Sociedad
10-10-2018
Un narcobarra de zona norte
Marcelo Medrano, ex convicto por narcotráfico, firmó un abreviado a dos años de cárcel, a 17 meses de haber sido detenido, por episodios violentos vinculados con el paravalanchas de Newell’s. Su hermano está acusado de tenencia de drogas para su comercialización
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Alberto Carpintero | Cruz del Sur


Marcelo Alejandro “Coto” Medrano, sindicado barra de Newell’s y ex convicto por narcotráfico, firmó un proceso abreviado a dos años de prisión efectiva por los delitos de abuso de arma de fuego, tenencia y portación ilegal de arma de uso civil, encubrimiento y amenazas coactivas la semana pasada. Coto había sido detenido 17 meses atrás en La Florida junto con su hijo en el marco de una investigación por la que había caído unos días antes su hermano Matías, por una serie de hechos de robo y abuso de arma en la zona norte de Rosario y el cordón industrial, dijeron voceros del caso. La Delegación Rosario de la Policía Federal Argentina (PFA) los apresó mientras se trasladaban en auto y los puso a disposición de la fiscal provincial Georgina Pairola, quien terminó acordando la pena con el defensor de Coto, Fausto Yrure, convenio avalado por la jueza Hebe Marcogliese.

 

Según detectives provinciales y federales, el clan Medrano disputa con otros bandos algunos sectores de la zona norte para la venta de drogas, como La Florida, La Cerámica, Parque Casas, Empalme Graneros y Nuevo Alberdi, además de Baigorria y el departamento San Lorenzo.

 

En noviembre de 2008, Coto cayó con tres kilos de cannabis en la localidad de Oliveros tras una investigación de un semestre de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones y luego de que se incautaran 30 kilos de marihuana en Génova al 700, frente a la cancha de Central. Por este caso Coto fue condenado a seis años de cárcel en 2010.

 

Coto y Cotito quedaron presos en marzo de 2017 tras un operativo en Carrasco al 2700, cerca de la vivienda de Francisco de Miranda y Maestro Massa donde viven. A Coto le adjudican haber comandado un sector de la barra de Newell’s hasta que terminó expulsado por el resto de las facciones al fracasar en su intento por hegemonizar el paravalanchas.

 

En ese marco fue puesto bajo sospecha de haber ordenado ataques intimidatorios contra directivos de Newell’s y también el ataque con una granada a la sede del club, hecho por el que quedó en la mira su hijo Cotito.

 

Matías, hermano de Coto, había caído unos días antes en el marco de doce allanamientos en la zona norte de Rosario, Granadero Baigorria, Capitán Bermúdez, San Lorenzo y Puerto General San Martín, en una pesquisa de la Justicia provincial. Matías fue acusado por portación de arma de fuego en Tribunales de San Lorenzo, por robo calificado y portación en Tribunales de Rosario y por tenencia de estupefacientes para su comercialización, en el fuero federal, tras el hallazgo de un kilo de cocaína en dos domicilios del cordón industrial.

 

En Rosario, los hermanos Medrano fueron imputados por tres episodios diferentes. El primero de los hechos fue imputado a ambos y ocurrió el 26 de julio de 2015, tras disputarse el clásico de fútbol local. Según la acusación, los hermanos sorprendieron a Adrián F., quien es cadete, en Maestro Massa y Francisco de Miranda cuando hacía una entrega a pocos metros de la casa de los Medrano y pegado a un búnker que, según se refirió en la audiencia, era explotado por Coto.

 

Uno de ellos se acercó y le dijo: “¿Qué onda vos? No pasés más por la cancha ni por la casa de tu madre porque te va a pasar lo mismo”. Tras lo cual le sacaron el casco y Matías Medrano le pegó una trompada, relató la fiscal Pairola.

 

La víctima sostuvo que el 15 octubre de 2014 fue baleado en tres oportunidades frente a su lugar de trabajo, en Baigorria y Molina. Dijo que estaba sentado sobre su moto cuando escuchó disparos; uno de ellos le impactó en el cuello y otro en el brazo. Por las lesiones estuvo una semana internado. El hombre refirió que volvió a trabajar y por comentarios se enteró que Coto había contratado a un tirador por 10 mil pesos y 10 gramos de droga.

 

Sostuvo que el conflicto se originó porque la víctima acompañaba a un integrante de la pesada de Newell’s y entonces Medrano pensó que era de la barra. La víctima sostuvo que Coto quería tomar el mando del paravalanchas rojinegro e hizo mención al grupo que Coto comandaba, entre los que nombró a su hermano Matías, Lauti, Vicua y otro Matías, ya fallecido.

 

El denunciante sostuvo que tras el hecho fue a la casa de los Medrano y Coto le dijo que no fuera más a la cancha, que no se metiera porque le iba a pasar lo mismo, entonces acordaron que no iría más para que no lo molestaran.

 

El segundo hecho se registró algunas horas después de la amenaza contra Adrián F., el 26 de julio de 2015, cuando un familiar lo llamó y le dijo que su hermano Mauro F., su primo Sebastián D. y su tío de 70 años, Tulio D., habían sido baleados en la puerta de la casa del último, en Galicia y Cramer. Según las víctimas, esa noche Sebastián estaba en la puerta de su casa con su primo y otros amigos cuando llegó Matías Medrano y comenzó a insultarlos y tirar piedras. Sebastián y Matías se tomaron a golpes de puño hasta que el segundo se retiró. Aunque después regresó armado.

 

El agresor se acercó por la vereda desde el sur mientras su hermano Marcelo se paró en la vereda opuesta y comenzaron a disparar contra el grupo. Matías se acercaba a los tiros y cuando se encontraba a corta distancia de Sebastián, que ya estaba herido, Mauro se paró adelante y le dio un tiro en la pierna a la altura de la rodilla, siempre según la acusación.

 

Ante ello el jubilado salió y le recriminó a Matías lo que hacía, como respuesta recibió un plomo en el tobillo. Los testigos afirmaron que Coto nunca se acercó y gatillaba con un arma calibre .635 desde la vereda de enfrente, mientras que Matías fue quien disparó acercándose y a corta distancia.

 

Sebastián se llevó la peor parte: recibió dos disparos en las piernas y uno en el rostro que le pegó en la nariz y quedó alojada en el tabique, entre los ojos. Al mes siguiente lograron sacar una de los proyectiles que le había quedado alojado a Sebastián en la pierna. Se determinó que era calibre 3.80 y, según los testimonios, un arma de ese calibre empuñaba Matías al momento del ataque.

 

La fiscal le sumó a Coto la tenencia de una pistola semiautomática calibre .635, que había sido denunciada como sustraída dos años antes y que fue secuestrada cuando la Policía Federal realizó un allanamiento en su casa de Massa y Miranda.

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