocido como el Equilibrista del Oeste, y ahora con intenciones firmes de gobernar los destinos de tres millones y medio de santafesinos y santafesinas.

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