Sociedad
31-10-2018
En 2015 se votó bajo la fake news del asesinato de Nisman

El reciente libro del periodista Pablo Duggan, “¿Quién mató a Nisman?”, revela datos nunca antes publicados sobre el ex fiscal de la UFI-AMIA, muerto en enero de 2015. Desde las conversaciones por WhatsApp con su ex esposa, la jueza Arroyo Salgado, hasta la revisión de más de 15 peritajes de los que sólo uno dice que no fue suicidio.

Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal
Para Pablo Duggan, autor de “¿Quién mató a Nisman?” –puede conseguirse en una cadena de librerías o en el sitio QuienMatoANisman.idea.me–, el asesinato del ex fiscal de la AMIA “es la primera fake news grave de la Argentina desde la vuelta de la democracia”. Responsable también de un libro sobre el crimen de María Martha García Belsunce, Duggan dijo que el caso es uno de los más simples que le tocó investigar, ya que a su juicio, luego de revisar los expedientes judiciales, está probado que el ex fiscal se suicidó.

 

“Lo que más me llama la atención es que es un caso muy simple, este es el caso más fácil que he visto en mi carrera, y es groseramente fácil. Las pericias marcan que nunca nadie entró al departamento de Nisman, que es imposible que haya habido otra persona en el baño con él, que se pegó un tiro estando la puerta cerrada, y que nadie puede salir del baño con un cadáver en esa posición”, le dijo a periodistas de Buenos Aires.

 

Sin embargo, el “caso Nisman”, construido mediática y judicialmente, dividió a la opinión pública: la mera sospecha de su suicidio o la certeza con la que se postulaba su asesinato colocaba esas opiniones a uno y otro lado de la grieta que recrudeció durante las últimas elecciones presidenciales en Argentina. “No hay que utilizar ni cadáveres, ni mentiras para hacer política y eso lo hizo el macrismo durante la campaña electoral del 2015”, señaló Duggan.

 

Asimismo Duggan, abogado y periodista desde hace veintitrés años –trabaja en el canal de aire América, en el canal de noticias A24 y en Radio Delta de Capital Federal–, consideró a la denuncia hecha por Nisman contra la ex presidenta Cristina Kirchner en el marco del memorándum con Irán como “ridícula”. “La presentación de la denuncia fue un gesto desesperado de él, tenía una causa personal y otra geopolítica, que tenía que ver con la derecha norteamericana e Israel, que era para quienes Nisman trabajaba”, consideró el periodista.

 

“Todos los días previos a su muerte Nisman recibió malas noticias que derrumbaban su hipótesis, que ya estaba vacía de su contenido, porque la destruye Ronald Noble, el titular de la Interpol que dice que jamás el gobierno le pidió que levante las alertas rojas”, señala Duggan y agrega que “todo Comodoro Py se le viene encima porque odiaban a Nisman. Le saltan al cuello Canicoba Corral, Servini de Cubría y Ariel Lijo, que dicen que la denuncia es rarísima, que no tiene pruebas, y que investigó mal”.

 

A la vez, Duggan exploró el frente interno familiar que preocupaba a Nisman, con duros cruces con su ex esposa Sandra Arroyo Salgado, jueza federal, que en el libro se reconstruye a partir de conversaciones a través de WhatsApp que se pudieron conocer este año en el marco de la causa.

“Hubo amenazas en las que Arroyo Salgado le recrimina cosas muy fuertes, donde le reprocha sus actividades nocturnas con chicas de 20 años a cambio de dinero”, dijo Duggan, quien no juega al misterio: “Nisman mató a Nisman. El complot asesino es una mentira total”, aseguró a un periodista del portal Infobae.

 

En “¿Quién mató a Nisman?” Duggan señala que el misterio no se disuelve con una sentencia, sino desde el andamiaje de pruebas, testimonios, antecedentes, contexto y análisis que sostienen el relato y la hipótesis a lo largo de las 564 páginas en las que el autor trabaja como un arqueólogo penal sobre uno de los expedientes más calientes de los últimos tiempos de historia argentina.

 

El libro muestra a un fiscal deprimido, atascado en sus propios errores, en “el peor momento de su vida”, seguro de que iba a perder su puesto como investigador especial del atentado a la AMIA. Como lo señala en el prólogo, “la causa judicial es contundente en cuanto a la existencia de pruebas incontrastables sobre la naturaleza de la muerte” de Alberto Nisman. Además de mostrar pruebas y desarrollar hipótesis, Duggan plantea cómo este hecho fue utilizado por la entonces oposición para horadar el poder y la imagen del Gobierno anterior. “¿El homidicio de Nisman es el único magnicidio ocurrido desde la vuelta de la democracia o es, en realidad, la noticia falsa más fantástica producida en un año electoral?”, tal como se lee en la contratapa del libro.

 

Duggan, según se lo dijo al periodista Pablo Soriano de Infobae, considera que este es el “momento político” para publicar su libro, editado de forma independiente y financiado por lectores que apostaron al proyecto a través de una plataforma web de apoyo colectivo.

 

“La gente está aprendiendo a escuchar un poco más. Está más dispuesta a escuchar otra versión. Yo sostengo que el Gobierno utilizó el caso Nisman para la campaña de 2015, que Cambiemos utilizó el caso Nisman como una herramienta política para golpear a Cristina Kirchner. No tengo ninguna duda que el invento del asesinato responde a intereses argentinos y geopolíticos de afuera. Sostener el asesinato era simplemente para perjudicar a Cristina. Para mí es un disparate. Me sorprendí muchísimo cuando leí el expediente porque es contundente. No permite que nadie que lo conozca piense otra cosa, certifique que eso fue otra cosa que un suicidio”.

 

Según declaró Duggan, lo entusiasmaba la idea de demostrar cómo se armó el caso en torno a una mentira, a una “noticia deseada”. “En Argentina somos campeones mundiales de la noticia deseada. Eso que nos dicen lo compramos si es lo que pensamos. Yo quería saber qué pasó en ese baño el día de la muerte de Alberto Nisman”.

 

El trabajo de Duggan es minucioso cuando expone las pericias realizadas sobre la escena de la muerte y volcadas al expediente. “Lo más loco es que nunca se encontró una sola prueba o indicio de asesinato. Lo único que hay en el expediente que sostiene el asesinato es la pericia de Gendarmería, que va a pasar a la historia como la pericia más trucha que se haya hecho jamás en la historia judicial argentina. Yo invito a todo el mundo a leerla, hago un resumen donde señalo algunos puntos que son de una inconsistencia absoluta, de una ridiculez total”.

 

La pericia de Gendarmería, hecha mucho después, sostiene que había dos personas en el baño con Nisman. “Es un baño de dos por dos –señaló Duggan– donde no hay una sola huella de que ahí hubo dos personas. Una persona con un agujero en la cabeza sangra profusamente. En el momento del disparo sale sangre para todos lados y después esa cabeza chorrea y chorrea sangre. En un baño tan pequeño es imposible que alguien haya estado ahí en el momento del disparo.

 

Patricia Bullrich, que fue de las grandes impulsoras de la teoría del asesinato, termina siendo la jefa de Gendarmería cuando esta fuerza hace esta pericia vergonzosa, falsa, mentirosa, por la cual yo creo que algún día alguien va a terminar preso, y justo se da a conocer en el momento del caso Maldonado, cuando Gendarmería estaba contra las cuerdas. Yo digo en el libro que hay que investigar muy seriamente, porque tengo información sobre eso, la posibilidad de que a los peritos les hayan ordenado que la pericia dijera que fue un asesniato, que para mí suena muy lógico porque es la única manera de entender cómo los peritos cometen errores tan idiotas”.

 

En sus “Conclusiones”, el libro enumera las razones por las que sostiene la hipótesis del suicidio. Allí señala que la Junta Médica forense es categórica al decir que “no participaron terceras personas”. Duggan escribe: “el disparo, su trayectoria, el lugar en donde entra la bala, donde queda el arma y el casquillo, todo indica compatibilidad con un auto disparo” para remarcar que “el complot asesino es una fantasía”.

 

“Nisman –concluye Duggan– mató a Nisman. Mucha gente me pregunta ‘¿y por qué se suicidó?’. Y yo les hago la misma pregunta: ¿y vos por qué te suicidarías? Todos me contestan: ‘yo por ningún motivo’. Cualquier respuesta que te dé te va a sonar rara. Porque para una persona normal, nadie es normal, medianamente normal, no hay motivos para el suicidio. Un desengaño amoroso no es un motivo, quedarme sin laburo no es un motivo. Partamos de la base de que es una persona desequilibrada. Nisman dio muchas muestras de que es una persona muy desequilibrada. Los casos de acoso sexual, yo revelo uno terrible que duró ocho años. No sé por qué se suicidó Nisman. Lo que sí sé y cuento en el libro es qué momento emocional estaba pasando. El peor de su vida. Un desastre. Y la gente que dice que Nisman estaba bárbaro no sé si mienten o son ignorantes. Hasta la hija le manda un mensaje cuando sabe que está muerto. Le manda tres mensajes con el papá ya muerto. Ella eligió mandarle mensajes cuando aun sabía que su papá estaba muerto. Y le pone: ‘Papá, vas a estar mejor que acá’”.

 

En “¿Quién mató a Nisman?” Duggan también revela el lado oscuro del fiscal, sus gastos astronómicos con prostitutas VIP, sus cuentas no declaradas, su vida de lujo, y lo pone en contexto: “Para mí es evidente que Nisman era un corrupto”. En la caja fuerte del fiscal se encontró dinero y “unos cheques extraños que él tenía que depositar”, dice Duggan y agrega: “Nisman tenía toda una situación extraña. A Nisman lo denuncia su ex mujer Sandra Arroyo Salgado por una cuenta de 600 mil dólares que estaba oculta, que nunca había declarado, con plata mal habida. Tenía otras propiedades: dos terrenos en unas chacras muy caras en Punta del Este, dos departamentos en la calle Dorrego, todos a nombre de testaferros, tenía un auto que no se sabe de quién era, era de un amigo de él, pero no está claro si lo había comprado o qué. Toda la vida de Nisman era una gran mentira. No era fiscal. Hacía que trabajaba y no hacía nada. La causa (AIMA) nunca avanzó. Su vida con modelos, prostitutas VIP muchas de ellas, a las cuales les hacía regalos impactantes –gastaba muchísimo dinero en ellas–, tenía una relación muy cercana con Leandro Santos, acusado de manejar prostitutas, pero bueno, esa es su vida privada, el problema con eso es cómo lo financiaba. De dónde salía la plata. Y él se dio cuenta que había cometido un error tremendo de evaluación política. Lo que él creía que era su salvoconducto para quedarse en la fiscalía y quedar bien con las personas para las cuales trabajaba, que no eran argentinos, se le vino como un boomerang.

 

“¿Quién mató a Nisman?” desarrolla la trama de una muerte que, a juicio de su autor, fue aprovechada en un año electoral para llevar a Cambiemos al poder. Previo a morir, Alberto Nisman, asegura Duggan, hizo una jugada política con su acusación a Fernández de Kirchner sin medir las consecuencias, lo describe “fanatizado” en busca de “lograr su salvación y buscar su éxito”. Según el periodista, Nisman veía “un futuro nefasto donde seguramente se hizo a la idea de que terminaba preso. Porque con todo el kirchnerismo en contra no le iban a perdonar que tuviera cuentas con plata (no declarada). Y a Nisman lo investigabas un poquito así y te encontrabas con un personaje nefasto detrás”.

Dejanos tu comentario...

Martes 13 de Noviembre de 2018
Erotismo del poder femenino
Hockey con futuro
Todo caso policial
Salud Pública
Charlie Egg
El año de la división
Bricco
Acquarone
Tessa
Libros en alpargatas
Citas
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
Villanos y empresarios
foto