Sociedad
31-10-2018
Una historia de violencia
Golpeó a su padre hasta dejarlo en coma. Lo detuvieron tres días después por los testimonios de vecinos. La justicia intenta dilucidar el verdadero vínculo de estos hombres y la escena familiar antes del ataque.
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Carina Ortiz | Cruz del Sur

 

Junto a su familia se mudó a la casa de su padre en zona sur. Una noche de septiembre el mayor de los hombres lo fue a buscar hasta la remisería donde trabajaba, a media cuadra de la casa. Discutieron, volvieron peleando y en la puerta de la vivienda Darío le pegó a su padre Luis un par de trompadas que lo tiraron al piso. Lo agarró a patadas, los vecinos intentaron calmarlo pero entró a la casa y buscó una cuchilla con la que intentó apuñalar a su progenitor. Hoy Darío está preso y su padre internado, en coma. En la audiencia judicial realizada para determinar si continuaba detenido surgieron dos versiones: la defensa habló de un hombre violento y alcohólico que sometió a su hijo a constantes maltratos. Del otro lado, la hermana de la víctima aseguró que se instalaron en su casa y le negaban la comida. La jueza dictó otros 30 días de cárcel mientras se avanza en algunas medidas investigativas.

 

Darío Martín S. tiene 36 años y es camionero. Hasta el 7 de septiembre de este año trabajaba en una remisería en la esquina de la casa de su padre, en Presidente Roca al 5100, donde se había ido a vivir con su familia. Aquella noche, como a las 22, Luis se acercó hasta el trabajo de su hijo y discutieron. Vinieron caminando los metros que los separaba de la casa y al llegar a la puerta Darío le pegó tres puñetazos en el estomago, tal como contó el fiscal Adrián Spelta en base al testimonio de unos cinco vecinos que vieron lo que pasó.

 

Luis cayó al piso y Darío comenzó a patearlo en la cabeza. Los vecinos intentaron detener la agresión pero Darío se metió en la casa y salió con una cuchilla. Intentó apuñalar a su padre pero los vecinos lo detuvieron, contó el fiscal. Mientras la víctima era asistida, Darío y su familia dejaron la casa y se fueron a lo de su suegra. A los tres días del ataque, y con varios testimonios coincidentes, Darío fue detenido.

 

Para el fiscal, el agresor intentó quitarle la vida cuando salió con la cuchilla, le decía “te voy a matar” mientras amenazaba a los vecinos que intentaban acercarse. Dijo que las patadas que recibió Luis lo dejaron en coma. Spelta lo imputó por tentativa de homicidio calificado. Aunque para el defensor oficial, Francisco Broglia, hay una emoción violenta. Por lo que el fiscal pidió un informe de un equipo interdisciplinario para evaluar el contexto social en el que se produjeron los hechos.

 

Desde entonces Luis está internado, lo intervinieron quirúrgicamente y se encuentra en un coma farmacológico. Si bien tiene apertura ocular, no fija la vista, no tiene respuesta corporal ni pude hablar, explicó el funcionario.

 

Spelta contó que si bien el padre le hace el favor al hijo de aceptarlo en la casa, en cierta forma el hijo también colaboraba pagándole los impuestos. Luis tenía golpes previos, también le negaban el acceso a la vivienda y a la comida, dijo, y sumó los dichos de algunos testigos que aseguraron que Luis tomaba alcohol y se ponía violento.

 

Un violento

 

En su planteo, el defensor fue más allá del hecho puntual y profundizó sobre la relación entre padre e hijo. Dijo que Luis tenía conductas violentas con Darío, también con los vecinos, que era alcohólico, aseguró. El defensor contó que la pareja de Darío y los hijos también eran objeto de los embates de Luis y para evitar conflictos se iban a la parte superior de la casa y así evitaban el contacto con el hombre.

 

Según el defensor, cuando Luis fue a buscar a Darío a la remisaría lo increpó y su hijo intentó calmarlo. Si bien no discutió el hecho, Broglia intentó reconstruir la historia y escuchó a varios testigos en la Defensoría. Uno de ellos contó que Luis tenía la costumbre de amenazar a su hijo, le decía que lo iba a matar o lo dejaría en la calle. Una vez lo apuntó con una escopeta en la cabeza, dijo. Lo describió con problemas con la bebida, adicto, cargoso e insoportable mientras que Darío era un hombre trabajador, resumió Broglia.

 

Otra persona contó el paso de Darío por su casa. Al cumplir 18 se fue de allí. Su padre lo había dejado abandonado en un colectivo, aseguró. La testigo consideró a Darío como un integrante más de su familia, dijo que su padre no le prestaba atención mientras que Darío siempre lo ayudaba y le conseguía trabajo.

 

Broglia sumó un dato a la audiencia. En 2007 Luis fue denunciado por una de sus hijas por el delito de abuso, aseguró. Esta mujer declaró en Defensoría y contó que tenía 12 años cuando su padre intentó abusarla y pudo decirlo al cumplir 15 gracias a su hermana, explicó. En cuanto a Luis, dijo que siempre era violento, amenazaba a su madre, incluso le ponía un arma en la cabeza y a Darío le pagaba. Spelta aclaró que esa denuncia está archivada.

 

Otra hija de Luis coincidió en el ambiente de violencia que vivían con Luis, en la que su madre llevaba la peor parte, hasta que lo dejó tras la denuncia de abuso que hizo su hermanastra. El defensor explicó que Darío no tiene contacto con ella pero la mujer se presentó para contar lo que sabía. Para Broglia, Darío pudo haber atravesado un estado psíquico alterado al momento del hecho por la violencia que Luis ejerció sobre él y pidió un informe psicológico para determinar si existió emoción violenta.

 

La hermana

 

En la sala estaba Felisa, la hermana de Luis, quien contó otra versión. La mujer dijo que su hermano está en riesgo de muerte, para ella el que estaba borracho aquella noche era Darío. Dijo que su sobrino y su familia se adueñaron de la casa, y muchas veces no dejaban entrar a Luis. En más de una oportunidad su hermano llegaba a su puerta con hambre porque le negaban la comida, aseguró.

 

En cuanto al ataque dijo que Luis le fue a decir a su hijo que su pareja no lo dejaba entrar a la casa. Entonces fueron hasta la puerta y Darío le habló a su mujer: “Soy yo, abrí”, ahí se dio vuelta y le pegó a mi hermano, contó.

 

“Luis fue sometido a tres operaciones y hoy es un muñequito de trapo”, dijo su hermana y se preguntó: “¿Si era tan hijo de puta por qué no se fueron de la casa? Tenían interés que se cansara y se fuera, aseguró mientras la pareja de Darío lloraba y negaba con la cabeza sentada en el sector dispuesto para el público”.

 

Ahora será el turno de la pesquisa, que busca determinar cuál es la verdad del caso. En principio la jueza María Trinidad Chiabrera mantuvo la imputación fiscal. Entendió que la Fiscalía está actuando de manera objetiva. Pidió un informe socioambiental y la defensa, uno psicológico. Por lo que no hizo lugar al pedido de libertad de la defensa y lo dejó detenido otros 30 días mientras se realizan los informes.

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