Sociedad
31-10-2018
Los mismos nombres, la misma operatoria

Una investigación federal golpeó a clan Abregú, histórico capo del narcomenudeo del Parque Oeste, que tenía cocina de cocaína propia. Como proveedor de pasta base quedó sindicado el célebre Campito Giglione, hombre de zona sur implicado en diversas investigaciones de narcotráfico.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

El golpe federal al llamado clan Abregú, originario de Las Flores y asentado en el Fonavi de Parque Oeste, puso otra vez la lupa sobre el apodado Dulce, uno de los cinco hermanos de esa familia al que le adjudican, ahora con una investigación hecha y derecha por la que se mantiene prófugo, liderar una banda de narcomenudeo con cocina propia, que se proveía de pasta base para elaborar la cocaína de otro personaje histórico del mundo del crimen: Ramón “Campito” Giglione. Este hombre, quien cumple condena por narcotráfico tras desbaratársele una cocina, sigue preso en la cárcel de Coronda, donde su celda fue allanada la semana pasada.


Protagonista de las crónicas policiales desde hace dos décadas, fue conocido su enfrentamiento con el clan Selerpe, que supo dominar la venta de drogas en barrio Tablada hasta de la aparición, 15 años atrás, de Los Gordos. Incluso, se puede rastrear en familiares de Campito y de Jorge “Negro” Selerpe la actualización de aquella vieja pelea: una sobrina del Negro está presa por homicidio como integrante del clan Funes; un pariente de Campito está detenido, también por asesinatos, como miembro de la contra: la alianza Cantero-Caminos-Segovia.


La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), con el apoyo de la Gendarmería, desplegó el miércoles pasado 17 allanamientos en distintos puntos de la ciudad, sobre todo en la zona sur, ordenados por el juez de Marcelo Bailaque, a pedido del fiscal Claudio Kishimoto, y del titular de la Procunar, Diego Iglesias.


En abril de 2014, la PSA inició tareas de inteligencia a pedido de la Fiscalía Federal N° 2, para corroborar el dato de un informante que aseguraba que ciertos domicilios de la ciudad serían base de operaciones de una importante organización narco. Pesquisa iniciada cinco años después de que fuera vox populi que el clan Abregú dominaba el territorio para el narcomenudeo en Parque Oeste.

 

El clan Abregú

 

La pesquisa asegura tener pruebas como para considerar a Walter Abregú, Dulce, como jefe de la banda por la que ahora fueron detenidos su padre y su madre, sindicados como quienes tenían una cocina de droga en su casa de Ceresetto al 6700, en la zona sur. También le allanaron la celda de Piñero a uno de sus hermanos, Damián, alias Mafia, condenado por el asesinato de un policía, ante la sospecha de que también integraba la organización.


Según la investigación, otros hermanos de Dulce conformaban la banda, igual que su pareja, su suegra, su ex cuñado y su yerno. A ellos se les suman otros tres hombres y una mujer, además de un policía provincial a quien le adjudican ser informante de la banda.


De la pesquisa también se conoció que Dulce le compraba pasta base para cocinar el clorhidrato de cocaína al célebre Campito Giglione, hoy preso en Coronda, donde cumple condena por narcotráfico. Veinte años atrás este hombre se hizo conocido en las crónicas policiales como el guitarrero narco de la Villa del Tanque. Ahora, según la pesquisa, Campito vendía droga a través de su pareja, una mujer que también fue detenida durante los allanamientos. Más allá del magro resultado en cantidad de droga incautada en los procedimientos, los investigadores aseguraban tener una pesquisa casi cerrada.


En 2010 Dulce, Mafia y su hermano Pato, Cristian Abregú, cayeron con un miniarsenal en la localidad de Monje, además de elementos que hacían presumir que tenían una cocina móvil de cocaína. Unos días antes los Abregú habían quedado en la mira por un tiroteo en Parque Oeste que le quitó la vida a una niña, Naiara Rizzi, al que siguió en represalia el homicidio de un ex convicto, David Domínguez, ultimado por el abuelo de la nena, un policía. Un año antes, también tras un tiroteo, había quedado claro que Los Monos eran aliados de los Abregú: en un auto que había ido en apoyo de estos fue demorado Ariel “Guille” Cantero.

 

Ramón Campo

 

Campito se había hecho un nombre en la zona de la Villa del Tanque y el resto de la zona sur al grabar un disco con canciones folclóricas bajo el alias de Ramón Campo a fines del siglo pasado. “Guitarras para el corazón”, se llamó. Por entonces lo mentaban como un narco que estaba en el foco de disputas territoriales con el clan Selerpe: afirmaban que Campito había baleado el frente de la casa y herido en la pierna a Jorge “Negro” Selerpe, otro célebre personaje de Tablada que cumplió condena tras desbaratársele una cocina de cocaína. Este último terminó asesinado el pasado 3 de febrero pasado en la zona sudoeste en lo que se considera parte del renovado enfrentamiento entre clanes.


Campito cayó en 1998 como el dueño de un cargamento de un cuarto de tonelada de marihuana que venía desde Corrientes a Rosario, por el que fue condenado. Años más tarde, en 2005, iría preso bajo acusación de matar el año anterior de un tiro por la espalda a Carlos “Pacalo” Salinas en la Villa del Tanque. Sin embargo terminó absuelto, aunque con una condena unificada a 10 años de cárcel debido a una portación de arma de fuego. 


En 2009 la Policía antinarcóticos provincial desbarató una cocina de cocaína en Buenos Aires y Batlle y Ordóñez. Como jefa fue encausada la pareja de Campito, Liliana G. La hipótesis era que Campito dirigía el negocio desde la cárcel, pero no hubo pruebas. No tuvo la misma suerte un año más tarde. En 2010, ya en libertad, le desbarataron en Convención y 24 de Septiembre su propio laboratorio clandestino para cocinar pasta base, tras incautarle 20 kilos de cocaína, por lo cual fue condenado a otra pena única de diez años de prisión.


En esa aquella casa de Buenos Aires y Batlle y Ordóñez allanada en 2009 creció Adrián “Cable” Solís, un tiratiros acusado por los crímenes de Ulises y Jonatan Funes. La madre de Cable, familiar de Campito, había ido presa en esa vieja investigación. Del otro lado está presa Jorgelina “Chipi” Selerpe, la pareja de Alan Funes y sobrina del ya mencionado Negro. Ambos están detenidos y sindicados como los ejecutores de una integrante del clan Segovia, Marcela Díaz, considerada partícipe en el asesinato de Ulises Funes.

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